Los Dolores de la Libertad y Los Placeres de la Esclavitud

By on 16/05/2016
Guillermo Chavez

Las reflexiones generadas por las relaciones del hombre con la naturaleza, con el universo y con la divinidad son sumamente fascinantes por los misterios y enigmas que cubren su esencia y principios. Solo el espíritu crítico se extasía de esta maravilla, el espíritu dogmático se encierra en la oscuridad y miseria de la creencia estéril.

Las reflexiones del hombre en su relación con los fenómenos de la naturaleza han originado el conocimiento científico empleado en el aprovechamiento justo y equitativo de los recursos naturales para satisfacer las necesidades primarias  o materiales del ser humano. El abuso indiscriminado de los  bienes naturales por la acción del hombre no es generado por la reflexión ni por la aplicación de la ciencia, es producto de la ambición desmedida y enfermiza del ser humano.

En las reflexiones del hombre en su vínculo con el universo han provocado el desarrollo vertiginoso de la ciencia que únicamente ha certificando la incapacidad natural del  hombre para conocerlo en tu totalidad, reconociendo la inmensidad de sus dimensiones, sus incomprensibles  velocidades, sus imperceptibles distancias. Generado una multitud de especulaciones sin fundamento, pero validas todas por el anhelo natural del hombre de conocer el Universo, originando una cruel y despiadada jauría de hombres voraces destrozadores de la misma aspiración especulativa de otros hombres.

En las reflexiones del hombre en unión con la divinidad, es navegar en un mar saturado de conceptos trascendentales donde fácilmente nuestro pensamiento se extravía más  allá de sus fronteras entre definiciones incomprensibles y conceptos contradictorios; el espíritu pulula entre doctrinas convertidas en máquinas productoras de dinero y de sostén político. No existe herramienta de dominación más eficaz que el hombre haya  inventado.

Ante esta maravillosa oportunidad de explorar e investigar y volver a explorar e investigar mil veces, extasiándose en los intrincados misterios y enigmas conceptuales de la naturaleza, del universo y de la divinidad, el hombre en el uso de su libre albedrio decidirá recorrer uno de  los dos gigantescos caminos: en libertad o en esclavitud. Las consecuencias de la decisión es responsabilidad del propio individuo.

Es necesario entender que la libertad es simplemente el desarrollo natural de la esencia, sin la interrupción por un tercero empleando la fuerza o con pleno consentimiento, convirtiéndose así en esclavitud.

Citaré un ejemplo: la naturaleza del hombre, considerado individualmente, tiene facultades y órganos dispuestos a alcanzar un grado de desarrollo que pretenda su perfeccionamiento y así funcionar excelentemente  bien en beneficio de quien lo necesite.

La facultad de razonar: el hombre necesita ejercitar sus pensamientos y sus acciones de acuerdo y en armonía a la esencia de las cosas del universo, para tener paz y tranquilidad, de lo contrario, si sus pensamientos o acciones no están de acuerdo a la naturaleza de las cosas existentes el desorden lo caracterizará. Doloroso y muy doloroso es para el hombre ajustar correctamente sus pensamientos y acciones a los lineamientos estrictos que le marcan los principios y fundamentos universales a fin de ajustarlos al desarrollo evolutivo del universo. La ausencia de dolor indica la presencia de placer, que complace con intensidad y exageración creciente las necesidades de los sentidos  y de los instintos.

Luchar en contra de la esclavitud es doloroso, pues se ejercita la libertad; la lucha por la esclavitud es silenciosa y sin el mínimo esfuerzo imperceptiblemente  el hombre se somete a la esclavitud y permanece en ella con su absoluto consentimiento.

A fin de terminar este trabajo concluiré de esta forma: El hombre está obligado a conocer los misterios y enigmas de su relación con la naturaleza y con el universo, con el objetivo de ajustar perfectamente, en el ejercicio pleno de la libertad, sus acciones y pensamiento con la esencia de las  cosas y así estar en perfecta armonía con el desenvolvimiento evolutivo del Universo. El ejercer la libertad con intensidad requiere un esfuerzo exhaustivo y doloroso del hombre para conocer la naturaleza de las  cosas y ajustar sus acciones y pensamiento a esos principios universales. Lo contrario al dolor de ejercer la libertad es el placer de contentar exageradamente el apetito material de los sentidos que suavemente y en silencio dominan nuestros instintos y nuestro sistema sensitivo. Es pues, doloroso el ejercicio de la libertad y placentera la esclavitud.

Es cuanto  ¡un abrazo fraterno!

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