Planeando una visita al cuarto de quimio

By on 26/10/2016

¿Alguna vez han sentido que pisan su dignidad?
Y aunque para cada persona es distinto, hoy me refiero a estar en una situación en la que por un momento los invade un sentimiento de impotencia e incomodidad. Esa sensación de querer hacer o decir algo, pero a la vez verse incapaz de actuar. De saber que algo está mal y no poder defenderse.
¿Lo han sentido?

Este sentimiento es común entre los pacientes y, basándome en mi experiencia y comentarios de muchos pacientes, es un sentimiento que no se olvida. En mi caso, ese sentimiento es puntual y regresa cada época navideña, día del niño, día de la madre; días en que aumenta el interés por las visitas a las áreas oncológicas. Lo nuevo es que ahora que soy sobreviviente, y mi hermana es también sobreviviente, ese sentimiento regresa acompañado del miedo por que otros no pasen por esta situación.

Hace un año un miembro de la asociación donde participo me compartió una imagen del Hospital Infantil de la Ciudad. Una imagen que nos alegró, nos llenó de esperanza y agradecimiento. Una imagen que, de manera tan sencilla, representaba lo que todos los pacientes oncológicos llegamos a pensar y no nos atrevemos a decir:

oncologia

En el país, la mayoría de los pacientes que acuden a recibir su tratamiento oncológico, son pacientes ambulatorios, por lo que al finalizar su sesión de quimioterapia o radiación deben de ir a casa. Solo un pequeño porcentaje de la población recibe su tratamiento oncológico en una cama de hospital y un porcentaje más pequeño dentro de una habitación privada. Esto quiere decir que, durante unas horas, los pacientes están dentro de un área del hospital en donde personal médico les proporciona su tratamiento.

Dentro de estos “cuartos de quimio” se crean dinámicas únicas entre pacientes; tan únicas que es imposible generalizar. Por ejemplo, existen días en los que los pacientes prefieren mantenerse en silencio y ver la tele; mientras que existen otros donde los pacientes bromean y platican. Estas dinámicas en ocasiones crean buenas amistades entre pacientes; y entre pacientes y personal médico.

Una vez que se crean estos lazos, es común que como cualquiera lo haría, la convivencia y confianza aumente, por lo que se comparten teléfonos, se toman fotos, se hacen videos; todo con el mutuo acuerdo de ser una dinámica entre amigos.

Pero, ¿qué pasa cuando llega un externo que quiere tomar fotos y el video? ¿Qué pasa cuando un visitante exige su recuerdo de la “experiencia de visitar un cuarto de quimio”? ¿Qué pasa cuando una persona ajena a la dinámica de los pacientes quiere publicar sus fotos en sus redes sociales?

Cualquier persona que entra a un área oncología debe saber que el momento de la quimio es un momento muy personal en el que cada persona presenta distintas sensaciones y actitudes. Tan personal que cuando los pacientes quieren que alguien nos acompañe, eligen a alguien cercano, alguien en quien confían y saben que además de convivir, puede apoyar en caso de tener alguna solicitud o requerir ayuda.

En este momento, los pacientes requieren espacio, privacidad y respeto. Pero no todos los pacientes se sienten con la seguridad o confianza de reclamar o exigirlos; por lo que si se es visitante en un “cuarto de quimio” es necesario apegarse a la empatía y a la ética, y preguntarse ¿qué es lo que quisiera yo si estuviera en su situación? ¿Quisiera que un desconocido me tome fotografías/video? ¿Quisiera aparecer en el Facebook de alguien a quien no considero mi amigo? ¿Me sentiría cómodo con esta situación? Si la respuesta a una de esas preguntas es “no”, entonces reconozcamos que le estamos faltando al respeto a la otra persona.

Si lo que se busca es visitar, apoyar y convivir; hagámoslo con respeto:
-Preguntemos si prefieren ser visitados en el cuarto de quimio o alguna otra ocasión (Lo más recomendable es en otra ocasión).
-Tomemos fotografías solo cuando las personas lo hayan pedido o aprobado (Siempre recordar este punto).
-Capturemos los momentos donde los pacientes estén felices, disfrutando una actividad; no cuando estén recibiendo tratamiento o se sientan incomodos.
-Publiquemos las fotografías en nuestras redes sociales sólo si somos amigos cercanos de los pacientes.
-El hecho de visitar, o donar algún medicamento o servicio no nos da el derecho de tomar videos o fotografías de los pacientes, ni de ser considerados ya parte de su dinámica. Este espacio se debe ganar con el respeto y empatía.

Si alguna vez han sentido que alguien pisa su dignidad, ¿por qué hacer que otros sientan lo mismo?
Respetemos los momentos privados de los pacientes con cáncer. Recordemos que los pacientes quieren y merecen un trato digno.

De nuevo, GRACIAS al Hospital Infantil de Ciudad Juárez por trabajar y procurar un ambiente de respeto, empatía y dignidad para el paciente oncológico y sus familiares. Espero con ansias que más grupos, asociaciones, hospitales y voluntarios sigan su ejemplo.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.

  • Luis Alonso Ruelas Rosales

    Es bueno leer un artículo como este, no me había pasado x la cabeza que sucediera este tipo de incomodidades.