La amnistía y la justicia restaurativa

By on 04/05/2018
Lic. Héctor Molinar Apodaca

Cuando Andrés Manuel López Obrador, propuso analizar la posibilidad de brindar una amnistía, para reducir los niveles de violencia en nuestro país, resultó suficiente no solo para ser criticado por sus adversarios, sino que han utilizado esta propuesta en su contra, afirmando que “Andrés Manuel perdonará a los delincuentes y asesinos”.

Ricardo Anaya asegura en su campaña en busca de la presidencia de la república, que “no es con la amnistía como se logra la paz y tranquilidad”, “se pierde la seguridad y se puede perder el turismo”. Propone “enfrentar al crimen con un cambio de estrategia inteligente y con el apoyo de la tecnología”. Tales afirmaciones han causado confusión como es natural y más aún cuando se desconoce el propósito de este recurso legal denominado amnistía.

Nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que la amnistía la puede conceder el Congreso de la Unión, y en forma excepcional lo puede hacer el presidente de la república en uso de facultades extraordinarias. Puede beneficiar a prófugos de la justicia, procesados y reos condenados por sentencia firme, toda vez que el legislativo y el presidente siendo competentes para crear delitos, también lo son para dispensar.

La importancia de este acto de naturaleza legislativa; radica en que tiene como objetivo adecuar o moderar las circunstancias derivadas de la inseguridad que prevalece en México por encima de la aplicación de la ley. Como consecuencia de la falta de capacidad para administrar justicia, ya que se ha rebasado la paz y la justicia social. Por la incapacidad de castigar a los grupos criminales que han crecido y la impunidad persistente, lo aconsejable es aplicar la amnistía en ciertos actos o hechos delictivos.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, define la amnistía como “medidas jurídicas que impiden el enjuiciamiento penal y, en algunos casos, las acciones civiles contra ciertas personas respecto a una conducta criminal específica cometida antes de la aprobación de la amnistía o la anulación retrospectiva de la responsabilidad jurídica anteriormente determinada”.

Siendo entonces la amnistía un medio para lograr la tranquilidad social, mediante el perdón o el olvido, obliga a quienes se acogen a ella a aceptar la legitimidad y legalidad de quien la concede. Nuestro país se ha caracterizado por la corrupción que sostiene al crimen organizado con pactos del gobierno en turno, a través de funcionarios públicos que negocian las plazas para distribuir droga. También sabemos que se encuentran miles de mexicanos jóvenes que fueron utilizados para cometer delitos.

Sin embargo, es conveniente destacar que la amnistía no dispensa del resarcimiento de los daños sufridos por terceros por virtud de los delitos perdonados, aunque sí puede hacerlo respecto a multas. Es cuestión de analizar la situación de miles de jóvenes en prisión, por delitos encausados por delincuentes que los utilizaron para realizar actos criminales. Es necesario verificar las zonas marginadas, donde miles de campesinos son utilizados para sembrar amapola y que son detenidos y sentenciados por ese motivo.

En el mundo se busca la reconciliación y la paz, mediante procesos conciliatorios. Nuestra legislación establece la “justicia restaurativa”, que busca que la comunidad encuentre una manera de lidiar con las consecuencias de ciertos actos y sus implicaciones futuras. Esta justicia se encuentra en las necesidades de las víctimas y los ofensores y no en el mero castigo ni en el cumplimiento de principios legales y abstractos.

Está demostrado que los medios alternos de solución de conflictos o controversias, son la mejor herramienta humana que existe. La justicia restaurativa, así como la justicia alternativa, ya son una realidad en nuestro país, mediante procesos de paz y de reconciliación porque son una necesidad en la sociedad. La amnistía pudiera considerarse como el acto procedente que permita utilizar los medios para lograr la cultura de la paz.

Andrés Manuel convoca a “un diálogo para que se otorgue la amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las víctimas y de los familiares de las víctimas. A través del perdón se puede lograr la paz”. Es cuestión de prepararnos para llevar a cabo de manera eficiente e inmediata el procedimiento de la “justicia restaurativa”, que ya prevé el perdón de la víctima u ofendido al imputado. Esto es lo que está transformando al derecho a través de los derechos humanos.

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Héctor Molinar Apodaca
Abogado | [email protected] | + artículos

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.

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