Festejo Chihuahuense por el triunfo trigarante

By on 08/10/2018

Es extraño que estamos hablando de festejos nacionales en el mes de octubre. Pero sí, el 8 de octubre de 1821 llegó la notificación oficial al comandante general, Alejo García Conde, que el Ejército Trigarante ingresó a la ciudad de México el 27 de septiembre con Agustín de Iturbide a la cabeza, entre aclamaciones y aplausos de la población. En contexto sobre este suceso, es que después de los Tratados de Córdoba, Don Juan O’Donojú, en su calidad de jefe político superior de la Nueva España, aceptó y reconoció la Independencia de ésta. Después el 7 de septiembre de 1821, se celebró el armisticio entre realistas y trigarantes.

El virrey le hizo entrega del gobierno virreinal a Iturbide y se acordó, que los realistas evacuaran la ciudad de México; que, por cierto, en aquel tiempo llevaba los títulos políticos de “Ciudad Imperial de la muy noble y muy leal Ciudad de México”, una de las más importantes de América. Esto significó el fin de las hostilidades bélicas y que el proceso de Independencia culminó en paz y en concordia. El Dragón de Hierro, Agustín de Iturbide, veía su promesa cumplida al ir desfilando a la cabeza del Ejército Trigarante en dirección a la plaza de armas, para entrar junto con los altos oficiales trigarantes a escuchar misa con Te Deum para dar gracias a Dios por haberse logrado la Independencia.

Terminada la misa, la guardia imperial, pues México nació como imperio y los trigarantes eran un ejército imperial, fueron abriéndole paso a Iturbide para entrar al Palacio Real, hoy Palacio Nacional; donde escribió una carta dirigida al virrey, quien lo esperaba en ese recinto, expresándole: “Excelentísimo señor Don Juan O’Donojú, en vista de que la Independencia de la Nueva España de la Antigua España, se ha consumado. Ahora ha nacido el Imperio Mexicano; y la Nueva España a dejado de existir. Por lo que usted a partir de este momento, cesa de sus responsabilidades.” Acto seguido, ambos salieron al balcón principal a saludar a la muchedumbre de soldados, civiles y castas que vitoreaban el nombre de Agustín de Iturbide, padre de la Independencia.

Días después en nuestra lejana villa de San Felipe Real de Chihuahua, el comandante general Alejo García Conde, le giró las instrucciones de tal acontecimiento al Ayuntamiento con lo siguiente:

La junta proclama impondrá a vosotros del lisonjero citado que presentaba en México nuestro estado político, el 7 del pasado septiembre y como tan plausible noticia exige que se haga entender al público y se manifieste el consiguiente regocijo; dando a Dios las debidas gracias por su misericordia. Espero que vosotros hagan fijar dicho documento y que acuerde con el benemérito cura de esta villa lo conducente para que mañana se diga misa de gracias con te Deum. Que asistiré, en el concepto de que hoy a las doce he dispuesto que se anuncie nuestra satisfacción con salva de artillería y repique de campanas. Dios guarde a vosotros inteligencia. Alejo García Conde.

Oficio de instrucciones del comandante general Alejo García Conde al Ayuntamiento de Chihuahua para las instrucciones del ingreso del Ejército Trigarante a la ciudad de México.

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Fuente: Colecciones Especiales de Microfilms del Archivo Histórico Municipal de Chihuahua, Biblioteca de la Universidad de Texas en El Paso.

Pese al tiempo y a la distancia, podemos deducir que se intentó vivir un ánimo similar en la villa de Chihuahua, como al que ocurrió en la capital. También podemos observar que, en el documento, las instrucciones son claras para cada institución; el Ayuntamiento, la Iglesia y el Ejército. Sin duda a quienes más les convenía la Independencia eran a las familias de la naciente burguesía regional. Pues el agricultor, el vaquero y el zapatero, sólo estaban al pendiente de su familia, su trabajo y de las fiestas patronales. El predominio de este pensamiento semi feudal en el grueso de la sociedad mexicana, fue un factor del por qué México y los demás países Hispanoamericanos, no tuvieron el despegue que se quería.

Como bien lo han señalado el ensayista Octavio Paz en “Labirinto de la soledad”, el historiador François-Xavier Guerra en “Modernidad e Independencias”; las instituciones españolas se crearon con el fin de perdurar, por lo que estaban ancladas en un tiempo y realidad que ya no encajaba desde el contexto de mediados del siglo XVIII, el siglo de la Ilustración. Las instituciones que llegaron a América fueron en su mayoría medievales, esa es la cuna de nuestras sociedades hispanoamericanas. La emancipación de América de España era algo que se sabía que iba a pasar, pero no se sabía cuándo.

Durante la Independencia y todavía hasta mediados del siglo XIX, existían instituciones que arrastraban rasgos medievales, las cuales influían en la sociedad. Por otra parte, la Independencia fue un hecho, que, para algunos, se hizo a fuerza. Por último, quiero cerrar con un comentario muy acertado por parte de la historiadora argentina, Mariana Rosetti. En el punto de vista de la historia intelectual, la Independencia de México, se vivió desde la utopía hasta la decepción y el fracaso. Ya que nuestros próceres patrios, fundaron naciones modernas sobre sociedades medievales.

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Marduk Silva

Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Profesor en Preparatoria Lobos de la Universidad de Durango Campus Juárez y en la Escuela Preparatoria Luis Urias.

 

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