Miedo al Rechazo – 1ra Parte

By on 09/02/2016

Amable lector: Respetuosamente le sugiero que lea con mucha atención el contenido de este artículo. Por el contenido tan extenso de este miedo, se desarrollará en dos partes. La semana entrante, se presentará la continuación. En las últimas tres entregas pasadas se han abordado tres miedos de los cinco planteados, sólo quedan dos.   

Hoy abordaré el penúltimo de ellos. Resalto lo anterior, pues es mi intención hacer este escrito de la manera más sencilla, ya que increíblemente este miedo, en opinión de varios expertos en la materia,  es uno de los más lacerantes, causantes de infinidad de problemas de la mente humana.  Algunos le llaman el monstruo del rechazo.

En alguna ocasión le escuché la siguiente metáfora al Coronel retirado de la ARMY, Don Mario Orsini; un genio internacional de la motivación humana y uno de mis más apreciados maestros a quien le doy todo su crédito en estas líneas; con la cual ilustro este tan complejo tema:

Hace algunos años, en una noche fría de invierno en las heladas montañas del estado de Colorado de la Unión Americana; en un pequeño pueblo estaba una familia en su cabaña.

Ya por la tarde descansando, la señora de la casa junto a la chimenea, leyendo, disfrutaba del calor y de la amable compañía de su pequeño gato. En tanto los hijos jugaban y se divertían esperando a su papá que regresaría en unos minutos del trabajo.

Pasaron los minutos y llega aquél corpulento hombre,  después de saludar, manifiesta su incomodidad porque el pequeño gato estaba dentro de la casa y con gran furia lo toma, abre la puerta del patio y lo lanza con todas sus fuerzas. El pequeño animal, cae entre la leña, y con el cuerpo lastimado por los golpes logra encontrar un espacio y pasar la helada noche,  donde la tormenta de nieve llevaba algunas pulgadas de espesor.

Amanece el nuevo día y como pudo salió de entre la leña y comió algunos trozos de pan que los niños le habían dejado antes de ir a la escuela. Rápido llego el atardecer y ese día, descansaba el señor de la casa. Nuestro pequeño gato se asomaba por la ventana y veía aquella escena, donde los niños asaban bombones al calor de la chimenea, la señora comía bombones quemados; el aroma salía al exterior y muy motivado el gatito, toma todas sus fuerzas y comienza con sus garras a arañar la puerta de entrada,  arañaba tan fuerte, pues su motivación era lo suficientemente grande, se le antojaba un bombón. Y de pronto se abre la puerta y lo primero que ve nuestro gatito es al hombre corpulento quién al acercarse, observa que estira su pie y zas¡¡¡ Le da una patada, lanzándolo terriblemente  de nuevo hasta el montón de leña. Muy adolorido y con un golpe casi de muerte, se acurruca y logra pasar la noche. Esa noche el termómetro marcaba los -25° y como por un milagro, nuestro gatito, logro pasar la noche.

Amanece y este día aparece ligeramente el sol, el hielo cortaba la piel y todo estaba congelado. Ese día no pudo comer, se conformó con sobrevivir para sanar sus heridas mortales.  El largo día pasó y al oscurecer, comienzan a salir aromas deliciosos a salchichas asadas. Desde su guarida, toma fuerzas, pues sería maravilloso disfrutar de una salchicha asada, después de no haber comido en todo el día. Como pudo llegó a la puerta, saca sus garras, toma aire y al hacer el impulso –ouchhh— exclamó pues el inmenso dolor de la patada y más el recuerdo de ésta le dice que no debe arañar, pues puede salir de nuevo el señor de la casa. Sin embargo era motivante el aroma cada vez más intenso a salchichas asadas. ¡mmmmm… se percibía en el ambiente!

Y de nuevo toma sus fuerzas y decidido se acomoda, saca sus garras y al intentar hacer el impulso –ouchhhhh— de nuevo el dolor quemaba; el recuerdo de la cara del hombre y sus botas de trabajo con acero en la punta y el recuerdo de la patada,  le estrujaban su pensamiento y no se atrevió a arañar la puerta.

Amaneció y al salir los niños a la escuela, lo primero que observan en la entrada, es al gatito sin vida, congelado, con sus garras afuera como deseando agarrar algo. Esta vez, nuestro gatito perdió la vida y su oportunidad, el señor de la casa, trabajaba de noche.

El monstruo del rechazo tiene un gran poder sobre las personas, en la mente de los seres humanos se albergan recuerdos de hace decenas de años que pasaron y aún están ahí, impidiendo silenciosamente el crecimiento personal, el bienestar, la alegría, la buena salud, la paz espiritual o dormir a gusto sencillamente, pero lo peor: generando enfermedades que terminan con las buenas relaciones humanas y en algunos casos hasta con  la vida.

La mayor parte del día, cuando  aparecen diálogos en nuestra consciencia, muy comúnmente están relacionados con terceras personas y el rechazo. ¿Por qué sucede esto? ¿Qué consecuencias acarrea a nuestra vida? ¿Cómo podremos evitarlo, o controlarlo? ¿Por qué en la actualidad muchos jóvenes tratan a sus padres un excedido rechazo?

Precisamente en el próximo estaremos dando respuestas a estas interrogantes y muchísimas más. Por ahora es todo y cuánto y como siempre ya lo sabe: Nos vemos en las cumbres.

Atte.

H. Martín Marruffo T.

Martín Marruffo
Martín Marruffo
Doctor en Desarrollo Organizacional en | | + artículos

Especialista en desarrollo organizacional, programación neurolingüística, facilitador y asesor de empresa nacionales y extranjeras. Creador de poderosos eventos de integración empresarial: Team Building. Las Herramientas mas Poderosas de Capacitación y del Seminario Caminando Sobre las Brasas. Encuentro con el Gigante. Director de Asesoria Integral Especializada.