Marihuana

By on 12/11/2018
Lic. Héctor Molinar Apodaca

La futura Secretaría de Gobernación y actual Senadora por Morena Olga Sánchez Cordero, presentó la iniciativa para regular el consumo de la marihuana para uso creativo y medicinal. Legalizar la marihuana como prioridad del Estado, es la consecuencia de una pésima visión real del país, inmerso en la idiotez por la ignorancia, mala educación y extrema pobreza. Tendremos más problemas.

Siendo una droga que afecta el cerebro principalmente, es innegable que un adicto es irresponsable e inconsciente de sus actos. Desde que se legalizó el consumo de alcohol, ha sido la causa de desgracias de familias enteras, de tal manera que la interpretación de los derechos humanos pudiera tratarse como un asunto de preferencias sin conciencia. Pues solamente de ésta manera podemos pensar, que mientras la reforma constitucional del 2011, busca proteger la salud, la seguridad y justicia social, por otra parte se analiza consentir la humillación y destrucción del individuo.

La forma en que se desarrolla la sociedad ante su debilidad por el consumo de drogas, proyecta un futuro incierto para la base del núcleo familiar, que finalmente es la que sustenta el bienestar común. Se considera como reina de las drogas a la cerveza, pues desde que la legalizaron como una bebida refrescante que podía venderse en tiendas de abarrotes, y no solamente en bares y cantinas, propició también el comercio abierto de las demás drogas legales denominadas tequila, brandy, charanda, whiskey, y todo tipo de licor, con las consecuencias de fatalidad, violencia y desintegración familiar, que ya conocemos.

Si la justicia social busca el equilibrio del ser humano en su dignidad personal, al reconocer expresamente los derechos humanos nuestra Constitución, compromete a que todas las autoridades, en al ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Lo que significa que universalmente se reconoce la dignidad de todos los humanos, sin distinción alguna y que tales derechos son prerrogativas que le corresponden a la persona por el hecho de serlo. Las normas regulan la conducta humana con afinidades de respeto mutuo, con valores y principios que rigen socialmente para alcanzar el bienestar común.

Cuando los derechos humanos se encuentran vinculados íntimamente entre sí, formalizan el respeto y los derechos surten efectos sobre otros garantizando un desarrollo en armonía, garantizando todos y cada uno de sus derechos universales. De tal manera que la autoridad lleva implícito formalizar el orden social, bajo el concepto de la libertad sin discriminación.

El principio de Indivisibilidad es determinante en la protección de la dignidad humana. Por lo que la protección de la misma es una obligación de Estado al establecer las condiciones para vivir con dignidad, bajo el esquema social de apoyo mutuo y solidaridad para erradicar la pobreza y la ignorancia. Cada derecho humano conforma una totalidad por lo que su integralidad es obligación del Estado.

El principio de progresividad es fundamental para no retroceder, ni caer al precipicio basado en la experiencia histórica, es determinante en la protección y garantía de los derechos humanos, considerando que evolucionamos para mejorar y no para empeorar. Quien pretende hacer creer que las drogas son necesarias para vivir con dignidad, con armonía y en respeto a todos los que integramos la sociedad está equivocado. Estudios científicos demuestran que el consumo de drogas afecta la salud física y mental. También las diversas agrupaciones de adicciones, han determinado que las drogas producen adicción y enferma al individuo que las consume.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU, recomendó no legalizar el uso de la marihuana en ningún sentido. Pues afirma que es una clara violación a los Tratados internacionales y la aprobación de las reformas que pretenden legalizar el uso de la marihuana, no sólo resultan violatorias de los tratados internacionales que México ha suscrito, sino que también representan un alto riesgo para sus habitantes.

La ola de violencia no terminará nunca con la legalización de la droga conocida como marihuana, nunca ocurrió con el alcohol que sigue causando estragos en la sociedad, cuyo costo multimillonario en seguridad se refleja por la falta de control de las autoridades impotentes ante el crecimiento de adictos en el país. Es innegable que la Suprema Corte de Justicia de la Nación pone en entredicho su prestigio al valorar lo que ni siquiera es debatible, pues un drogadicto es discriminado, e indigno socialmente, pero eso no es lo peor, sino que el propio drogadicto se humilla para destruir su personalidad quedando como un despreciado a sí mismo.

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Héctor Molinar Apodaca

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.

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