Voluntarios: Aquellos a quienes estábamos esperando

By on 23/05/2018
Mtra. Lourdes Tejada

Si tuviera que elegir dos de las frases que han marcado y motivado mi recorrido en la labor voluntaria, escogería dos: “Por qué no te pones a hacer algo de provecho, en vez de perder tu tiempo” y “(Ya sabes, seguro) está gastando su tiempo y dinero como siempre”.

Dos frases memorables que, más que desilusionarme, me mostraron la ignorancia y desinformación que hay sobre la labor voluntaria en nuestro país.

Lo más fácil y cómodo es quejarse o lamentarse de las situaciones difíciles que se atraviesan -en su ciudad, estado o país-, mientras se espera a que alguien más se haga cargo; pero aquellos que se atreven a donar su tiempo, su profesión y su talento, son quienes no se quedaron esperando, sino se percataron que -en palabras de la poeta June Jordan- son a quienes se estaba esperando.

Tan solo en nuestro país, el interés en realizar alguna labor voluntaria ha ido en aumento. Según el INEGI, del 2008 al 2015, el número de voluntarios que participan en instituciones sin fines de lucro aumento un 54.3%. Esto quiere decir que, en el 2015 nuestro país contó con más de 2 millones de voluntarios que realizaron labores en favor de la sociedad.

La mayoría de estas acciones voluntarias se realiza en primer lugar en instituciones religiosas; seguidas, en segundo lugar, por actividades de servicio sociales -como albergues, bomberos, etc.-; en tercer lugar, se encuentran las actividades de desarrollo de vivienda; en cuarto, las labores en asociaciones gremiales y sindicatos; y en quinto, las actividades en temas de salud. En los últimos lugares se encuentran los rubros de: enseñanza e investigación, derechos civiles y política y cultura y recreación.

Para muchos pudiera parecer que “pierden su tiempo”, pero para instancias internacionales, como la ONU, el papel de las personas voluntarias es reconocido; gracias a ellos, se han generado avances en temas fundamentales como: abatir la pobreza o el hambre, procurar igualdad de género, o generar nuevas formas de crecimiento económico.

Lo más sencillo es pensar que ‘pierden su tiempo y dinero”; sin embargo, tanta es la importancia económica del trabajo voluntario, que el INEGI señala que tan solo en el 2015, cada voluntario aportó en promedio un equivalente a 55 mil 526 pesos.

El trabajo voluntario no solo beneficia al país, sino también deja grandes ganancias a quienes lo realizamos. Por ejemplo, me queda claro que la labor voluntaria fortaleció mi educación y me permitió procurar una mejor salud emocional.

De manera frecuente nos encontraremos con amigos, familiares o conocidos que nos compartirán su ignorancia sobre el tema, a través de frases tan memorables como las que yo recibí. Nuestro trabajo es tomar esas frases y entender que se basan en el desconocimiento, apatía y falta de interés por atreverse a actuar en favor de su comunidad.

Recordemos las frases negativas solo para motivarnos a realizar nuestro trabajo voluntario con disciplina y profesionalismo; y aferrémonos a frases positivas -como la de June Jordan- que nos recuerdan del impacto que tiene nuestra labor.

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Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.

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