Haiku

By on 29/11/2016

Mi nombre es Quetzal Ramos, crecí en una pequeña ciudad del estado de Guerrero, llamada Tlapa. En mi casa siempre estuve rodeado de arte, mi abuela tenía una tienda de artesanías, en su mayoría de Olinalá, así que siempre tuve esta referencia visual increíble y supongo que en cuanto tomé un lápiz por primera vez comencé a dibujar.

Un día tenía una pluma en la mano y dibujé unos tenis, y como uno no es ninguno, dibujé otro más y seguí dibujando, hasta que en una ocasión en la televisión vi un documental sobre diseño industrial -y pensé “de aquí soy”-, me mudé a Guadalajara a estudiar la carrera en la maravillosa UDG y ahí me formé como diseñador con la mente clara en que quería hacer y diseñar tenis. En sexto semestre hice mis primeros zapatos, la verdad no quedaron tan bien, pero lo verdaderamente importante fue haber conocido la gente que conocí gracias a ese proyecto.

En 2010, entré al concurso Creáre, en la modalidad de Calzado para Caballero en la categoría de diseñador profesional, con miedo, porque aún era estudiante e iba a competir contra profesionales, más decidí entrarle así. Un día de noviembre, en la premiación, llamaron al tercer lugar, después al segundo y después dijeron mi nombre, me puse feliz. Además del premio, de nuevo conocí personas súper talentosas, con quienes aún guardo relación, después gané algunos otros; perdí muchos más.

Tomé el nombre Haiku porque un haiku es breve, son poemas extremadamente cortos y creo que también son muy sinceros, solo constan de 17 sílabas y, con tan poco margen de maniobra, tienes que ser muy preciso y decir exactamente lo importante, es como si solo tuvieras una oportunidad, y las oportunidades se tienen que aprovechar.