Relaciones Textuales

By on 04/02/2014

La era del internet nos ha puesto a niveles de exposición peligrosos para nuestra vida cotidiana.

Ha traído un universo paralelo, el cual creamos a voluntad y por conciencia propia. En el, hemos creado espacios virtuales de supuesta invulnerabilidad auspiciados por las sombras de nuestros propios temores, deseos y aspiraciones.

Con el advenimiento de las redes sociales y los dispositivos móviles, la comunicación textual se ha vuelto, por costo y por costumbre, la forma de comunicación por excelencia; intencionada originalmente para acercar a aquellos que están lejos e involucrarlos en la aparente perfección de nuestras vidas digitales.

Quizá todo suene perfecto hasta ahora, sin embargo no es así.

Si bien dentro de nuestros contactos en redes sociales y mensajeros hay personas que por la distancia no es posible que estén presentes en determinado momento, la realidad es que mas del 90% de las conversaciones realizadas por estos medios textuales son con contactos de nuestra vida cotidiana, por lo que el objetivo de acercar a los que están lejos queda un segundo y tercer plano.

Hay ya fenómenos sociales importantes que hacen de este medio de comunicación una amenaza para las relaciones humanas más que una herramienta efectiva de comunicación, ahí tenemos el ejemplo del phubbing del cual hablábamos días atrás en esta columna.

Si a partir de lo anterior agregamos las deformaciones del lenguaje que se han propiciado creando acrónimos, modismos, emoticons y stickers para abreviar los textos enviados, el mensaje original queda enteramente sujeto a la percepción del receptor, percepción que además es personal, influida y  modificada constantemente por un sin fin de factores externos que hacen reaccionar e interpretar de diversas formas al receptor en momentos distintos.

Las experiencias pasadas, el estado de ánimo, la afinidad con el emisor, la interpretación del mensaje, el contexto ambiental y tiempo en el que es recibido, entre muchos son algunos de los factores que influyen en su interpretación final.

Expuesto lo anterior, es de consideración aceptar que existe una tendencia marcada en la actualidad a iniciar y sostener relaciones de pareja por estos medios, lo cual es fatal para la existencia de una relación sana debido, principalmente, a la informalidad del medio y por la extrema volatilidad del mensaje.

Siendo extremistas, podemos afirmar que las relaciones humanas se están tornando frágiles. Jamás será lo mismo un mensaje de texto bajo ese contexto que una conversación cara a cara.

No hay tecnología que sustituya la calidez de una charla en la que todos los sentidos participen. Escuchar la modulación de la voz, la entonación, la intención. Poder ver a los ojos e interpretar la sinceridad y sentimientos que acompañan lo expresado. Los aromas, el tacto y el ruido de fondo son parte también de la comunicación.

En nuestra modernidad la relaciones textuales tienen un contexto distinto en la que los mensajes se distorsionan, pierden fuerza, significado e intención.

Para concluir, te invito a ver el siguiente video que ejemplifica perfectamente lo dicho, pero velo hasta el final para que tenga sentido…

¿Tu pareja y tu están en medio de una relación textual? Espero tus comentarios.

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David Gamboa García
David Gamboa
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Mercadólogo de profesión y participante en diversos foros académicos, es un profesional del Marketing Digital y apasionado de las letras. Ha impartido cátedra y conferencias en la UIN, ISAC, UACJ, ITESM e ITCJ.

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