Reconocer la Pobreza de Nuestro Intelecto

By on 26/07/2016
Guillermo Chavez

Ante la equivocada percepción del principio metafísico de que todo es mental: el hombre se sumerge en la creencia de que la imaginación es suficiente para crear automáticamente el exterior; pretendiendo fundamentar su argumento en las normas bíblicas que prescriben que dios creo al hombre a su imagen y semejanza y que dios pensó el universo y después lo creo. Así, ante esta paupérrima percepción –respeto una percepción individual equivocada por ser legítima; pero una percepción generalizada y esclavizadora no merece respeto- la sociedad se conforma con imaginar y espera pasivamente el resultado, publicitando insistentemente esta imaginación como verdad única; evitando, la sociedad, intentar el mínimo esfuerzo en la reflexión generadora de ideas que a través del pensamiento orientan la construcción firme del exterior. Todas y cada una de las actividades del hombre reflejan que la humanidad ha edificado con base en el mecanismo natural de conocimiento y no con base en la desorientación y confusión de la metafísica, que al contrario, ha sido origen de destrucción.

Por otro lado. La naturaleza ha limitado al hombre; el hombre ha limitado su esencia con la cobardía y ocio que le acomodan la vida. Sin embargo, el egoísmo falsamente libera al hombre de su incapacidad y lo somete cautivo en la falsa creencia del supuesto poder ilimitado de sus facultades. Esta confusión del hombre radica en la imposibilidad de diferenciar al hombre natural del hombre artificial, con la grave consecuencia de pretender satisfacer necesidades naturales con recursos artificiales; también, explotando sin medida justa a la naturaleza para intentar saciar el vacío que ahoga al hombre artificial.

Ante estas condiciones de incapacidad natural y de debilidad voluntaria en el hombre, convertidas en fuentes inagotables de desorientación y confusión, es menester reconocer sin reservas la pobreza del intelecto humano e iniciar su nutrición y vigorización por medio de sus propios recursos, proponiendo el siguiente método: la naturaleza dotó al individuo de herramientas limitadas para conocer el exterior. Esta condición natural de la debilidad intelectual del hombre debe general la obligación individual de percibir intensa y ampliamente un objeto para entenderlo y conocerle en su estructura fundamental, compartiendo esta percepción, entendimiento y conocimiento con los demás individuos, quienes también están obligados a tener su propia experiencia intelectual o mental en los mismos términos antes dichos y compartirla con otros individuos. Así, compartiendo las experiencias de percepción, entendimiento y conocimiento individual de un objeto determinado, la humanidad se acercará un poco más a la certeza del conocimiento de la esencia de ese objeto. Sin olvidar la inevitable y constante transformación del objeto, es decir, la percepción, entendimiento y conocimiento que hoy se tiene de ese objeto mañana carecerá de certeza y será quizá una mentira y este mismo ejercicio intelectual que se realicé mañana hoy su certeza es nula y es una mentira. Por este motivo, la búsqueda del conocimiento es permanente, la propiedad del conocimiento es retrogrado.

Esta razón, de la obligación de buscar y compartir el conocimiento, es la base para fundamentar de manera sólida el considerar un crimen graven contra de la humanidad la creencia falsa de ser propietario de la verdad absoluta -independientemente que cancela y obstaculiza la búsqueda del conocimiento de aquel que se crea propietario de la verdad total- al convertir en un peligroso delincuente agresor de la humanidad al que pretende, como pastor, imponer a los demás individuos su estéril, raquítica e inútil verdad producto de una creencia enferma o engañosa. Por otro lado, y en estas mismas condiciones, el individuo que por temor y ocio no busca percibir y entender, incumpliendo su obligación de tener un conocimiento propio, se someterá inevitablemente al conocimiento de otro individuo convirtiéndose en su esclavo o en su borrego, es también un delincuente que lesiona de gravedad a la humanidad.

El sentimiento de ser propietario de un conocimiento únicamente oscurece el camino hacia las tinieblas, al contrario, la constante búsqueda del conocimiento es la generadora de la luz que ilumina un poco más el camino del hombre: es menester el hombre reconozca la pobreza de su intelecto y así estar en condiciones de enriquecerlo. El proceso para enriquecer el intelecto humano está en ejercitar las facultades de percepción, entendimiento, pensamiento, razonamiento, y en otras más que la naturaleza dotó al hombre y no en la dogmática creencia en factores ajenos y extraños a su esencia; complementado, este proceso enriquecedor, con la actitud individual de compartir esa experiencia personal en la búsqueda del conocimiento con otros individuos que a su vez compartían esta misma experiencia. Este intercambio de conocimientos debe estar dominado por una actitud de duda y de crítica para aproximarse a la certeza momentánea; alejado, este intercambio, del dogmatismo que genera una conducta totalitaria por la falsa creencia de ser poseedor de la verdad absoluta e intentar imponerla a los demás individuos y, lejana también, a la permanente tentación del individuo de someterse por la ociosidad y cobardía convirtiéndose en el más ruin de los estados del hombre: el ser esclavo.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!

 

  • Me quede impactado con ese pensamiento. es necesario volver a leerlo varias veces, gracias.