Una aberración: La política determina a la sociedad

By on 05/12/2017
Guillermo Chavez Lic. Guillermo Chávez

Entender la compleja estructura del hombre es conocer la complicada organización de la sociedad. Además, es comprender que el elemento social que no es correlativo a un principio del individuo, únicamente perturba el desarrollo de éste; que la carencia de un fundamento humano en la construcción de la sociedad, la convierte en una estructura débil e inútil. Los mismos principios, los mismos elementos ajustan con perfección al hombre a la sociedad y viceversa, originando una dinámica de individuos satisfechos y de una sociedad saludable y fuerte; de lo contrario, la diferencia y desajuste de los elementos y principios del individuo y de la sociedad generan individuos insatisfechos y confundidos y una sociedad inútil e injusta.

Al someter este argumento al crisol de los hechos de la historia, éstos diagnostican y certifican que en el transcurso del tiempo prevalece una corriente poderosa y dominante de pensamiento formada a través de los siglos por hombres con diversas reflexiones y hasta contradictorios razonamientos pero fusionados y unidos en considerar a la sociedad como una concepción deficiente y antagónica al hombre; al contrario, también la historia registra un pequeño número de opiniones aisladas que estiman a la sociedad como una elaboración benéfica al hombre y, la misma historia descubre el origen común de esas opiniones: el servilismo a los dictados de quien en su momento dictamina la política por sí o a través de un tercero.

Sin embargo y a pesar de la gran diversidad de fundamentos firmes expuestos por la historia que juzgan y valoran la incapacidad de la sociedad en el desarrollo evolutivo del hombre, éstos han sido desestimados por los autores de la política, prefiriendo el estudio profundo y extenso del hombre con el objetivo inmoral e ilegal de someterlo a los mecanismos de esclavitud; apoyando y justificando su conducta esclavista en aquellas opiniones o doctrinas que bajo sus dictados reflexionan en la perfección de la organización de la sociedad, que su política moldea y domina a modo.

Hoy, las situaciones y las circunstancias de la correlación entre el hombre y la sociedad resumen con asombrosa exactitud las mismas condiciones imperantes en las relaciones mutuas entre el hombre y la sociedad de cualquier lugar y en todo momento del pasado. También, sintetizan con precisión el constante y el permanente dominio ilegitimo e inmoral de la política, y no la que busca el bien común, en todas y cada una de las actividades del individuo, arrebatándole a la sociedad su facultad de orientarse por sí misma; usurpación que obedece a intereses particulares y no sociales.

Por otro lado, la dinámica de la sociedad está compuesta por todas y cada una de las funciones de los individuos que la conforman. Por eso y ante la necesidad social inevitable de la actividad de cada individuo es egoísta e ignorante considerar una función como más importante que las demás. Todas tienen su especial y única función que satisface una necesidad social.

En especial y, si bien es cierto que la política, en teoría, orienta el total de las actividades de cada individuo en sociedad hacia el bien común; también es bien cierto que en la práctica la política es el instrumento invariablemente ejercitado por la Iglesia, los Militares, el Poder Económico, el poder público, entre otros para proteger la vigencia de sus intereses muy alejados de los intereses sociales.

Conclusión: la sociedad debe estar determinada por las actividades y funciones de todos y cada uno de los individuos que la conforman. De esta forma, la sociedad e individuo se correlacionan ajustando con perfección sus estructuras. En consecuencias, es ignorante calificar una actividad más importante que otra, todas son igualmente necesarias y útiles.

El terrible desajuste en la relación de la sociedad y el individuo que se experimenta en la actualidad se genera por la pretensión histórica, ilegítima e inmoral de individuos o grupos como la Iglesia, el poder público, la milicia, el poder económico, entre otros de ejercitar una política parcial e individual que únicamente protege sus intereses; olvidando dolosamente que corresponde a la sociedad la facultad de determinarse a sí misma conforme a la suma de las actividades de cada individuo. Es una aberración considerar determinante del todo a una de las parte…como lo es una aberración considerar a la política determinante de la sociedad.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!