El peso de la palabra cáncer

By on 31/08/2016

El cáncer y yo tenemos una relación muy estrecha. Desde que tengo memoria, siempre ha estado presente en mi vida: soy sobreviviente de cáncer, soy hermana de una sobreviviente de cáncer, tengo 24 años conviviendo con pacientes y sobrevivientes, 7 años trabajando con y para ellos, y he realizado dos investigaciones relacionadas con el cáncer, el Sistema de Salud y la sociedad civil.

Gracias a esta cercanía con la enfermedad he podido descubrir -y vivir- que la palabra cáncer tiene un peso enorme en la vida de los pacientes y sus cuidadores. Y esa carga se relaciona con las ideas, miedo y desinformación que hemos pasado de generación en generación.

Para darme a entender, compartiré un ejemplo: hace unos años, mi hermana nos platicaba que escuchó a una madre explicarle a su hijo pequeño que el cáncer sólo le pasa a las personas que obran mal. Mientas platicábamos, yo me preguntaba, si las cifras del cáncer van en aumento y se calcula que en algunos años 1 de cada 3 personas pueda tener cáncer, entonces, ¿qué pasará si a ese niño le da cáncer? Y, ¿qué pensará el niño si la mamá llega a enfermar de cáncer?

Con su “explicación”, la madre le pasó a su hijo sus miedos y desinformación; el entonces crecerá lleno de prejuicios hacia la enfermedad y los pacientes que la tienen; por lo que en cualquiera de esas situaciones, su reacción se basará en aquella “explicación”, lo cual lo llevará a tomar decisiones que estarán basadas en el miedo, la culpa y la desinformación.

Pero el cáncer no es lo que dicen la mayoría de los medios de comunicación, ni es lo que nos dicen las “explicaciones” sin fundamentos; no es una desgracia y menos un castigo. Es tiempo de que le quitemos las etiquetas que diariamente le ponemos al cáncer y lo veamos como lo que es: una enfermedad. Si consultamos la definición de la American Cancer Society, el cáncer es el crecimiento anormal de las células en un área específica del cuerpo. Ni más, ni menos; sin estigmas, sin prejuicios.

Es una enfermedad que no define nuestra vida. Somos más que la enfermedad, somos lo que hacemos con nuestra vida, aun con la enfermedad.

Desde hace varios años llegue a la conclusión de que “al cáncer no se le debe temer, al cáncer se le debe atender”. Aunque se escucha sencillo, en nuestro país esto es un reto, ya que lamentablemente un gran porcentaje de los diagnósticos de cáncer se detectan en una etapa avanzada -inclusive aquellos para los que si existen procesos y estudios para una detección oportuna-; y esto después tiene un reflejo en las tasas de mortalidad.

Al platicar con los pacientes, muchos comparten que desde hace tiempo “se habían tocado algo”, “tenían síntomas”, o “habían sentido un dolor”, y concluyen en que no quisieron consultar al médico por temor a que les dijera que puede ser cáncer. El temor a la palabra cáncer es tanto que en momentos parece más sensato ignorar los síntomas y no acudir al médico, aun cuando se corre el riesgo de que la enfermedad avance.

Este miedo y desinformación son los factores que hicieron que estos pacientes no pudieran contar con un diagnóstico oportuno, impactando en la duración de su tratamiento, tipo de medicamento, dosis y en ocasiones, el recurrir a otros procedimientos para complementar el tratamiento.

Es necesario reconocer como nuestras palabras y acciones están generando estigmas y abonando a la desinformación. Modifiquemos nuestra manera de hablar sobre el cáncer y disminuyamos los estigmas.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.