Pensar es… ¿Cuestionar? ¿Filosofar? ¿Divagar?

By on 13/04/2017
Raúl Ruiz

En la entrega anterior decíamos que existen dos grandes vertientes en el Pensamiento Crítico.

La primera es Aprender a Pensar. Conseguir que nuestros razonamientos sean adecuados y correctos, basándonos en datos y llegando a conclusiones certeras, evitando los distintos sesgos cognitivos.

La segunda es Ser Críticos. Analizar qué es lo que está mal en esta sociedad en la que vivimos y qué es lo que podemos hacer nosotros, de forma razonada e inteligente, para cambiarlo.

Sin embargo el pensamiento crítico no prospera en el aislamiento, requiere de interlocutores con los que se pueda compartir esta actitud racional.

Por eso me gusta escribir de ello, pues imagino que del otro lado de la pantalla, cuando el texto se transforma en material de lectura, encuentro concurrencia que alimenta la intención de “seguir pensando”.

Pero… pensar ¿para qué?

Para encontrar la verdad. Dicen unos. Pero… el pensamiento científico, no es igual al pensamiento filosófico. En el primero, podemos compartir una teoría y decidir si es verdadera o falsa, de acuerdo a una postura racionalista. Y en el segundo, el resultado no necesariamente pudiera ser el mismo, puesto que la filosofía se caracteriza por el conflicto.

La disparidad está justamente en que la verdad científica y la verdad filosófica son diferentes, pues esta última es resultado del puro pensar.

No es lo mismo por ejemplo estar de acuerdo en la solución de un problema de química, que en temas tan amplios y controvertidos como la libertad, democracia, el bien común, etc.

Sin embargo, en ambos casos, el pensamiento crítico permite superar las verdades racionalmente establecidas, aunque sólo se pueda hablar propiamente de progreso de las ideas en el ámbito de la ciencia, pues las teorías que prevalecen en ella, desplazan a las anteriores; mientras que en la filosofía, muchas teorías antiguas siguen siendo vigentes o por lo menos mantienen un interés o valor.

El problema emerge cuando encontramos concurrentes en rivalidad que se atrincheran en posturas irracionales.

Entonces, pensar, es… ¿filosofar?

Aristóteles decía que el filosofar no es algo espontáneo sino algo aprendido, de manera que si bien todas las personas tenemos la facultad o disposición natural para filosofar o pensar, ésta actividad intelectual se adquiere mediante la educación, el conocimiento.

Gramsci concedía un filosofar espontáneo, entendiendo por ello la capacidad que tienen las personas de tener ideas generales acerca de todas las cosas o de tener una concepción del mundo, pero la limitación de este filosofar espontáneo –acotaba- es que es casual y contradictorio, pues suele albergar inconscientemente ideas de perspectivas antagónicas, es decir, puede aceptar acríticamente ideas racionales con creencias irracionales e incluso antirracionales, sin percatarse de su conflicto o incongruencia.

Este pensar espontáneo es asistemático, está limitado al sentido común y es propenso a los prejuicios, es decir, no alcanza a erigirse como un pensar reflexivo. Se necesita más información para tener un pensamiento sensato y razonable.

Se supone que un pensador, usa su capacidad pensante en dilucidar por el bien de todos los demás. Intentar con ello la construcción de un mundo mejor.

Pero el trabajo es muy inequitativo, pues mientras se buscan las posibilidades de edificación para este mundo al que suponemos, benéfico y humanitario que todos debemos tener, se multiplican la mentira, el sesgo pernicioso y la perversidad.

¿De qué sirve entonces el pensar para construir un mundo mejor? Parece que de poco porque el poder económico y político es de naturaleza irracional y para subsistir necesita de ejercer el dominio y sometimiento de las mayorías.

Sin embargo, pienso, no debemos renunciar al pensamiento crítico sino por el contrario, éste es más necesario ahora que nunca.

Aunque desde luego, tendremos como adversarios quienes quieren mantener el status quo, quienes tratarán de impedir a toda costa que el pensamiento crítico prospere.

Para lo cual tienen muchos recursos, desde usar los medios masivos de comunicación para aturdir y mantener enajenadas a las personas mediante un entretenimiento frívolo, la manipulación de las noticias y la falsedad de las opiniones; hasta intervenir en la educación para sofocar toda traza de pensamiento crítico y provocar lo que Cruz Jiménez llama IGNORANCIA INSTITUCIONAL; entre otras medidas que tienden todas ellas a limitar al máximo la presencia pública del pensamiento crítico marginándolo en todas sus manifestaciones.

La otra premisa por despejar sería… Y la verdad… ¿Para qué? Tema que dejaré para la siguiente entrega pues el espacio no libra para más.

Raúl Ruiz
Analista Politico | + artículos

cartapacio
De or. inc., quizá del b. lat. chartapacium 'carta de paz'.
1. m. Cuaderno para escribir o tomar apuntes.
2. m. Funda en que los muchachos que van a la escuela meten sus libros y papeles.
3. m. Conjunto de papeles contenidos en una carpeta.
4. Programa que se transmite por Radio México Noticias 970 AM de Lunes a Viernes a las 5 de la tarde
5. Columna Política que se publica los viernes en Juárez a Diario.com