Lorena Jaúregui, Tamaulipas

By on 21/12/2016

“Tuve la gran oportunidad de asistir al Festival Cultural Interfaz de este año, en la bella y mítica ciudad de Chihuahua.

Puedo decir que fue una experiencia única y placentera, que me dejó un gran aprendizaje y un muy buen sabor de boca.

Estuve en contacto directo con personas muy creativas y talentosas entregadas profundamente a su arte, quienes compartieron con mis compañeros becarios y conmigo, sus conocimientos sobre la estructura del ensayo, la narrativa y la bella y mágica poesía.

Desde inicio a fin, esta experiencia fue un constante aprendizaje que revolucionó mi ser, y me dejó motivada para continuar haciendo lo que tanto amo: escribir.

Siento mucha gratitud ante la vida y con los organizadores de este evento, por la gran oportunidad que nos dan a nosotros los becarios de aprender de grandes maestros, cuyas enseñanzas una vez aplicadas, sé que nos llevarán a desempeñar un mejor trabajo en nuestras creaciones literarias.

Me quedo además con esta experiencia integrada a mi persona, con todo lo que viví y aprendí estos días que duró el festival, y enfocada completamente en seguir puliéndome día a día como escritora.

Y por último comparto que conocí un grupo muy unido y cálido de amigos poetas y escritores, llenos de mucho carisma y talento, con quienes intuyo, se conservará una larga y entrañable amistad.”

Festival INTERFAZ Chihuahua 2016 | Foto tomada de Internet.

La mujer del mar.

Y estaba ahí, un verano cualquiera. Divisando las olas que partían en dos partes el mar.

Le dolía el corazón de tristeza. De aquellos momentos en que tuvo todo y no lo supo valorar.

Quedaban espejismos de un ayer, de un mundo que hoy se vislumbraba muy lejano.

El tiempo se esfumó entre sus dedos, y ella lo que más pedía al cielo era el momento oportuno para soltar todo aquello que sentía la haría explotar.

No sentía que el tiempo hubiera expirado, partes de su alma no lo querían aceptar.

Sintió miedo, sintió rabia, sintió ansiedad. Todo eso fue sentido en su 1.58 de estatura con total pasión, con total encierro y muchas ganas de gritar.

Sabía que vendrían tiempos mejores, tiempos de paz. Tiempos de dicha, gozo y libertad, aunque por ahora todo lejano se viera en tan oscuro panorama.

¿Qué sí lo amó? – ¡Faltaba más!

Lo que ella por él ella sintió, fue algo de alma a alma. Algo profundo y con la total intensidad de esos amores de novela, dignos de la obra de Shakespeare.

Ella se dio de más, al grado que no supo qué hacer con todas sus partes rotas luego de que él se marchó.

Sin nunca dar la cara, sin nunca decir porqué, un día él se levantó y sintió que pese a que aún la quería, ya no podía estar nunca más con ella, y sin titubear tomó sus cosas y agarró un barco en el puerto más cercano, para luego marcharse sin mirar atrás.

Ella quedó destrozada, profundamente dañada y dueña de un corazón roto al que ya no había forma de salvar, teniendo por único consuelo a su amado y siempre fiel compañero el mar, al cual ella se entregó para fundirse ante su inmensidad y llenar su vida vacía de sal.

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Karen Cano
Karen Cano
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Dice que es licenciada en Ciencias de la Comunicación egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua y periodista desde hace cinco años de la frontera más fabulosa y bella del mundo según Juan Gabriel. Actualmente trabaja en redacción de prensa, le gusta mucho escribir versos y cuentos cortos, especialmente. Publica sus artículos en MexicoKafkiano.com, mismos que se re-publican bajo permiso en JuárezaDiario.com