Los problemas sociales so obra del ego

By on 04/04/2017
Guillermo Chavez

El desarrollo tecnológico sustituye a la felicidad del individuo como objetivo de la sociedad; el hombre fortalece constantemente ese progreso material, debilitando continuamente el interés de la sociedad en él mismo. Por eso, los grandes y graves problemas sociales tienen su fuente en el propio individuo; en consecuencia, únicamente él es el poseedor  de la solución.

Los grandes pensadores de la historia coinciden en la formación de la sociedad para un individuo con un interés profundo en practicar los valores universales: justicia, respeto, fraternidad, libertad, entre otros. Con un solo  anhelo: alcanzar la felicidad. La inexacta apreciación de estos enormes hombres la confirma la propia evolución de la humanidad, al señalar abundantes ejemplos de la descomposición recíproca entre el individuo y la sociedad.

Profundicemos. El hombre al nacer tiene una individualidad, no existe un individuo exactamente igual, es único: La naturaleza le ha dado facultades físicas únicas y propias; sus sentimientos son especiales; su grado de inteligencia es exclusivo; entre otras variadas características. La esencia del individuo, lo que es él en sí, es pura; solo comprende los elementos que la naturaleza le facilitó.

Posee en común, con sus semejantes, valores  universales como: la justicia, la libertad, la equidad, el bien común y muchos  más.

En estas condiciones, el individuo inicia el contacto social  con otros individuos y la formación de su personalidad: adquiere hábitos y costumbres, en un entorno material, que no le pertenecen; pero son necesarios para su justa adaptación a la sociedad. Constante y continuamente el individuo incrementa su personalidad con la intensidad del grado de socialización; esto es el ego: lo que el individuo  no es. No olvidemos, que una máscara es el símbolo de la personalidad.

Es muy importante puntualizar que, hoy en día el ego del individuo se refleja en la satisfacción, a  través de  la  tecnología comercial,  de las necesidades materiales que  la  sociedad le ha creado de manera artificial. En el entendido que esa  tecnología  comercial no es la aplicación rigurosa de la ciencia.

Continuemos. El hombre contemporáneo, en complicidad con la sociedad, ha asesinado a la esencia del individuo, ha eliminado lo que el individuo es; sustituyendo a la esencia  por el ego. El individuo está formado de un alto porcentaje de esa falsa personalidad que no le pertenece: el ego. Su esencia, raquítica y débil agoniza en el olvido ante el poderoso  crecimiento del  ego.

Por lo tanto, la  relación del individuo con  la sociedad  está  fundada  en el  ego. La sociedad le crea una necesidad  falsa que satisface con el consumo de bienes que produce  la misma  sociedad.

De este modo. La sociedad nutre al individuo de la necesidad de tecnología comercial y a la vez el individuo consume  sin control esa  tecnología. Aquí lo interesante, por  su gravedad, reside en que el individuo es dominado por esa falsa personalidad o sea por el ego; por ende, el individuo devora los productos  de  la  tecnología  comercial para  satisfacer el hambre de su  ego.

Los grandes problemas sociales son los mismos que los problemas del individuo; su germen es el ego.

Equivocadamente, los individuos exigen a la sociedad la solución a sus problemas con fundamento en los valores universales que fortalecen la naturaleza esencial de cada persona; los individuos lo que han impulsado y fortalecido es el desarrollo tecnológico, el alto consumo de sus productos que satisface los requerimientos del ego.

La petición o demanda de los individuos a la sociedad en la satisfacción de sus conflictos, debe hacerse precisamente en esos términos: el desarrollo tecnológico impulsado por el  ego es el medio adecuado para dar solución a los problemas sociales; y no los valores universales y naturaleza del individuo que han sido olvidados y sometidos por el poderoso  ego a través  del desarrollo tecnológico.