Aprovecha el día

By on 20/06/2017

Por: Yanet Cuellar

Al despertar por la mañana, antes de colocar los pies en el piso, es importante dar gracias por estar vivo o viva, por poder “estirarnos” en la cama calientita, por escuchar las aves cantar, armonizando nuestro ambiente. Detenernos por un momento a disfrutar de las cosas simples nos llena de energía y bien estar. Como beber a sorbo lento una taza de café, sentir sobre ti las gotas de agua caer de la regadera, contemplar por un instante el cielo antes de subir al auto, respirar profundo el aire por la mañana, reír solo o sola, pisar hojas secas, sentir el sincero abrazo de un amigo, escuchar excelente música, contemplar una tormenta eléctrica. Frente a nosotros hay miles de cosas buenas y hermosas todos los días. Cosas que pasan desapercibidas a nuestro ojos. Vivir un día a la vez y sin prisas, nos permite dejar a una lado la invisibilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor y situarnos en el aquí y ahora.

La inspiración nos llega sólo trabajando y viajando, para el estadounidense Walt Whitman, así fue. Considerado el primer poeta que experimentó el verso libre, cercano a la prosa, que sirvió de un lenguaje sencillo, logró crear una nueva mitología para la joven nación estadounidense. Con relatos de valores universales de la democracia, el hombre y la naturaleza, sobre romance y erotismo basándose en sus propias experiencias. Whitman, tenía escasa formación académica. Trabajó en una imprenta, lugar donde despertó en él su afición por el periodismo, interés que lo llevó a trabajar en varias revistas y periódicos neoyorquinos. Su gusto por la opera también influyó enormemente en su obra poética. Durante un viaje realizó al Sur de Estados unidos en 1848, tuvo la oportunidad de contemplar una realidad desconocida para él, de las provincias. A su regreso a Nueva York, meses después dejó el periodismo y se entregó por completo a la escritura. Aquí uno de sus poemas:

APROVECHA EL DÍA
 

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
 No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo. Somos seres humanos llenos de pasión.La vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes.
 No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.
 Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridades.
 Piensa que en ti está el futuro y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte.
 No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…

– Walt Whitman (1819-1892), poeta estadounidense.