Un País Sin Políticos, es un País en Desgracia

By on 02/11/2015
Guillermo Chavez

Esta columna fundamenta sus trabajos en la tesis que argumenta la obligación inevitable del hombre de construir una sociedad con sus semejantes, generada por su propia fragilidad fisiológica e incapacidad natural para satisfacer sus necesidades primarias: la sociedad tiene el compromiso y deber de proporcionar los mecanismos e instrumentos imprescindibles para que cada individuo alcance su objetivo personal y así en esa diversidad de actividades el individuo recíprocamente proporciona y recibe esos satisfactores elementales.

Sin duda alguna, el hombre considerado individualmente y en conjunto con la sociedad estimada como individuo independiente, ambos tienen necesidades que se deben solventar inevitablemente. De ahí, se desprende la imperiosa característica de la actividad del individuo: que esa actividad satisfaga una necesidad individual o una necesidad de la sociedad. Si esa actividad o dinámica del hombre no satisface una necesidad, del individuo o de la sociedad, en consecuencia no tiene razón o motivo de ser. Al contrario, si una necesidad, ya sea del individuo o de la sociedad, carece de esa actividad o dinámica social que la satisfaga, resulta una sociedad incompleta, por ende la sociedad está fallando.

Un ejemplo: la profesión de médico tiene el objetivo de proporcionar y conservar la salud en el individuo, si en la sociedad carecemos de médicos se corre el riesgo de que las enfermedades de propaguen, como consecuencia la muerte de los individuos, que al ser en gran número la sociedad se debilita. La función social de atención a la salud únicamente la realizan los médicos, si la realiza una persona sin capacidad coloca esta función en generadora de desgracias sociales.

Lo preocupante es que la función del ejercicio del poder político en beneficio del individuo no se está ejercitando por políticos y sí por personas que buscan la satisfacción de sus intereses egoístas personales; personas con falta de capacidad en percibir sensiblemente las necesidades de la sociedad y encontrar su satisfacción. Ellos son otra cosa menos políticos. La sociedad mexicana estamos en desgracia por estar sumergidos en un vacío enorme por la carencia de políticos y de una saludable orientación política.

Indiscutiblemente la sociedad tiene la imperiosa necesidad de la dinámica y actividad de los políticos: para que así, el poder pueda ser ejercitado en beneficio de los individuos. La esencia de los políticos es la sensibilidad de percibir la mejor forma de solucionar los problemas genuinamente sociales; si no existe esa dinámica o actividad del político la sociedad está en el inminente debilitamiento de sus estructuras fundamentales y dejar de ser funcional.

La preocupación grave es que la sociedad mexicana carece de hombres que ejerzan esa noble importante función de la política. El País se encuentra en desgracia al no existir el desempeño correcto y eficaz de esta actividad. La sociedad mexicana se desenvuelve sin orientación política; personas ajenas a la política ocupan el espacio destinado por la sociedad a políticos.

Los hombres de la sociedad actual debemos cumplir con esa tarea de educar en los valores universales a esos jóvenes que en un futuro realicen esa importante labor de ejercer el poder con conocimiento y México sea gobernado con excelencia.

Si la sociedad transforma sus valores materialistas actuales fincados en el poder y económicos, en valores más humanos y universales, se modificarán automáticamente los valores de la comunidad del futuro y esa sociedad producirá sin duda alguna políticos valiosos.

Para terminar: La sociedad mexicana está en desgracia por la carencia de políticos. Un profundo vacío y hueco se percibe en el ejercicio del poder en beneficio del individuo. La sociedad de hoy tiene el compromiso inevitable de formar en valores más humanos y universales a jóvenes que en el futuro satisfagan esa necesidad social de políticos.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!