Motta Allen y la Moral

By on 05/10/2015
Guillermo Chavez

Hablar de personas es vil y despreciable; comentar de situaciones es estéril y árido; someter enérgicamente, las ideas del hombre que generaron sus acciones, al crisol de la reflexión crítica es necesario e indispensable en la construcción de una sociedad cimentada en ideas y no en intereses, fincada en valores y no en egoísmos: la sociedad chihuahuense ha recibido una enorme lección de moral del Lic. Fernando Motta Allen, al renunciar voluntaria y temporalmente a las actividades de su función pública, para ponerse a  disposición del ejercicio de la ley; contribuyendo así, a la aplicación de la justicia en este lamentable suceso; aconsejando, de esta forma, a la sociedad de la importancia del respeto a la ley.

Profundicemos. Se califica de buena la acción del hombre por estar sustentada en principios universales; se declara mala la conducta del individuo cuando no está sostenida  por esas razones  fundamentales; razón esta suficiente que motiva a orientar la conducta del hombre a concretizar los valores universales en sus  actos, todos queremos el bien, nadie quiere el mal: Esta es la condición necesaria e inevitable de la moralidad en los actos humanos. Entendemos una definición simple y sencilla de la moral, estructurada en ética, que es lo bueno en todo tiempo y en todo lugar; eliminando los vicios de la costumbre de un lugar determinado y de una época determinada.  

Con el fin de alcanzar este objetivo, la sociedad ha creado las normas: sociales, religiosas, morales y jurídicas, para provocar un comportamiento en el individuo orientado hacia la moral. Estas normas deben contienen en su esencia esos valores universales como la justicia, la equidad, la libertad, la igualdad, entre otros.

A fin de aplicar las normas con justicia a los actos concretos de los individuos, el hombre ha creado un sistema, falible por naturaleza: el sistema judicial. La sociedad no está preparada para valorar este sistema de justicia y lo percibe con interés propio y egoísta: califica  de justa una decisión que le beneficia o conviene a pesar de la injusticia y considera de injusta una pronunciación  que no le beneficia o no admite independientemente de su justicia.  

Trabajemos en el contenido moral de esta lección a la sociedad chihuahuense.

Múltiples ejemplos apoyan la percepción social de la manipulación política y económica de la Ley por  funcionarios públicos que la han violado intencionalmente.   

Pocos muy pocos, demasiado pocos hombres de gobierno han solventado sus actos en los principios morales y someten sus  acciones a la verificación de la Ley de manera inmediata, libre y voluntaria; uno de ellos: Motta Allen.

La función en la administración pública da seguridad a los políticos inmorales; por eso no renuncian cuando sus  actos  son materia de sospecha de ilegalidad e inmoralidad.  Lo contrario, cuando la confianza y seguridad de  un político radica en la posesión de esos principios universales que son esencia de la moral; su primer acto es someterse voluntaria y espontáneamente a la aplicación  de la justica y de la Ley, aun cuando sea tenue y alejada su responsabilidad en un acto que podría calificarse de mera  falta administrativa. Un político así, se sabe detentador de valores y principios morales que estructuran y fortalecen sus acciones.

A manera de conclusión. Reflexionando en la búsqueda de las ideas vigorosas que impulsaron al Lic. Fernando Motta Allen a renunciar voluntaria e inmediatamente a su función pública, con el objeto de someter sus  actos administrativos a la revisión de la Ley; diré que la firmeza de  su decisión no proviene de su función pública, simplemente no habría renunciado. La convicción de esta acción da la certeza que su fortaleza la genera, sin duda alguna, una moralidad cristalizada por los principios de justicia, de equidad, de igualdad, y demás principios.

Ajustar la conducta a la moral es garantía que las  acciones no pueden ser sancionadas…la gran lección.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!