Los renglones torcidos de sacerdotes y pastores

By on 21/05/2018

El evangelio según San Juan, en su capítulo 20, versículos 19 al 23, anticipa la narración bíblica de la fiesta judía de Pentecostés que Jesús utilizó para enviar la promesa del Espíritu Santo a sus discípulos y a toda la tierra.

“Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes. Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.

Esa lectura bíblica replicó en la mente de José Antonio Meade. Previo a su participación en el debate de los presidenciales, el abanderado de la coalición Todos por México, acudió a la misa de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del Río, en Tijuana, Baja California.

Ya en el debate, el candidato (sin partido, dice él) propuso que la iglesia (o posiblemente las iglesias) se sumen al trabajo a favor de los migrantes mexicanos como ya ocurre, parcialmente, en la actualidad.

Recordemos el corrupto negocio conocido como ‘Casa del Migrante’, cuyo director Javier Calvillo no ha podido informar al gobierno del Estado el destino millonario de los recursos que se han entregado a esa institución.

Esa misma atención que se otorga a la iglesia católica y sus corrompidas instituciones, no llega a los grupos evangélicos que también tienen albergues en esta frontera, pero que son despreciados por no pertenecer a la iglesia donde militan los funcionarios públicos.

En el primer debate, Meade acudió también a misa en el templo sede Parroquial de San Sebastián Mártir, ubicada en el barrio de Chimalistac, en el sur de la Ciudad de México. Lo acompañó su esposa, Juana Cuevas, su papá Dionisio Meade y sus dos hijos José Ángel y Magdalena.

El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa reveló que José Antonio Meade lo visitó y hablaron sobre la inseguridad, el robo de combustible, los feminicidios y la falta de empleo.

El arzobispo está a favor del precandidato porque lo considera un hombre sencillo y sin pose de político.

Utilizo inicialmente la figura de Meade para ilustrar la cercanía de los cuatro candidatos presidenciables a la fe cristiana. Todos la profesan, los cuatro son católicos y, por conveniencia, simpatizante de otras religiones.

Andrés Manuel López Obrador dijo que religiosamente era un cristiano, “en la definición amplia de lo que significa el cristianismo”.

Además, López Obrador explicó por qué el ‘profeta Jesucristo’ es uno de sus referentes:

“Son un seguidor de la vida y de la obra de Jesucristo. Porque Jesucristo luchó en su tiempo por los pobres, por los humildes…”

Jesucristo para los cristianos, incluyendo los católicos, no es un ‘profeta’, es Dios y es el hijo de Dios. Dos sectas religiosas conciben a Jesús como un enviado tipo Mahoma, estas son los Testigos de Jehová y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos como los mormones.

En una entrevista, López Obrador enseñó que siempre carga un ‘amuleto’ en su cartera. Se trata de un detente el cual trae una leyenda “Detente enemigo que el corazón de Jesús está conmigo” y al centro una imagen de la virgen de Guadalupe.

Es la cartera que mostró a Ricardo Anaya en el debate del domingo 20 de mayo para que no se la fuera a robar.

Circulan en la red dos videos en donde aparece el líder de Morena rodeado de pastores evangélicos que oran por él, uno de ellos fue en Torreón, Coahuila. El candidato se dejó querer por los protestantes y fue receptivo a la oración que realizaron los ministros.

A la toma de protesta como candidato, apoyado por el Partido Encuentro Social, de aparente filiación cristiana-evangélica, López Obrador habló del amor, individualismo y la Biblia.

El precandidato panista, Ricardo Anaya no se ha expresado públicamente sobre sus creencias o la religión que profesa. Sin embargo, es militante y ex presidente nacional del PAN, un partido que se ha caracterizado por su unión con las creencias católicas.

En una entrevista para el diario español El País y ante el cuestionamiento de si apoyaba el discurso de la iglesia católica, Anaya aseguró que respetaba “las expresiones de las iglesias”.

“El PAN respeta las expresiones de las iglesias, pero reitera su postura aconfesional”, respondió. Aunque queda claro que cree en Dios. En el pasado periodo navideño envió un mensaje de “feliz navidad” con la posterior frase “qué Dios los bendiga”.

El gobernador con licencia de Nuevo León, Jaime Rodríguez encontró en la falta de fe en Dios una explicación a los desastres naturales que han golpeado al País.
“Todos estamos viviendo esto de los desastres naturales contra los que no tenemos defensa”, dijo durante la inauguración de un centro industrial.

