Justicia para Rafita, después contamos los votos

By on 13/08/2018

Aquí no es cuestión de contar los votos del pasado 1 de julio o de contar las tenebrosas historias que nos sabemos todos acerca de los fraudes electorales presentes y pasados; aquí es cuestión de realidades, de una triste y dolorosa realidad que se cierne sobre una ciudad y un estado gobernados ‘con las patas’, así como literalmente se dice.

Queremos cifras reales: más de 20 muertos en 72 horas. Tan solo el lunes, 10 muertos. Y si no nos llenamos con tanto cadáver, dolor y coraje, integremos a la lista el crimen del niño David Rafael Santillán Vargas, desaparecido el 8 de agosto y localizado este lunes 13 de agosto en el Paseo de los Arcos y Coronel Leonardo Bernal, en la emblemática colonia Villa Colonial, que está dentro de las zonas de la ciudad que se ciernen entre el abandono oficial y el abandono social, que no sabemos cuál es peor de los dos.

Y lo de siempre. El cuerpo “fue tirado”, así lo dijo su madre, como se tira a un perro. La policía municipal fue notificada, llegó dio la vuelta y se fue, pero la insistencia ciudadana logró que regresaran y junto con ellos los agentes ministeriales que se han vuelto expertos en colocar la cinta roja para que la ciudadanía y los reporteros no pasen y nadie se dé cuenta de sus carencias, de la toma de fotografías morbosas que luego circularán por todos los escritorios de los jefes y de los amigos cercanos, entre ellos los narcotraficantes a los que sirven.

La ciudad está dolida. Otra vez nos matan a uno de los nuestros, a un niño del pueblo, le decían ‘Rafita’ y su rostro está aún en los postes de las principales avenidas y esos mensajes gráficos quedarán allí para estarles repitiendo una y otra vez a los que nos gobiernan que son unos ineptos, unos imbéciles.

En estos momentos es importante recordar que por eso sacamos, como pueblo, a Enrique Peña Nieto y sus huestes. Una patada en la cola, ya se va, gracias a Dios…lo que falta es verlo en la cárcel y allí estará por muchos años; por eso sacamos del poder a César Duarte y a su ‘tontín’ candidato, miembros honorables de los siete enanos que intentaban crecer en la política para proteger al tirano y seguir robando con el mismo descaro de su jefe político.

Y por allí va la lucha de los juarenses y del poder político, intentar sacar, a como dé lugar, al independiente que no lo es y que ha llegado al poder a demostrar la premisa suprema, esa que señala con mucha puntualidad que “el que no está conmigo está contra mí”.

De un temperamento colérico, vengativo, ha corrido a todos los que no lo apoyan su proyecto o creen en él. Ha iniciado una limpia en su gobierno, aplicando la barredora a los que sugiere no le ofrendaron su voto.

Los negocios de él, su familia y sus amigos, crecieron impunemente en dos años. Ahora, creyéndose ganadores, se arreglan el bigote para el trienio que viene, pero hay una mano que mece la cuna, que ha dicho que ‘no llegarán’, porque está dada la orden de que no llegue al poder y, tristemente, harán lo que sea necesario para que eso no ocurra.

El asunto no se concentra en números, en votos, en el robo de sufragios, en tribunales electorales o en las trampas electorales que, insisto, siempre han existido. Esto es algo más profundo, que quizá Armando Cabada no entiende en este momento.

Es el típico caso del empleado que ya no da el ancho y que la empresa le ha preparado la liquidación para que se vaya a casa. Eso ha pasado en Ciudad Juárez. El asunto está dialogado con el presidente de la república que está por entrar en funciones; el caso no es local, sino ha ingresado a otros terrenos.

Lo que creíamos privado, es del dominio público, el poder político ha puesto sobre la mesa la renuncia de Armando Cabada y ha tomado una decisión que no declinará, aunque el independiente llegue al poder.

Las cuentas alegres de las elecciones pasadas, no son más que la famosa ‘caja China’ que los políticos practican con el pueblo para nos centremos en temas que son un mero arguende mediático.

Qué si Armando Cabada o que sí Javier González Mocken, qué importa el nombre. No es un asunto de nombres y ya no nos importa quién sea. Ambos son personajes falibles. Uno centrado en la posición de su imagen televisiva con la que se cree merecedor de todas las cosas y el otro fincando su prestigio en el abolengo profesional, sin más mérito que el haberle mentado la madre al PRI y a sus emisarios al pasar a las filas de Morena casi empujado por sus amigos.

El cuarto poder es una falacia en este tiempo. Nadie está ya por encima de la ley. No hay reinados que sean respetados, porque el pueblo ya despertó. Y a las pruebas nos remitimos.

A estas alturas ya no importa mucho quién pueda quedar como alcalde de Ciudad Juárez. Nos queda muy claro que la ciudad no la cambiarán los hombres, ni los partidos, ni las calenturas independentistas que son falaces discursos que rayan en la patología sociológica.

En el pasado proceso electoral el pueblo demostró que él mismo puede cambiar el destino social, económico y político de la frontera cuando se lo propone. Los juarenses están empezando a unificar un solo criterio: ya no quiere ni a uno ni a otro, sino que está exigiendo que urgentemente -‘alguien’- nos resuelva el problema social, económico y de seguridad en el que estamos.

