Si yo me siento cómoda, tú debes aprender a estar cómodo con mi decisión.

By on 12/04/2017
Lourdes Tejada

Aprender a vivir con el cáncer, y los efectos de los tratamientos, lleva tiempo y esfuerzo. Pacientes y cuidadores deben comprender y asimilar poco a poco las situaciones a las que nos estamos enfrentando, las cuales serán parte de nuestra nueva rutina diaria; al menos hasta que termine el tratamiento.

Uno de los cambios que surgen con la enfermedad y que se refleja en nuestro exterior, es la pérdida del cabello. Esta pérdida de cabello suele ser el efecto secundario más conocido de los tratamientos, y el que se relaciona de manera automática con el padecer cáncer. Por esta razón, es muy necesario recordar que la pérdida del cabello no se presenta en todos los pacientes, ni en todos los tratamientos. Depende de varios factores, como el organismo del paciente, el tipo de tratamiento y los medicamentos utilizados en los tratamientos.

Cuando una mujer con cáncer comienza a perder su cabello, se atraviesa por una experiencia totalmente nueva, que, por lo general, nos lleva a la reflexión -superficial o profunda- sobre cómo nos sentimos con este cambio.

Entre las diversas respuestas que se pueden dar a este cambio, me gustaría mencionar dos:

Uno, la persona asimila la situación, reconociendo que este cambio se presentará solo durante su tratamiento. Para posteriormente, lograr sentirse cómoda y segura con su nueva imagen.

O dos, la paciente reconoce que no se siente cómoda, ni segura con este cambio, por lo que decide que utilizar un turbante o peluca oncológica sería de utilidad.

En ambos casos, lo que destaca es el sentir de la paciente; no lo que piensan sus amigos, no lo que dicen sus parejas, no lo que opinan sus compañeros de trabajo o escuela. La paciente es quien debe identificar como este cambio la hace sentir y que quiere hacer ante él.

En más de una ocasión he tenido el gusto de convivir con pacientes que se sienten cómodas su decisión ante este cambio de imagen: ya sea llevando su cabeza completamente descubierta, usando un turbante, o bien, usando una peluca oncológica.

Lamentablemente, también en más de una ocasión, he platicado con pacientes que se sienten obligadas a usar accesorios -como un turbante o una peluca-, porque sus familias, amistades o compañeros no se sienten cómodos con este cambio de imagen y ejercen presión -directa o indirecta- para que la paciente se “vea como antes de la enfermedad”.

Los turbantes, así como las pelucas, son accesorios que le dan a la paciente la libertad de elegir.

No están hechos para esconderse, ni para hacer sentir mejor a otros, aparte de la paciente. Su objetivo es darle a la paciente opciones con las que se puede sentir a gusto al portarlos -o al no portarlos- en los eventos, lugares y fechas que decida.

Ninguna paciente debe estar obligada a usar un turbante o una peluca. Estos accesorios no son una obligación, son una elección y debemos comenzar a reconocerlos como tal.

Si la paciente se siente cómoda con el cambio de imagen y decide no usar peluca o turbante, ¡padrísimo!

Si la paciente se siente más cómoda usando una peluca, ¡perfecto, consigamos una peluca oncológica!

Si la paciente, quiere usar turbante en algunos lugares; peluca en algunas ocasiones; y estar con su cabeza descubierta durante los otros días, ¡qué bueno! Aseguremos que tiene opciones de donde escoger.

El decidir usar accesorios oncológicos es una decisión personal que no puede ser tomada por los familiares, amigos o cuidadores de las pacientes.

Si nuestro objetivo como familiares, amigos y cuidadores es darle un apoyo y acompañamiento a la paciente durante el tratamiento, entonces recordemos que:

Si la paciente está cómoda, nuestro trabajo es aprender a estar cómodos con su decisión.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.