Ocultando la caca, como los gatos

By on 15/08/2018

Estoy pasmado de la antiética periodística que prevalece en Ciudad Juárez. Brincamos de la crítica editorial justa, honesta, profesional, a sostener posiciones políticas mentirosas, muchas veces ocultas, soterradas y entregadas a causas nefastas.

Todo se vale para defender los argumentos que favorecen mediáticamente a nuestros intereses. Brota por los poros lo que verdaderamente somos y lo que apoyamos política y periodísticamente. Me refiero a esas posiciones antiéticas, entreguistas y sucias que ponen a la luz algo más que una travesura reporteril.

En el fondo, nos pasamos tanto de listos que creemos que la gente dará crédito a nuestras falacias, sin respingar, sin colocar el filtro de la prudencia y de la ética…creemos que el pueblo es tan estúpido que hacemos y deshacemos sin tener miedo a Dios e incumpliendo todo principio de ética.

Muchos comunicadores fueron comprados a un bajísimo precio; pactaron el valor del trabajo intelectual, editorial y periodístico. Les ofrecieron salarios de vergüenza. Están embrujados con los acuerdos futuros y con las promesas de mejores días.

El periodista vendido excavó socavones para enterrar a los políticos que son contrarios a sus preferencias. Se defienden a capa y espada los intereses mezquinos de quienes creemos debe ser el próximo en el poder. Ya no importa el nivel ético del político, lo que importa es la promesa futura…nuestros intereses.

Entregamos la dignidad porque somos proclives al individualismo, a menguar nuestra propia hambre en perjuicio de los intereses de ciudad Juárez.

Y lo peor de todo, no nos ruboriza ser así. Se ha roto el principio de la ética y nos faltan huevos para exigir, para pelear, para dar a conocer nuestro punto de vista como es y no como lo vendemos al mejor postor.

Así, deambulan por Ciudad Juárez periodistas cabadistas y mockenistas; unos cuantos corralistas y otros se convulsionan como perros atropellados defendiendo lo que queda de César Duarte.

Recibí el mensaje nocturno que Aarón Yáñez Limas, el síndico municipal priista, lanzó un dardo dirigido al alcalde Armando Cabada. Lo hizo en el lenguaje cobarde, sugestivo. No lo mencionó por su nombre pero lo enjuicia y todos sabemos que habla del dueño de Don Boletón.

En los corrillos políticos se ha repetido, sin prueba alguna, que los miembros del Tribunal Estatal Electoral recibieron 5 millones de pesos cada uno por aventajar y dar el triunfo a Armando Cabada.

Se han lanzado en las redes sociales los nombres, los teléfonos y los correos electrónicos de los magistrados que creen haber enterrado las esperanzas de Javier González Mocken, el presidente municipal electo que representó a Morena en la pasada elección del 1 de julio.

La intención es que el pueblo acabe con ellos, por corruptos, porque se quedaron con cinco millones de pesos para darle el triunfo a Cabada.

Todos repiten esa versión mentirosa, sin ningún sustento. En esa cadena de mentiras, se ha divulgado que un poderoso y sus socios, del crimen organizado, según dicen, personajes verdaderamente siniestros de ciudad Juárez prestaron a la familia Cabada 8 millones de dólares para abrir nuevas plazas del Canal 44 en el sur del Estado.

Y ahora el síndico se lo avienta en la cara “a tus amigos que les debes créeme que podemos hablar con ellos para que legalmente recuperen su ganancia por la vía de los acuerdos”.

Esa versión se repite una y otra vez, pero nadie ofrece pruebas. Es la astucia de la mentira, porque el nivel de la diatriba está en su más bajo punto, donde el estiércol brota en la letrina de discusión política.

No somos capaces de los debates de altura, del análisis que permita llegar a acuerdos. Nos molesta que el divo que tenemos como gobernador del Estado y el alcalde Cabada se reúnan a comer en el Shangrila. Nos molesta la temática, porque los periodistas que quieren a Mocken en el poder piensan que están pactando la presidencia municipal sin pasar por los estrados del Tribunal Federal Electoral.

Entonces se da pie a la especulación, sin entender que se trata de un ejercicio político elemental. Uno es alcalde y el otro es el gobernador, tienen que dialogar, la ciudad, como dice el síndico “se está cayendo a pedazos”.

Las versiones siguen. Hay gente molesta porque el presidente de la república electo, Andrés Manuel López Obrador no se manifiesta a favor de Javier González Mocken.

Quieren que desde un balcón de palacio nacional salga y exprese que está con Mocken y que Cabada debe de perder en los tribunales la elección del primer domingo de julio.

