Alejandra Garza, Coahuila

By on 21/12/2016

“El ser becaria de un programa como éste fue una experiencia completamente alentadora y nueva, que apuesta por jóvenes como yo que no tenemos mucha experiencia en el campo de la literatura y que sin embargo nos interesamos en aprender de ella; esta beca fue para mí un cambio completo de panorama, como empezar a ver lo que creí un sueño, como una posibilidad.

Conocer personas tan preparadas como mis instructores y compañeros ha sido una experiencia que cambio completamente mi perspectiva.

Del festival INTERFAZ vine con más preguntas que respuestas, pues ahora, quiero prepararme y seguir estudiando para perseguir un sueño, que sé, ya no es imposible.

Le agradezco a sobremanera a mis maestros, compañeros y al ISSSTE por hacer eso posible para mí.”

Festival INTERFAZ Chihuahua 2016 | Foto tomada de Internet.

Disfraz

Cada vez que abría los ojos y el extraño hombrecillo adentro de la botella lo saludaba haciéndole muecas o le guiñaba los pequeños ojitos y le mandaba un beso; él sonreía y le daba una migajita de pan y una gotita de leche con chocolate de su almuerzo, algunas veces, le untaba un poco de mermelada de fresa al pan porque, a el también le gustaba más el pan con mermelada.

Cierto día, al despertar como de costumbre y fijarse dentro de su botella descubrió que su hombrecillo se había escapado, se había ido sin decir nada, ni siquiera hizo una gesto con su carita de niño que indicara sus futuros planes, no se había despedido.

En su lugar había algo raro, era un paquetillo de material parecido a la seda, justo en el centro del lecho de hojas en donde dormía por las noches su diminuto inquilino, pero ¿Qué era?¿ Acaso se había olvidado de su equipaje?

El niño trato y trato de averiguar qué era lo que reposaba al final del envase, pero el vidrio, ya viejo, estaba rallado y opaco y no lo dejaba ver bien, así que intentó meter un lápiz y ver si el pequeño empaque se adhería a él, pero no funciono, el lápiz era demasiado corto para llegar al fondo de la botella, todo era en vano.

Decidió herido dar fin a la aventura, tirar la botella en el cesto de papeles que tenía en su habitación, y olvidarse de su descorazonado amigo.

Pasaron los días y las semanas hasta que por fin la madre de niño le ordeno a su hijo sacar la basura de su habitación así que cuando obediente el niño se dispuso a su tarea, lo que vio en la botella lo dejo sorprendido; en lugar de su amigo, tenia ahora a una Catarina en su botella ¿qué tenia de especial una Catarina? Una personita en una botella era algo bueno, algo fuera de lo común, pero a cualquiera se le podía ocurrir guardar un insecto en un bote de refresco.

Decepcionado sacó la botella al jardín, dejo escapar al bichito, se dio la vuelta, puso la basura en el suelo y entro a la casa.
Al fin pudo desprenderse del disfraz de insecto, y corriendo se perdió en la espesura del jardín, ahora solo tenía que regresar al lugar que le pertenecía, antes de que el niño gigante, lo atrapara. De nuevo.

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Karen Cano
Karen Cano
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Dice que es licenciada en Ciencias de la Comunicación egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua y periodista desde hace cinco años de la frontera más fabulosa y bella del mundo según Juan Gabriel. Actualmente trabaja en redacción de prensa, le gusta mucho escribir versos y cuentos cortos, especialmente. Publica sus artículos en MexicoKafkiano.com, mismos que se re-publican bajo permiso en JuárezaDiario.com