No es gratuito que Javier Corral Jurado sea abucheado en todos los lugares donde se para. El mismo lo ha dicho, que del pueblo y de sus adversarios ha recibido elogios y duras críticas; en sus lastimosos discursos ha mencionado que al gobernante ladrón que está prófugo de la justicia, no recibió los señalamientos ni lo pendejearon como lo hacen ahora sus críticos y los periodistas que corrompieron su pluma por alabar a César Duarte.

La concepción de que nuestro gobernador es un ‘huevón’, esnobista y pendejo cada día se acrecienta más. Tratándose de Javier Corral pudiéramos asumir las dos primeras son descripciones reales de su carácter, pero yo no creo que caiga en la hipótesis del tercer adjetivo. Lo que me queda muy claro es que se trata de un político ‘embrujado’ por el poder, fascinado por la nueva vida que está viviendo, entre guaruras, camionetas blindadas, pleitesía barata, actos extremos de genuflexión, cercanía con el poder económico del Estado y del país, acuerdos cupulares con los personajes que realmente toman decisiones en México. Lo del golf es solo el escaparate a lo que siempre soñó ser y anhela ser, un aceptado en la clase social que practica ese alienante deporte.

El onanismo político se hace presente cada vez que el gobernante da los rondines periodísticos con los comunicadores que aún creen en él. Corral sabe qué frases utilizar, cómo utilizarlas, en qué momento hacerlo. Se solaza entre el discurso bien planteado, entre los conceptos retóricos bien aprendidos; todo un experto en el arte de la comunicación política. Después que lo escuchamos nos queda claro que sabe dialogar y que sigue siendo el ‘asusta pendejos’ de siempre.

Aquel sueño de tener un gato (no cualquier gato, uno con pedigrí), un perro entrenado que pueda estar a su lado, a sus pies, mientras lee un libro o platica de política con sus amigos, mientras saborean todos un café de buena marca, se está cumpliendo.

Vean los nombres de los perros y de los gatos. Sus mascotas no se llaman ‘firulais’, ni ‘rintintín’, ni ‘misifú’, ni ‘don gato’. No, los nombres de esos animales son grecorromanos, ligados al arte, a la cultura, cómo debe de ser en esos niveles.

No comen las sobras de casa, el friego… o las migajas que caen de la mesa. Aprovechando el poder político, sus animalitos se alimentan de los mejores concentrados que existen en el mercado. Los costales de comida no se adquieren en Sam’s, ni en Costco, mucho menos en los Del Río, de su compañera de trabajo, Alejandra de la Vega. Se mandan traer directamente de las distribuidoras de marca, para que la caca de sus perros y de sus gatos, sea biodegradable, sin olor…¡caramba!, como debe de ser.

Y la contraparte municipal, en Ciudad Juárez, intentando crecer y sobrevivir en un mar de ataques certeros, dolosos, muchos de ellos mentirosos. Con críticas razonadas, o con la víscera como ocurre en la política, Armando Cabada se convertirá en el alcalde más vituperado de toda historia.

Cada uno de los últimos presidentes municipales tiene su propia ubicación en los corrillos políticos y sociales. Creíamos que José Reyes Ferriz sería el rey de la farsa, el absurdo y los yerros políticos. Y ya aclarado el punto que no fue Teto Murguía, sino Alfredo Hernández, Pillo, quien le acuñó el mote de ‘cuchi cuchi’, el personaje será bajado de los estrados del escarnio público para subir al nuevo rey, al que gobierna actualmente el municipio juarense.

No es bueno caer en el juego de la retórica barata. De exigir por exigir, nada más porque tenemos un espacio periodístico para explayar lo que pensamos y lo que creemos que es justo.

La ciudadanía ya se está encargando de hacerlo. Creo que el caso ‘Rafita’ ha enardecido mediáticamente a una sociedad que empieza a ponerle límites a sus gobernantes.

Es lamentable observar como el referéndum político que dio el Tribunal Estatal Electoral a Armando Cabada y a su equipo, se convirtió en el ingrediente político para “echar las campanas al vuelo”.

Y por ser lunes, amanecimos en las manos de una cruda social. La triste realidad nos confronta con los gobiernos y con los gobernantes ineptos. Su ineptitud es tal que el poder público se revuelca en el epicentro de una crisis social que ya se hartó de observar cómo los gobernantes se enriquecen, se sirven del poder e incumplen las promesas políticas.

La elección del 1 de julio fue el referéndum político de los que cuidan la ciudad. Hoy nos damos cuenta que la necedad de mantener apagada la ciudad para justificar un contrato millonario a través de un programa de iluminación fraudulento, es uno de los factores que ha utilizado el crimen organizado y desorganizado para hacer sus fechorías.

No es creíble que los delincuentes asesinos tengan tanta oportunidad, tantas facilidades para delinquir sin que nadie se dé cuenta sobre todo cuando cumplen con la facilidad que otorga el poder que les apaga la luz en las zonas donde más delinquen los criminales.

Y lo peor viene cuando son detenidos. Es cuando la autoridad aplica las tres sopas: o son chivos expiatorios, o son la jerarquía más baja de la delincuencia o son responsables directos de los crímenes que se les imputan, pero la ley los convierte en impunes. Luego viene la famosa ‘puerta giratoria’ que permite la salida de los criminales en pocos días porque los jueces les tienen miedo o porque las policías aplicaron mal los protocolos de detención.

La realidad nos ha alcanzado y en medio del temor, la indignación y el coraje, los políticos aplican sus propias agendas sin entender que el pueblo los repudia porque ya están hartos de sus acciones y sus decisiones.

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Rafael Navarro Barrón
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