“Evidentemente porque no hemos sido corresponsables con la naturaleza y hemos sido demasiado liberales en el tema de la fe.
“Creo que hay esas conexiones, ¿no?, de quién nos creó y creó la naturaleza para convivir”.
Ante los invitados y un sacerdote católico que acudió a bendecir las instalaciones de una nueva empresa en Nuevo León, ‘El Bronco’ retomó su posición de que hablar de Dios en el Gobierno no es ir contra el principio de Estado laico y reprochó a quienes lo criticaron.
“No soy religioso, pero creo en Dios”, dijo. “Nos hace falta a muchos de nosotros eso, para equilibrar las decisiones de una sociedad”.

Históricamente, el clero católico y el pastorado (protestante) mexicanos, han sido un ente de poder, pero lo más grave no es eso, lo más delicado es en lo que se están convirtiendo en los últimos años.

Ambas religiones, muy opuestas en sus planteamientos doctrinales, creen ser los ‘voceros’ de Dios en la tierra por lo que sus expresiones y oraciones se ofertan entre los políticos como “verdades absolutas”.

El anhelado equilibrio entre el poder y el ministerio que ejercen, al que han sido llamados (dicen ellos que por Cristo), no es más que una ilusión que funciona muy bien en el discurso pero se aleja abismalmente cuando toca tierra firme.

Tres de los presidenciables se han presentado ante los electores como católicos; otro más, López Obrador, juega con la estampita que lleva en su cartera, “como amuleto”, dice él. Una frase que evoca al nazareno y la imagen de la virgen de Guadalupe.

El cristianismo evangélico concibe esa mezcla como una ofensa a Dios. Para los protestantes la virgen de Guadalupe es una aberración doctrinal, un acto de idolatría condenado por Jesús en la sagrada escritura.

Arropado por el Partido Encuentro Social, López Obrador se ha visto en la imperiosa necesidad de “darles por su lado” a los dirigentes que se sienten militantes de la iglesia evangélica.

Al igual que ocurrió en la elección que llevó al poder a Felipe Calderón, los evangélicos se emocionan, brincan de gusto, cuando escuchan al líder de Morena hablar de Dios y particularmente de Jesucristo.

Así ocurrió con Felipe Calderón. Circula en redes sociales un video donde se asegura que el ex presidente había tenido una conversión al cristianismo evangélico. Luego vino la decepción al saber que seguía siendo un hombre ligado al alcohol y a las pasiones de la política.

La ‘imposición de manos’ que bíblicamente se recomienda “no hacerlo a la ligera”, se ha realizado con cuanto candidato, presidenciable o no, se deja. Entiendo perfectamente la práctica. Los ministros protestantes esperan que una fuerza espiritual como la de Pentecostés descienda de lo alto y “toque” a la persona por la que se ora. Entonces, los ahora nuevos prosélitos de la fe cristiana, dejarán sus templos católicos (a los que nunca han asistido con frecuencia) y se unirán a las prácticas del protestantismo.

Un desliz que pudiera encuadrarse a la guerra sucia, provocó malestar en las filas de la iglesia católica en el Estado de Chihuahua.

Los políticos pueden defraudar y robar a los feligreses; los ladrones pueden acabar con la fe de los católicos robando sus casas, sus autos y sus negocios; los narcotraficante pueden quemar, cercenar, acuchillar personas; pueden destruir casas y asolar poblados enteros secuestrando y violando a las mujeres de su elección; los sacerdotes pueden violar niños y niñas; los enfermos mentales pueden secuestrar, violar y asesinar mujeres…todo esto es permitido y la iglesia lo explica como un asunto de descomposición y del diablo.

La peor vergüenza para el clero es la forma perversa como defiende a los políticos que se convierten en los financiadores de los clérigos mexicanos; los sucios ricos del país, en su mayoría, callan a los curas con los cheques que ofrendan a las parroquias.

Lo mismo hacen los narcotraficantes en la liga con los sacerdotes en la ofrenda que se conoce como ‘narcolimosna’. En busca de su redención y dinero, los ministros católicos bautizan a los hijos de los delincuentes y luego participan en sus fiestas ostentosas, entre alcohol y armas.

