Salvador Dalí: Genio y Figura

By on 07/07/2017

Por Yanet Cuellar.

Soy una persona tranquila, la inquieta es mi mente.” – Dalí.

En el arte verdadero no hay nada accidental. Todo es matemático. Todo puede ser calculado y previsto de antemano. El artista sabe y comprende el mensaje que quiere transmitir. Su obra producirá siempre, con certeza matemática, la misma impresión.

La misma obra de arte producirá efectos diferentes en hombres de diferentes niveles. Y jamás los de un nivel inferior sacarán tanto de ella como los de un nivel más elevado. Este es el verdadero arte, el arte objetivo.” – G. I. Gurdjieff.

Dalí es el pintor que entendió y que mejor aplicó en sus obras la Geometría Divina: la Proporción Aurea, la relación misteriosa entre los números y la belleza. Se definió a sí mismo como “perverso polimorfo rezagado y anarquizante”, “blando, débil y repulsivo”. A los 8 años se orinó en la cama para que sus padres le compraran una bicicleta, a los 10 años su juego favorito era vestirse de rey, a los 12 años descubre el impresionismo francés y se hace impresionista, a los 14 con el arte de Pablo Picasso y se hace cubista, a los 15 años es editor de la Revista Stadium en donde dibuja pastiches para la sección ‘Los Grandes Maestros de la Pintura’.

A los tres años quería ser cocinero. A los cinco quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer y ahora es la de llegar a ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, eso es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja más de mi.” – Dalí.

Nació en Figueres, Gerona, en 1904 en el seno de una familia burguesa, hijo de un notario erudito y de una sensible dama aficionada a los pájaros. El primer hijo de los padres de Dalí murió poco antes de cumplir 2 años, por lo que el artista durante toda su vida dijo ser la reencarnación de su hermano del mismo nombre. En 1921 abandona su natal Cataluña y se traslada a Madrid donde ingresa a la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se hace amigo del gran poeta Federico García Lorca y de Luis Buñuel (futuro cineasta surrealista). En 1927 viaja por primera vez a Paris, un año más tarde se establece en la capital francesa. Se relaciona con Joan Miró, Pablo Picasso y el poeta André Bretón que lidera el Grupo Surrealista, este ultimo lo expulsa años más tarde del movimiento. Dalí desarrolló muchas fobias: miedo a la gente, a conducir, a los niños, a abrir la puerta. Sin embargo todos los miedos se desvanecen en el verano de 1929, cuando conoce y se enamora de su musa rusa Gala.

Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero.” – Dalí.

Enterado de la vida disoluta de su hijo por un artículo que apareció en la Gaceta Literaria, su padre rompe relaciones con su vástago. A Dalí no debió afectarle demasiado, en aquella época el artista realizaba lo mejor de su obra, como su famoso cuadro ‘La persistencia de la memoria’ (1931).

El surrealismo daliniano fue fruto de la aplicación del método “paranoico-crítico”, que Dalí definió como sistema espontáneo de conocimiento irracional: un alejamiento de la realidad física a favor de la realidad mental. Los objetos de la vida cotidiana se convierten en iconos de los deseos y temores del ser humano. El artista saca a la luz los aspectos más ocultos de sus sueños y su vida cotidiana. En sus telas pintó la expresión y liberación de sus obsesiones sexuales, su angustia a la muerte, relojes blandos, por mencionar algunos. Consagrado como la gran figura del surrealismo, viaja a Estados Unidos en 1934, acompañado de su inseparable Gala. En 1938, conoce a Sigmund Freud, quien fue el gran inspirador de la estética surrealista. En 1949 Salvador Dalí y Gala deciden regresar a Cataluña (España), en este periodo de su vida y trabajo artístico estuvo relacionado especialmente con la ciencia. Fallece en 1989 de un paro respiratorio a la edad de 84 años en Cataluña.

Artista polémico y provocador, fue dibujante, ilustrador, orfebre, cineasta, diseñador, pintor, pensador, escenógrafo, escritor, periodista cultural. Por siempre Salvador Dalí: genio y figura hasta en la sepultura.