“Dios Ha Muerto…” ¿Un Plagio de Nietzsche?

By on 04/12/2018
Guillermo Chavez Lic. Guillermo Chávez

Originalmente publicado el 9 de mayo de 2016

La idea es una unidad estática a la que el pensamiento le imprime dinamismo, en consecuencia, la idea en movimiento es imposible y la inmovilidad del pensamiento es estéril. Indispensable entender la falsedad de la supuesta originalidad de una idea o de un pensamiento: la idea o el pensamiento se generan con base a la idea o el pensamiento de otro hombre y así sucesivamente hasta encontrar ese hombre que las percibió por vez primera con la profunda e intensa observación en el desenvolvimiento del proceso de un fenómeno natural. Las ideas o pensamientos son copias o extensiones de la dinámica de los procesos de la naturaleza: nada percibimos fuera de ella. Solo los hombres extraordinarios perciben esa idea y a través de su pensamiento, como complemento su deber, la proclaman por todo el Universo. También, la certeza común de múltiples ideas y pensamientos convertidas en factor de decadencia inerte que explotará en un dinamismo extremo al ser objetadas y destruidas por una idea o pensamiento legítimos y válidos como todas, pero con diferentes referentes y así continuar el camino del progreso impulsado por la dialéctica.

La pereza o cobardía mental nos conduce a atribuir injustamente la concepción de grandes ideas o pensamientos a aquellos hombres que únicamente suavizaron su complejidad para que el hombre las pudiera asimilar sin esfuerzos. La inocencia domina la creencia de la primacía en la concepción de una idea con base en la cálida, frágil y delicada descripción de un poderoso argumento frío e imparcial; si ligeramente desconoce al autor de su concepción, con más admiración carece de interés en el análisis profundo de la existencia y concepción de la misma idea en el pasado a fin de intentar perfeccionarla. La complicada construcción del edificio con materiales de ideas y de conocimientos que la humanidad elabora con esfuerzo exhaustivo, exige, que cada idea y cada conocimiento, haciendo las veces de ladrillo o columna, sea el que exacta y correctamente se ajuste en la continuidad de la construcción, evitando que le desajuste e inexactitud ponga en riesgo de destrucción este hermoso edificio.

Ejemplificando: Hegel y Kant trabajaron en la famosa idea “Dios ha muerto…” cincuenta y cien años, respectivamente, antes del nacimiento de Nietzsche.

En su extraordinaria obra “fenomenología del espíritu”, Hegel plasma su pensamiento dialéctico considerando la imposibilidad de la muerte de Dios con base en su inexistencia. La filosofía Hegeliana genera el pensamiento materialista de Marx quien construye el andamiaje de los regímenes comunista y socialista que aún persisten, parcialmente, en las economías del mundo alejadas con determinación de las concepciones divinas y dominando el pensamiento ateísta fundado en su genial esquema de la dialéctica de precisión milimétrica en las concepciones especulativas.

Con su universal obra titulada: “Crítica de la Razón Práctica” Kant hace cimbrar las estructuras del pensamiento universal, resumiendo el pasado con sencillez y fincando el presente con firmeza. Argumentando la conveniencia del postulado de Dios para solventar y estructurar la moral necesaria en la orientación de la humanidad, evitando así, el colapso por la barbarie inherente a nuestra naturaleza; confesando e incluyendo así la inexistencia de Dios.

Casi un siglo después de la vigencia de los pensamientos Hegeliano y Kantiano, aparece en el horizonte del maravilloso mundo de la reflexión, otra columna: Nietzsche.En sus también maravillosas obras “el loco” y “así hablaba Zaratustra” Nietzsche a través de las ideas y dentro del campo de la especulación origina el desenvolvimiento de la idea de “Dios ha muerto…” en los mismo términos generales que Hegel al replantear la imposibilidad de la muerte de Dios debido a su inexistencia, sumergiéndose en un océano de planteamientos que solo la reflexión idealista otorgara una respuesta.

Ambos: Hegel y Nietzsche orientan sus pensamientos a concluir que la muerte de Dios la refieren a la muerte de la creencia de la humanidad en Dios y no a la muerte de Dios en sí, que debido a su inexistencia no puede morir. La filosofía de Nietzsche es una extensión del idealismo platónico susceptible de diferentes interpretaciones y firmes objeciones, en cambio, Hegel con su fórmula de la Dialéctica cimienta con firmeza el materialismo marxista, sustentando fijamente la idea de la inexistencia de Dios en razonamientos lógicos que le convierten en impenetrable a las objeciones idealistas.Por otro lado, Kant, bajo el dominio de la razón considera a Dios como un postulado, es decir, un principio falso pero necesario. El hombre tuvo la necesidad de inventar a Dios para cimentar las complicadas y complejas normas que sostienen el edificio moral útil como guía en el comportamiento del hombre. De lo contrario, el hombre carecería de un referente de conducta reflejándose en el desorden y destrucción, consecuencia de la barbarie inherente a la naturaleza del hombre. Con Dios, el hombre reconoce su absoluta incapacidad natural para conocer el universo y los valores universales que conducirán su comportamiento.

Para concluir: “Dios ha muerto…”sentencia injusta e intestinamente atribuida a Nietzsche: la relativa superficialidad del pensamiento Nietzscheano comparada con las profundas, complejas y frías filosofías Kantianas y Hegelianas favorece la lectura del primero y el desconocimiento total de los segundos; es por esto, que el hombre de pensamiento inocente otorgue infundadamente a Nietzsche la concepción y elaboración de la idea de que Dios ha muerto. Kant y Hegel en sus monumentales obras: Critica de la Razón Práctica y fenomenología del Espíritu respectivamente; trabajaron la idea de Dios ha muerto cien y cincuenta años respectivamente antes del nacimiento de Nietzsche.

El criticismo kantiano finca firmemente en la razón la necesidad imperante del postulado en la existencia de Dios para construir el conglomerado normativo que sostenga la moral y oriente el comportamiento del hombre evitando su destrucción por la violencia inherente a su naturaleza. Kant niega así la existencia de Dios y solo lo define como una necesaria creación del hombre para su orientación moral. Hegel, fincando en razonamientos lógicos su genial fórmula de la dialéctica acredita, temporalmente, la inexistencia de Dios ante una corriente ideológica incapaz de penetrar y objetar sus principios.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

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One Comment

  1. W.H. Salazar

    W.H. Salazar

    04/12/2018 at 1:37 pm

    Excelente analogía de los diferentes pensamientos que tienen un común denominador: el pensamiento Alemán.

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