Toda Convicción es Una Carcel: Nietzsche

By on 02/05/2016
Guillermo Chavez

La originalidad en el pensamiento es una falsedad. Todo pensamiento se finca sucesivamente en otro pensamiento o en un fenómeno. El primero se fundamenta en el pensamiento de otro hombre, el segundo tiene su base en la observación de los fenómenos naturales. Buscar con avidez el pensamiento de hombres extraordinarios sin la intención mínima de interpretarlos es un trabajo estéril. Observar la dinámica de la naturaleza a través de los fenómenos sin succionar sus misterios y secretos para descifrarlos es una percepción inútil.

El fascinante pensamiento de Nietzsche destruye los moldes de las ideas forjadas a través del tiempo por el pensamiento vulgar, más no por el pensamiento filosófico. La característica empírica del pensamiento nietzscheano permite diversas interpretaciones concentradas en dos grandes ámbitos: empíricamente, deducir las consecuencias o efectos inmediatos de los hechos y racionalmente, analizar, ordenar y utilizar en beneficio del hombre los hechos del empirismo. Nietzsche desenvuelve su pensamiento dentro de la circunferencia de los hechos y estos son analizados por las facultades de la mente.

Continuando: haciendo una analogía y respetando las proporciones y las diferentes naturalezas, con el objeto de hacer más comprensible las transformaciones del pensamiento a través de la historia de la humanidad y su estado actual, y en base a la costumbre profundamente arraigada del hombre de entender con claridad aquello que ve y observa, examinemos, como ejemplo comparativo lo que sucede con el pensamiento a semejanza de lo que ocurre con las ciudades: la humanidad a través de los siglos ha construido ciudades de los más diversos estilos en desiertos, costas, tundra, entre otras; también, las ha destruido de manera total y de forma parcial en base a un sinnúmero de motivos y razones; construye ciudades típicas de un lugar en una zona radicalmente diferente; existen ciudades totalmente abandonadas por el hombre y ciudades sobrepobladas; drástico el extremo de ciudades profundamente pobres económicamente y aquellas con un flujo abundante de recursos; algunas ciudades pretenden embellecer su centro con caballitos, banquitas, alitas y luchadorcitos y otras se embellecen con bibliotecas repletas de libros, amplios centros deportivos, múltiples conferencias de diversos temas gratis y con beneficio para individuo. No existen dos ciudades al menos con el mayor número de características semejantes, a pesar del vínculo firme, permanente y continuo de dependencia histórica que las fusiona sólidamente. Así, de esta misma forma y manera de comparación ha sido construido y destruido el pensamiento por la humanidad durante el transcurso ininterrumpido de la historia; han surgido diferentes formas de pensar en diferentes épocas y en diferentes lugares y en muchas ocasiones radicalmente opuestas entre sí; han brotado corrientes de pensamiento que en la vigencia temporal destrozan las corrientes opositoras; han germinado sistemas de pensamiento que perciben del pasado lo permanente y lo impulsan con energía al futuro; han brotado en abundancia y sistemáticamente aquellas doctrinas que buscan el dominio del hombre como meta sin satisfacer el espíritu; en la actualidad, el mosaico multicolor de los variados procesos de pensamientos se mezclan revolviéndose en un coctel donde domina el más ligero y suave ajustado al deseo y querer de la humanidad y no el profundo y difícil que repudia.

Es clara, por simple, la sentencia nietzscheana que dice: toda convicción es una cárcel. En un intento por interpretarla y entenderla con respeto y admiración, alejándola de las deducciones meramente mecánicas y fundándola en las circunstancias y condiciones del anterior argumento, diré: en una formula simple impregnada de apariencia, Nietzsche indica que el individuo se encuentra cautivo en la certidumbre.

Prosiguiendo: Uno de los soportes de esta columna es divulgar la trascendental necesidad de satisfacer la aspiración legítima del hombre a conquistar su libertad. Nietzsche indica que la certeza reprime y paraliza la ambición del hombre a buscar el conocimiento, aislándolo de esa fascinante tarea de explorar y preguntar. La certeza evita el desarrollo del individuo que solo puede continuar con la actitud de duda que le permite investigar y analizar la totalidad de las posibilidades que la naturaleza le proporciona, expandiendo la búsqueda inagotable del conocimiento y así, por añadidura, gestar una nueva generación de dudas ante el principio elemental de evitar que sean víctimas de la inerte certeza.

La naturaleza practica y concreta de la sentencia de Nietzsche permite una abundante cantidad de procesos en su interpretación racional. En este trabajo, el atrevimiento de su análisis es en relación con el pensamiento en general que ha recorrido, a través del tiempo, un camino con desniveles y obstáculos; con progresos y oscurantismo; con analogías temporales y oposiciones radicalmente recalcitrantes; con juicios científicos y reflexiones humanitarias. Nietzsche, como la enorme cantidad de hombres extraordinarios que han iluminado el camino oscuro de la humanidad con su pensamiento generado por el trabajo intelectual que ocasiona la duda y no ese pensamiento inerte por la certeza dogmática que paraliza la inquietud del hombre, merece el profundo agradecimiento por la sentencia universal común a esos titanes y propiedad de la humanidad.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!