Pero…que nadie se meta con la virgen morena porque la reacción es enfermiza, es absurda. Se mueve la estructura del poder político y religioso.

La circulación de un panfleto, adjudicado a los partidos Morena, Encuentro Social y Partido del Trabajo, donde se asegura que la “iglesia católica es parte de la mafia del poder”, generó una serie de reacciones en todo el país.

El volante dice también: “no permitamos que la manipulación que hace la Iglesia Católica a través del fanatismo y la utilización de diversos símbolos como el cuento de la virgen de Guadalupe”.

Luego reitera: “por una auténtica libertad religiosa e iglesias al servicio del Estado”.

Integrantes de Morena como Tatiana Clouthier y Ricardo Monreal negaron que su partido esté en contra de la Iglesia Católica y la Virgen de Guadalupe como afirman los volantes.

“La imagen que están difundiendo sobre la Virgen de Guadalupe por whatsapp es propaganda falsa y parte de la guerra sucia, por favor ayuden a desmentir”, escribió en su cuenta de Twitter Tatiana Clouthier, coordinadora de campaña de Andrés Manuel López Obrador.

El sacerdote Alejandro Solalinde pidió que “no se dejen engañar. Resistamos con fortaleza, contrarrestando la guerra sucia con información veraz”.

También reaccionó López Obrador y dijo que es respetuoso de todas las religiones. “Además, yo estoy muy consciente de que el pueblo de México tiene veneración por la Virgen de Guadalupe, como tiene veneración por Juárez”, señaló. “No vamos, nunca, a ofender las libertades del pueblo, nosotros estamos luchando para construir una auténtica democracia, no para hacer una dictadura, es parte de una campaña sucia, negra, vil, para desprestigiar al movimiento”.

En la arquidiócesis de ciudad Juárez, el vocero Gustavo Sánchez Prieto, el famoso padre Negris, dijo que “con tristeza y enojo recibimos distintas reacciones de católicos ante una cierta propaganda política que lastima nuestra fe, concretamente en el amor filial a nuestra Madre Santísima de Guadalupe, la ‘Morenita del Tepeyac’, como cariñosamente la llamaba San Juan Pablo II o como la llamamos en México, la Virgen Morena.

Más allá de la falsa o verdaderamente autoría de los directamente involucrados, tengo que decir que el diputado (Israel) Fierro, del PES, así como su representante, desconocieron esa publicación como propia del Partido, del PT y de Morena. Ignoro si han hecho alguna aclaración; más allá del hecho en particular, no es la primera vez que sucede, levantamos una enérgica protesta por la manera como se manipula la fe y se hace burla de ella. Somos respetuosos de los políticos y de los partidos, esperamos el mismo respeto. Como Iglesia Católica, esperamos que los fieles ejercerán su derecho ciudadano de votar, con fidelidad a las propias convicciones, las mismas que no pretendemos imponer a nadie, pero que, en una sociedad democrática y plural, laica, esperamos que sean respetadas. No queremos que nos falten al respeto, ni queremos ser irrespetuosos con nadie. Si estas publicaciones, como se ha dicho, es parte de la guerra sucia, lamentamos que el proceso electoral conozca estos resbalones, cuando los ciudadanos queremos propuestas que eleven el nivel de vida de los mexicanos en mejores empleos y mejores condiciones para los trabajadores, más seguridad para todos, mejores servicios de salud, mejores oportunidades para los jóvenes, en la escuela, en la salud, en el matrimonio y la familia.

Gastar tiempo, dinero y esfuerzo en política del más bajo nivel, es defraudar al pueblo. Como personas, como ciudadanos, como católicos, tenemos muchos retos, muchas oportunidades para comprometernos en la construcción del México del siglo XXI. Nuestros obispos han publicado el proyecto global pastoral para preparar los 500 años de Guadalupe y los 2000 de la Redención en nuestra patria”.

Israel Fierro Terrazas, es un ingeniero agrónomo que asumió la primera diputación local por el Partido Encuentro Social. El legislador ha dirigido al PES en el Estado de Chihuahua. Actualmente ese cargo lo ostenta el juarense Edilberto Royval Sosa, acusado de convertir a ese organismo político en el centro de financiamiento familiar. El nepotismo fue llevado al nivel de la antiética y no pasa nada en el partido que nos asegura que todo cambiará en México.

