Maquiavelo… ¡Hoy!

Por en Abril 18, 2017
Guillermo Chavez Guillermo Chávez

Impresionante: ¡Maquiavelo dictó las formulas políticas vigorosas para transformar en firmeza las debilidades y convertir en certeza las confusiones del gobierno actual!

El pensamiento de Maquiavelo es de carácter universal: se construye en el examen de los cimientos de las organizaciones políticas del pasado; se refleja en la observación de las condiciones de la estructura política del momento; la prudencia prescribe su aplicación en las construcciones de las formas de gobierno del futuro. Es decir, se ajusta con exactitud a cada manera de ejercer el poder que legítimamente la historia gesta en su devenir y que tiene por objetivo inapelable de la conquista y de la conservación del poder político.

Maquiavelo, sin considerar el deber ser o la utopía y estimando en gran medida el ser o la realidad momentánea, examina con la fría crueldad de la ciencia los supuestos y consecuencias de las acciones del gobernante, que lo conducen, de manera obligada, a argumentar un fundamento determinante que cimenta toda acción certera del gobernante, en esta sentencia:
“Porque el vulgo se deja guiar por las apariencias y sólo juzga por los acontecimientos; y como casi todo el mundo es vulgo, la opinión de los pocos que no forman parte de él sólo se tiene en cuenta cuando falta base a la opinión vulgar” página 96, El Príncipe, Nicolás Maquiavelo, Editora y Distribuidora Leega, S.A. de C.V. Año 2012.

Por un lado. Observar las condiciones históricas del Renacimiento que Maquiavelo experimentó: Italia estaba profundamente dividida por motivos políticos inmorales; por una corrupción generalizada del Príncipe y de los súbditos; por las deformes y mal engendradas alianzas.

Estas circunstancias generaron una Italia desintegrada profunda y radicalmente; con la inevitable consecuencia de encontrarse débil y susceptible de ser conquistada y esclavizada por los principados extranjeros: todas las Ciudades-Estado italianas ambicionaban conquistarse agresivamente entre sí.

Es característico en este momento histórico que las monarquías y el Clero usen toda clase de métodos o procedimientos que garanticen la realización de sus objetivos. Los permanentes conflictos entre los príncipes fácilmente se trasforman en despotismo o en tiranía, frente a la actitud aturdida y confusa de los súbditos.

Ante estas condiciones de sometimiento y opresión, el firme ideal de Maquiavelo es construir la libertad de Italia: su extraordinaria obra titulada “El Príncipe” se gesta en las condiciones políticas dominadas por el régimen de las monarquías concentrando el poder en la Iglesia Católica.

Esta fascinante obra: “El Príncipe”. Está intensamente determinada por las circunstancias del momento y por el
contexto histórico en que fue extraordinariamente concebida: la enorme división demanda la necesidad de una sólida acción de un estadista con el objetivo de construir los firmes cimientos y las sólidas estructuras que consoliden un Estado unido y fuerte. Reivindicando acciones políticas agresivas hacia el exterior y no hacia el interior; que beneficie a su pueblo y no lo perjudique.

Por otro lado. Hoy, al igual que en el Renacimiento, la organización política se encuentra profunda e intensamente dividida, incluyendo los poderos grupos de facto e ilegales; la conquista y conservación del poder político se caracteriza por la fragilidad y desorientación del gobernante; la sociedad se orienta por las apariencias y juzga ferozmente solo por los acontecimientos.

La necesidad de un gobernante versado en la ciencia política es evidente; imperante es la demanda de una sociedad crítica y reflexiva: peligrosamente la sociedad se nutre de rumores dogmáticos y escépticos que generan fricción y división hacia el interior, convirtiéndose en tímida y enclenque hacia el exterior, incapaz de resistir las agresiones extranjeras que pretenden conquistarla y esclavizarla. Es ocioso invocar ejemplos.

Para concluir: la confusión y la certeza en las acciones de los gobernantes que administran las organizaciones políticas que saturan a la historia de la humanidad, están definidas y determinadas por el pensamiento de Maquiavelo. La voluntad de conquistar y conservar el poder político debe fundirse a los principios de Maquiavelo para beneficio de la sociedad y del gobernante, de lo contrario, las consecuencias en la omisión de las prescripciones de Maquiavelo únicamente generaran desgracia y desdicha para el gobernante y la sociedad.

No es solo el malformado gobernante el origen de la fragmentación de la organización política, También, lo es, la deformidad de los individuos en sociedad que lo convierte en un factor preocupante del derrumbamiento del orden político. Así, lo condena Maquiavelo en la terrible sentencia que dicta y dice: ¨porque el vulgo se deja guiar por las apariencias y sólo juzga por los acontecimientos; y como casi todo el mundo es vulgo, la opinión de los pocos que no forman parte de él sólo se tiene en cuenta cuando falta base a la opinión vulgar¨

La arraigada vigencia de esta sentencia en los individuos de la sociedad y a pesar del pesimismo y frialdad moral del pensamiento de Maquiavelo, su examen profundo de los conceptos políticos tiene una vigencia contemporánea indiscutible.
El pensamiento de Maquiavelo considera que los grandes males de la organización política actual son: uno, los gobiernos débiles y confundidos y, el otro, la hegemonía de las apariencias ejercida en la sociedad que únicamente juzga los acontecimientos.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!