¿Qué nos pasa? ¿en dónde está la mesura y el análisis serio? No se trata de privilegiar a uno y denostar al otro o viceversa. Se trata de Juárez, de la ciudad que decimos amar. Se trata de llegar a un acuerdo, el mejor de todos para que al cerrarse el capítulo electoral el pueblo esté tranquilo y moralmente le dé el apoyo al ganador.

Lo decía en la última entrega: no se trata de Mocken o de Cabada o de la pléyade de morenistas que vinieron a Ciudad Juárez a levantarle la mano a su candidato.

No es la ‘ley de mis huevos’ o la vanidad de la corriente morenista que está encanchado por tanto triunfo y porque va por todas. Se trata de que todos analicemos con frialdad lo que ocurrió el 1 de julio.

Ellos exaltan a su mesías que está por entrar a la ciudad ‘santa’ montado en su burro. Entonces el pueblo lo va a aclamar con las palmas de la esperanza. Y si falla y si encontramos algo que no nos guste, lo va a crucificar como lo hizo con Peña Nieto. Así es el pueblo.

Que no se nos olvide lo que ocurrió el 1 de julio: hubo compra descarada de votos, se manipularon boletas electorales para que ganara el Independiente; se repartieron recursos económicos por parte del PRI y de las huestes independentistas; en la biblioteca Tolentino se tenía un cuartel general para promover el voto a favor del alcalde y ya nadie se acuerda.

En el local de la Asamblea Municipal Electoral se colocaron cámaras de video, con el sistema Wifi para informar lo que ocurría en el interior de ese recinto. ¿Quién las puso? ¿Quién estuvo detrás de esa acción?

Eso no se puede olvidar. Tiene que tener repercusiones jurídicas inmediatas. La elección se debe limpiar con los recursos que tiene a su alcance la FEPADE que se ha hecho la occisa ante las serias denuncias que se presentaron.

Si el síndico tiene razón, la Auditoría Superior del Estado, la Fiscalía General del Estado, la Auditoría Superior de la Federación, deben de actuar inmediatamente. Se debe de determinar si Aarón Yáñez es un mentiroso o es un justiciero que está señalando el desvío de recursos a favor de la familia Cabada.

La claridad debe de ser el ingrediente de esta elección para poder vivir en paz cuando se designe a nuestro nuevo alcalde. No deben de ser temas de columnas periodísticas o de noticias destacadas en noticieros locales.

Y así una a una de las denuncias, hasta aquellas que van contra el supermocken que de pronto aparece en la escena como el nuevo beato de Ciudad Juárez, con un nivel de confianza parecido al del santo patrono de la frontera, el pobre y ‘milagroso’ San Lorenzo.

Para nadie es un misterio que los periódicos de la ciudad se están muriendo. El Diario de Juárez vive una aguda crisis económica por la falta de publicidad oficial. Los ingresos provenientes del municipio no son suficientes para la maquinaria que se tiene que mover diariamente para que el rotativo sobreviva.

Tanto a El Diario como a El Heraldo de Chihuahua, al periódico Juárez Hoy y el El Mexicano, la situación económica los ha llevado a niveles de sótano.

El triunfo de López Obrador llevará a estos periódicos a situaciones peores, pues el Peje está por darse cuenta las toneladas de dinero que el gobierno de Enrique Peña Nieto hacia llegar a las redacciones para que no hablaran de la Casa Blanca, de los fraudes en Pemex, de la gran cantidad de problemas que afronta este poder y que se han enterrado como la caca de gato debajo de una fina película de tierra.

La problemática económica de los periódicos está agravada por las políticas editoriales que se tuvieron que entregar a los gobernantes para poder sobrevivir.

El gobernador del Estado, Javier Corral cree que los medios de comunicación tienen que replicar sus bondades y ocultar su marcado esnobismo que no es otra cosa que la frivolidad en la que vive desde que asumió por primera ocasión un cargo legislativo.

Y por el mismo camino deambulan estaciones de radio, canales de televisión, páginas de Internet y periódicos semanales. No hay presupuesto oficial, ni dádivas que ofrendar a los dueños de medios, porque el ego está por encima de las noticias. De hecho, de acuerdo a El Diario de Juárez, el ego del gobernador es la noticia. No importa lo poco o lo mucho que se haga en el Estado. Lo deseable es encontrar en la boca del gobernador, en sus actos, algo que esté chueco para hacerlo notar, magnificarlo y llevarlo al escenario público para que todos sepan en el mundo que a Corral le interesan más sus perros y su gata que el crimen de Rafita.

De allí la gran cantidad de ‘fake news’ (noticias falsas) que se levantan todos los días. Ya no se lucha por ganar la nota, sino por ensuciar la nota.

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Rafael Navarro Barrón
Periodista y Analista Político | WhatsApp +5216567586189 | [email protected] |

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