El Perdón

By on 21/12/2018
Lic. Héctor Molinar Apodaca

Se acerca la fecha más importante del calendario en el mundo: 24 de diciembre, día de la nochebuena, de la navidad, de culto al nacimiento del niño Jesús, noche de amor y de paz. Conmemoración que sigue firme en la fe de los cristianos. Días de asueto en la mayoría de las dependencias públicas, con sendos aguinaldos principalmente los políticos y servidores públicos. Días que serán utilizados para viajar y visitar a seres queridos. Para ir de compras de acuerdo a la posibilidad de cada quien.

El gobierno y algunas empresas privadas, solicitan donaciones para los niños pobres y el Santa Claus bombero hace también lo suyo en la recolecta y reparación de juguetes. Los niños pobres habrán de hacer largas filas para recibir un juguete a escoger entre lo que haya disponible. Sobran los apoyos de cobijas y el espíritu navideño se apodera de la gente. Todos los mexicanos vivimos el momento, sin importarnos que pasará mañana, pues estamos acostumbrados a salir adelante con o sin dinero.

Ya vendrá enero filoso en deudas que debemos pagar y el encarecimiento de bienes y servicios, de los productos básicos y la desconfianza en los gobiernos que tenemos. También los que dieron y recibieron regalos, empeñarán algunos, sino todos, para tener algo de comer. El espíritu de fraternidad y amor habrá desaparecido. Volveremos a nuestra realidad y activaremos todas nuestras actividades domésticas y de trabajo.

Pero por lo pronto hay que ir a misa, orar, dar gracias a Dios, y a confesarnos para “perdonar a nuestros semejantes”. Una palabra fácil de pronunciar, pero muy difícil de cumplir el “perdón”. El propio Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha prometido perdonar a los corruptos que no han sido enjuiciados. “Olvido NO pero perdón SI”, dijo y ha dicho el presidente en múltiples ocasiones y en diferentes eventos. Lo que ocasionó infinidad de críticas sobre todo en contra. Los mexicanos NO estamos dispuestos a perdonar, a pesar que nos identificamos como Guadalupanos y fervientes católicos la mayoría.

Bajo diferentes pretextos, los mexicanos no nos perdonamos, por más que pregonamos unidad, apoyo mutuo y amor al prójimo. Somos un país muy resentido por todo lo que hemos padecido. La corrupción es consecuencia precisamente del odio, la venganza, la soberbia, el resentimiento, la ira, el dolor, el egoísmo, la impotencia y la impunidad. Los actores políticos, que se han aprovechado de las circunstancias para lograr sus perversos ideales, de enriquecerse a costa de los demás y del dinero público, han contribuido mucho a todos los sentimientos oprimidos de millones de mexicanos.

El perdón se utiliza incluso en los juicios penales, para que el imputado quede libre de toda culpa, que le otorga la víctima u ofendido. La palabra perdón es incluso mal utilizada en estos juicios porque no existe tal perdón, sino que es el arreglo entre las partes, sobre todo pagando con dinero el daño causado. Desvirtuando su real significado. El perdón penalmente, se logra hoy en día mediante la justicia restaurativa, cuyo tema he tratado en otras ocasiones.

El perdón también suele ser aquél que nos damos internamente, como gratificación por el consentimiento otorgado a alguien para que nos cause daño. Nos duele mucho pensar haber consentido con un sí lo que dimos, sin recibir a cambio lo que esperábamos del sujeto, y por ello buscamos perdonar el consentimiento personal que nos orilló a decir sí, y en lo sucesivo preferimos decir no.

Dios perdona yo no, decimos otros. Como si fuéramos perfectos como para no merecer el perdón nunca jamás. O porque procuramos con esa afirmación dar a entender, que somos muy fuertes ante las adversidades. Personas que sin lugar a dudas son duras para perdonar, pues existen muchos que no perdonan y así viven hasta que se mueren. Sin dirigir la palabra a su padre, o a su hermano, o al amigo que tanto quiso. El funeral los volverá a juntar y ante el féretro pediremos perdón sin ser escuchados.

Días de alegría y felicidad son las frases más utilizadas en navidad. Todos los comercios aprovechan para vender toda su mercancía. Es la mejor época del año para vender y comprar. Y concluimos a lo mismo de siempre, el amor, la comprensión, la ternura, el perdón, la compasión, y la amistad no tiene precio, ni se pueden comprar. Pero el perdón no llega como lo manifestamos con palabras, los hechos nos identifican como sociedad insensible y más cuando nos hemos acostumbrado a una vida violenta.

Pedir perdón es una virtud. Es un reflejo para mejorar interiormente y lograr la paz que necesitamos para ser mejores.

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Héctor Molinar Apodaca

Abogado especialista en Gestión de Conflictos y Mediación.

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