¿Y mi voz? ¿Dónde queda?

Por en Abril 19, 2017

Una de las situaciones que se presentan cuando pasamos por una enfermedad crónica, como lo es el cáncer, es cuando las personas dejan de escuchar nuestra voz.

Pareciera que lo que opinamos, sentimos o queremos no figura o no se contempla al momento de tomar decisiones sobre nuestra enfermedad y tratamiento. Es como si la enfermedad no solo nos quitó nuestra rutina diaria, sino también, la habilidad de ser tomados en cuenta.

Pasamos a jugar el papel del que recibe atención, olvidando que somos los actores principales en la recuperación de nuestra salud. Y esta situación se hace más notoria cuando el paciente es joven o un adulto mayor.

Pero, ¿qué pasa cuando esta situación permea al consultorio o al hospital? ¿Qué pasa cuando el personal médico logra escuchar solo a los cuidadores, no siendo capaz de conocer o escuchar nuestra opinión? Y peor aún, ¿qué pasa cuando al expresar nuestro sentir, éste es anulado por nuestros acompañantes?

Estas situaciones son muy graves, ya que no solo estamos quebrantando varios de los derechos del paciente, sino también estamos impactando en el quehacer del personal de salud. Todos los pacientes tienen el derecho de decidir libremente sobre su atención sin ninguna forma de presión; además de contar con el derecho de ser libres de otorgar o no su consentimiento estando informados sobre cualquier procedimiento al que se someterán.

Como sobreviviente y cuidadora, tengo más que claro que esto sucede porque las personas que nos acompañan quieren lo mejor para nosotros y están haciendo el esfuerzo por tomar las decisiones que consideran las más adecuadas para nuestra salud. Sin embargo, es importante recordar que los pacientes son quienes sienten y viven los cambios físicos y emocionales que trae consigo la enfermedad, es por esto que ellos deben de ser piezas claves en el proceso de toma de decisiones.

El cáncer es una enfermedad en equipo. Por esta razón es necesario que, como el equipo que debemos ser, logremos escuchar a todos los miembros.

Pacientes y sobrevivientes, tenemos la tarea y obligación de no permitir que nos silencien, ni nos pasen por alto. Nosotros somos los pacientes, nosotros somos quienes tomamos las decisiones sobre nuestra salud. Nuestros cuidadores, amigos y familiares son quienes nos dan soporte y apoyo, sin embargo, la decisión y acciones para recuperar nuestra salud son nuestra responsabilidad. ¡Apropiémonos de ella!

Familiares y cuidadores, tenemos la tarea y obligación de detenernos e intentar escuchar los miedos, dudas, motivaciones y decisiones los pacientes a quienes acompañamos. Aun cuando el paciente sea menor de edad o de la tercera edad, no los podemos pasar por alto. Reconozcamos a los pacientes como actores principales en su salud. Hay que permitirles informarse, opinar y decidir.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.