Crisis de Credibilidad Hacia Todo y Hacia Todos.

By on 17/04/2018
Guillermo Chavez

Inconcebible que la sociedad tergiverse el tenue reflejo que percibe de las profundas fallas en la estructura que sostiene su organización. Inverosímil que los hombres de gobierno limiten la acción de sus responsabilidades y sus obligaciones legales, por estar cautivos en sus estériles ambiciones políticas personales insatisfechas. Preocupante la fusión solida e intensa entre sociedad y gobierno que los tiene intercambiando intereses con una solución o respuesta aparente y simulada de ambas partes.

Por un lado la sociedad protesta y exige del gobierno el cumplimento de su función: pero en lo relativo a la economía, la sociedad continua consumiendo los bienes y servicios prestados por el mismo gobierno, de los que se inconforma por su alto precio entre otras causas y que solo satisfacen su ego personal. Cuando la sociedad critica el aspecto político del gobierno, lo hace ingenuamente manipulada por un grupo con intereses ajenos a los de la comunidad. Cuando las peticiones de la sociedad son del ámbito social, solo se intensifican si existe una parte contraria a quien agredir, sin interesar en lo más mínimo la esencia del tema que motivo esa petición.

Por otro lado, el gobierno demanda y reprocha de la sociedad el cumplimiento de sus deberes y obligaciones a través de un gran número de reformas constitucionales; este es el mecanismo que emplea el gobierno para comunicarle a la sociedad que ella está fallando en su función y que es responsable de la falta de progreso en el país. Argumento éste que justifica la falta de reformas constitucionales aplicables en la función gubernamental, por no ser necesarias a juicio del gobierno.

La sociedad y los hombres de gobierno están inmersos en el crisol de la apariencia, de la simulación, del fingimiento. Ambos pretenden, sin fundamentos, tener la firme creencia en que sus acciones son las correctas y la convicción en que la conducta del antagónico es la incorrecta: con una intolerancia recíproca, preocupante y en crecimiento constante, no se escucha y menos se cede por algunas de las partes; de forma por demás extraña conviven en lo superfluo con pasión y alegría.

Ésta anormal e insólita relación típica en México, solo generan costumbres y practicas raras e inusuales que son dignas de reflexión por extraordinarias. Ante el gran espectro de crisis de toda naturaleza, que soportan la sociedad y el gobierno, una de ellas es materia de este trabajo: la credibilidad de todo y de todos está en crisis.

Trabajemos: Sería ocioso citar ejemplos de la falta de credibilidad en la sociedad y gobierno, por sobreabundar éstos en la vida diaria de cada individuo.

Develar la apariencia de la dinámica del individuo, revela una profunda desconfianza e incredulidad de la persona hacia las instituciones y hacia los demás individuos; la sociedad debe estar fincada en sólidas relaciones entre individuos y entre estos y las Instituciones; de lo contrario, la fragilidad de estos vínculos construirá una endeble sociedad.

Esta crisis de credibilidad es el resultado exacto y justo de esa costumbre silenciosa de los hombres de gobierno y de los individuos en sociedad para falsear y engañar el cumplimiento de sus respectivas obligaciones y deberes: el individuo es el origen y fin de esta crisis.

El individuo, tiene la costumbre arraigada de simular su actividad o su función de manera intencional: en esta condición el individuo simulador tiene pleno conocimiento que los demás individuos de la sociedad y del gobierno también simulan su función y actividad, así sucesivamente todos los individuos de la sociedad simulan y cuando un individuo solicita un bien o un servicio de un tercero tiene la certeza que se le dará ese bien o ese servicio de forma simulada: generando así una falta de credibilidad y desconfianza que están justificadas por la anterior conducta de simulación; de forma inmediata cambian sus actitudes de simulación por actitudes de incredulidad. La profunda crisis de incredulidad de la sociedad y los hombres de gobierno tiene firme sus raíces en las actitudes de simulación y engaño de la misma sociedad y del mismo gobierno.

Tuve el privilegio de impartir clases de lógica y deontología en una escuela preparatoria privada de enfermería de la ciudad: enorme fue mi sorpresa al enterarme que los estudiantes del último semestre carecían de los conceptos fundamentales de enfermería, la definición por ejemplo; más profunda fue mi sorpresa al denunciar esta situación ante los directivos y profesores de las materias básicas de esa hermosa profesión; la respuesta: los alumnos no son alumnos son clientes, si los presionamos para que estudien, fácilmente abandonaran esta escuela para irse a otra donde no les presionen, ahí obtendrán su título y esta escuela se quedara sin clientes e ira a la ruina económica; renuncie para no ser partícipe de ese difícil momento cuando el paciente ve en la enfermera(o) su salvación…sin saber que carece de los más mínimos conocimientos de enfermería.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

Originalmente publicado el 21 de septiembre de 2015

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