El Sentimiento y El Pensamiento en la Política

By on 21/03/2016
Guillermo Chavez

Hoy la dinámica de los chihuahuenses se agita de forma extraordinaria con los paupérrimos actos de todos los partidos políticos y de todos los candidatos independientes: pululan desde posiciones radicalmente opuestas hasta posturas fanáticas de aceptación. Legítimas y validas todas.

El ciudadano acostumbrado a morar en el rincón del olvido, aprovecha el espectáculo para articular tímidamente, al vacío, lo que le agravia y lo que le beneficia; condenando o absolviendo de nada, a uno u otro partido político con la parcialidad que le ofusca su preferencia política. Las manifestaciones deambulan gritando entre el agravio infundado y la felicidad sin motivo. Este argumento es válido: la acción débil de un partido político provoca una reacción indigente de la ciudadanía; desenvolviéndose en una relación viciosa, obedeciendo a la ley universal de causa y efecto.

Lo anterior obliga a plantear la siguiente interrogación: ¿Por qué el individuo tiene acciones excesivamente pobres y reacciones demasiado miserables en una actividad con alta importancia y determinante en el desarrollo de la sociedad y en el bienestar del individuo, como lo es la política?

En respuesta. El hombre ha sido incapaz de conocer su propia naturaleza y su inherente espiritualidad; en el mínimo intento de conocerse se descubre su evidente complejidad. Mas, para efecto de dar respuesta a esta interrogante, considero es necesario conocer las definiciones de los conceptos de sentimiento y de pensamiento.

Es necesario entender que los sentimientos surgen de una emoción producida por causas externas que impresionan al individuo de actitud pasiva, originando un estado de ánimo que va de la tristeza o dolor a un estado que estimula la alegría o la felicidad. También es indispensable comprender que los pensamientos son la formación y relación que activa y voluntariamente el individuo hace de las ideas en su mente. Las ideas se producen a partir del razonamiento, cuya finalidad es la realización concreta de esa idea; si no se realiza esa idea no es pensamiento, será sencillamente otra cosa.

Al conocer estas dos definiciones. Explicaré de qué manera afectan los sentimientos y los pensamientos a la conducta del individuo ante la importante actividad de la política.
Lamentablemente las reacciones de los individuos ante la actividad de los partidos políticos y de los candidatos independientes son producto de los sentimientos. Con una actitud pasiva los ciudadanos perciben los actos externos provocados por los partidos políticos y candidatos independientes, reaccionando instintivamente sin someter ínfimamente esos actos externos percibidos al crisol de la crítica del razonamiento. La algarabía ofrecida por los partidos políticos y candidatos independientes es con el objetivo de despertar precisamente los sentimientos de alegría y felicidad y en ocasiones los sentimientos de tristeza y dolor, evitando que el individuo reflexione y despierte su facultad de pensar y razonar. Los partidos políticos y los candidatos independientes saben a la perfección de la cobardía y de la ociosidad del individuo para reflexionar y pensar por sí mismo y fincan en esta debilidad e incapacidad la construcción de sus intereses.

A manera de conclusión: la importancia que el individuo le dé a los sentimientos o a los pensamientos determinara sus percepciones y acciones en general y en particular en la importante actividad de la política. La pasividad de los sentimientos invita al individuo a reaccionar instintivamente ante las acciones de los partidos políticos y candidatos independientes. La actitud activa de los pensamientos conduciría al individuo a conocer desde lo insignificante, es decir, los principios y valores desde un político en ciernes y un político profesional; hasta lo importante, las reformas en la organización social.

La penuria del individuo frente a los partidos políticos y candidatos independientes radica en su reacción instintiva provocada por los sentimientos y el abandono del pensamiento.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!