Fierro Sosa fue el primer encargado de la oficina de Asuntos Religiosos cuando gobernó su primo, José Reyes Baeza. Antes, la vinculación entre grupos religiosos protestantes y el gobierno del Estado, lo realizaba la oficina de Gobernación estatal o el mismo gobernador cuando había asuntos pendientes con la iglesia católica.

A partir de la caída del catolicismo, cuyo porcentaje de feligreses es de 69 por ciento, según la última encuesta de población celebrada por el Inegi, los gobiernos han puesto especial atención a los grupos evangélicos cristianos a los que se les otorgan facilidades en determinados trámites y son convocados a eventos políticos.

Creer que la iglesia católica es un bastión del panismo, es una falacia. Muchos sacerdotes se ubican más en la izquierda progresista del país; en justicia podríamos señalar que una ligera mayoría es afín al PAN y otros tantos están muy ligados al priismo.

En los tiempos de los clérigos Manuel Talamás Camandari y Adalberto Almeida y Merino, uno obispo en la diócesis de Juárez y otro en la arquidiócesis de Chihuahua, el clero chihuahuense mantuvo un abierto apoyo al Partido Acción Nacional.

Sin mediar las consecuencias, que nunca llegaron, los sacerdotes promovían a ese partido político desde el púlpito. Las homilías eran una franca referencia a votar a favor del panismo que crecía y se fortalecía en la década de los ochentas.

No obstante, un sector importante del clero, coqueteaba con la izquierda radical. Era el tiempo de las Comunidades Eclesiales de Base, con sus derivaciones como la Organización Popular Independiente y el intenso activismo en la sierra de Chihuahua, en la diócesis de la Tarahumara que encabezo el sacerdote jesuita José Alberto Llaguno Farías.

Todavía, en esta frontera y en el Estado de Chihuahua, hay emisarios de esa corriente que sobreviven a la persecución de sus respectivos obispos.

Cuatro personajes simbólicos de esta militancia son Javier ‘El Pato’ Avila, Camilo Daniel Pérez, Dizán Vázquez Loya. Los tres están cortados con la misma tijera. Su vida personal la han vivido entre el cielo y el infierno. Han estado ‘castigados’ por sus respectivas diócesis por posiciones políticas y actos que van en contra del principio doctrinal de esa iglesia. Y no son los únicos.

Un lugar especial la ocupa el sacerdote Oscar Enríquez, párroco de Jesús Obrero en la diócesis de Ciudad Juárez. Ha vivido su ministerio haciendo vida pública, activismo político y vida religiosa.

Ha sido maestro del Seminario y un activista social que ha mantenido a raya a empresarios y gobernantes. Este hombre, nacido el 3 de diciembre de 1941 en Madera, Chihuahua, está convencido de que Dios le llamó a través de mediaciones históricas concretas. El cura católico tiene más de 50 años dedicados al ministerio y es ampliamente respetado en esta frontera.

Lo que representa una vergüenza es la militancia política de los ministros o pastores protestantes (evangélicos cristianos). Su pragmatismo los ha llevado a posiciones que violan la ley que regula las religiones en nuestro país.

El abierto coqueteo con el PRI y sus gobernantes, se ha convertido en el pan de todos los días; luego brincaron al PES, donde la situación se agravó al cruzar la fina línea de los límites entre la desvergüenza y la ética.

Y allí tenemos la presencia de pastores y ministros evangélicos dirigiendo partidos políticos, imponiendo candidatos, trabajando en el abierto activismo ofreciendo sus servicios al mejor postor.

Ministros y líderes religiosos que cierran sus iglesias o las mantienen bajo la ‘cobertura’ diáconos o gente cercana a su familia, mientras ellos laboran como políticos de tiempo completo, están al servicio del mejor postor. No importa el origen, ni la bandera que enarbolen.

Ese tema, será motivo de una amplia cobertura en las próximas entregas.

NOTA DE REDACCIÓN: El periodista Antonio Pinedo me hizo la aclaración de que el autor de la frase “responderé golpe por golpe”, no fue el ex gobernador Francisco Barrio, sino el priista y también ex gobernante, Fernando Baeza Meléndez. Gracias.

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Rafael Navarro Barrón
Periodista y Analista Político | +5216567586189 | zagaleton.navarro@gmail.com | | + artículos

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