Confusión de Nietzsche

By on 20/03/2018
Guillermo Chavez

Las grandes ideas de esos pensadores que la historia reconoce y los siglos respetan, deben ser constantemente criticadas para el bien de la humanidad.

Un gran pensador alemán, Friedirch Nietzsche (1844-1900), su abundante obra (El anticristo, Más allá del bien y del mal, Así habló Zaratustra, Humano, demasiado humano, entre otras) describe la intensidad y profundidad de su pensamiento. Con múltiples reflexiones firmes que soportan ese gran edificio idealista de Nietzsche, pero también con graves y grandes inconsistencias. Dicen por ahí: solo los grandes hombres son capaces de cometer enormes errores; Nietzsche es uno de ellos.

Así, como existe la necesidad de estudiar esas mentes extraordinarias y sus pensamientos para conducir al hombre, también hay la obligación de analizar los temas trascendentales que orientan a la humanidad.

Nietzsche, con sus dos herramientas; la primera, el Vitalismo, nos indica que las ideas nacen de la conducta diaria y no del pensamiento, la segunda, el Nihilismo, negando todo tipo de principio de autoridad: entra al campo de la moral con una reflexión básica en su pensamiento: “el pensamiento moral sigue nuestra conducta, no la dirige”.

La reflexión de Nietzsche: “el pensamiento moral sigue nuestra conducta, no la dirige” es inexacta. Su falsedad radica y tiene su fundamento en la imprecisión del Vitalismo y falta de acierto del Nihilismo. Observemos e intentemos penetrar al pensamiento de Nietzsche.

Por un lado, la debilidad del Vitalismo, al considerar que las ideas nacen de la conducta diaria y no del pensamiento, consiste en esto: sí bien es cierto que nuestros sentidos perciben ideas (figuras, olores, dureza, música entre otras) estas son ideas simples que no nos conducen a ningún objetivo, su dinámica es en círculo; también es cierto, que los sentidos envían al pensamiento esas ideas simples (figuras, olores, dureza, música, y más), y este, el pensamiento, tiene la función de combinar esas ideas simples y obtener ideas complejas (esta figura es triangular, este olor es agradable, esta música me gusta y más ejemplos), estas ideas complejas sí nos conducirán a un objetivo útil para el individuo. Son dinámicas y no se encuentran limitadas.

Por otro lado, el nihilismo, sinónimo de nada; negando todo principio de autoridad política, religiosas, social. La fragilidad del nihilismo consiste en que el individuo no puede vivir en sociedad ajeno a los principios de autoridad, si así fuera, el hombre regresaría a su estado de barbarie. La lucha de todos contra todos. La convivencia en sociedad exige principios en el individuo para que pueda convivir con sus semejantes y orientarlo hacia la consecución un fin.

En consecuencia, la reflexión de Nietzsche “el pensamiento moral sigue nuestra conducta, no la dirige” es incorrecta, por las siguientes razones:

Con base a lo indicado anteriormente argumentando la debilidad y la fragilidad del Vitalismo y del Nihilismo descritos. Esta reflexión, destruye un principio fundamental de la sociedad: la moral. Condiciona la validez de la moral a los dictados de la conducta imperfecta del individuo. La moral es perfecta por ser un valor universal, la conducta del hombre es imperfecta por ser una creación del hombre.

La conducta del individuo es la sustancia que será sometida a los moldes del deber ser de la moral; Jamás e imposible se ajustará el valor universal de la moral a los dictados y caprichos de la conducta humana: abandonaría su función orientadora.

Sí Nietzsche intentó decir: el individuo es cautivo y dominado por la inercia de la conducta, por la fuerza de la costumbre; de esa conducta o esa costumbre nace la moral que debe perseguir esa conducta y esa costumbre…entonces Nietzsche habló de otra cosa, menos de moral.

Inconcebible sería que lo perfecto (moral) pretendiera lo imperfecto (conducta) así como lo reflexiona Nitzsche.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

Originalmente publicado el 25 de agosto de 2015

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