La Supertición Domina a la Razón

By on 12/10/2015
Guillermo Chavez

Es justo respetar los actos supersticiosos de la humanidad consumados por la libre voluntad del individuo: lo injusto es sumergir a un estado de esclavitud al hombre a través de la superstición. También injustas e inconcebible son las actitudes supersticiosas de los hombres iniciados en las corrientes de pensamiento sustentadas en el conocimiento científico con fundamento en la razón.

La historia de la humanidad es el testimonio y crónica de la vigencia constante de la superstición en el hombre: desde los primeros tiempos hasta la actualidad, el género humano ha tenido el placer y la alegría de rendirse y entregarse a las creencias dominadas por la superstición; la irresponsabilidad en la validez de los argumentos supersticiosos y la autenticidad imaginaria que cada individuo le otorga: son sus atractivos y sus bases.

Por otro lado. También los siglos certifican la existencia permanente de sistemas de pensamiento fundadas en la validez de la razón con términos propios de la ciencia: por su profunda dificultad, exigencia estricta y enorme sacrificio han sido poco los hombres iniciados en estos sistemas de conocimiento.

Hoy, peligrosamente estas escuelas de pensamiento razonable y científico fueron asaltadas y están invadidas por hombres conquistados por creencias supersticiosas que estrangulan y asfixian el libre pensamiento.

¿Qué es la superstición? La superstición es aquella actitud en el hombre adicto con tendencias a interpretar de manera individual las creencias y los acontecimientos en su aspecto sagrado y sobrenatural respectivamente, sin considerar la facultad de la razón: la razón es lo contrario; es la exacta armonía del pensamiento con la estructura natural o esencia de las cosas.

Los hombres no iniciados pueden ejercer con absoluta justicia su derecho natural a creer o no creer de manera supersticiosa:

Un iniciado en esas escuelas de pensamiento no debe dejar al azar de la pasión individual o de las fuerzas de la ambición el conocimiento porque ahí se convierte en superstición; no existen tantas escuelas como integrantes de esas escuelas; cada escuela tiene sus propias enseñanzas, sus propias reglas, sus propios métodos, su propio conocimiento a los que cada integrante debe ajustar su conducta. El integrante de esa escuela no llega a modificar e interpretar de manera carpichosa.

Es cuánto !un abrazo fraterno!