¿La Sociedad Progresa o Evoluciona?

By on 19/10/2015
Guillermo Chavez

Todo se transforma constantemente, ese es el estado natural del Universo; nada permanece inmóvil. En consecuencia, la materia tiende a desarrollar su estructura esencial por los efectos e impulsos de los mecanismos en los fenómenos naturales que le conducen a la perfección, armonizándola de esta forma con el orden del Universo. Distinto, el hombre voluntariamente debe desarrollar sus facultades naturales con plena libertad y en base al actuar del libre albedrio; así, tiene la responsabilidad de que sus acciones se ajusten perfectamente a ese movimiento permanente y ordenado del Universo.

Con el apoyo y soporte de estos argumentos, este trabajo pretende dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿la sociedad es producto de la naturaleza o es creación del hombre? La respuesta es de vital importancia en la decisión de responsabilizar o no al hombre en la construcción de la sociedad actual y determinar si tiene la capacidad suficiente para elaborar una estructura social que beneficie al individuo.

Iniciemos: En la posición de considerar a la sociedad como producto de la naturaleza, se juzga que su desarrollo está fundado en el desenvolvimiento de los procesos de los fenómenos naturales sin la mínima intervención del hombre; de esta manera evoluciona por sí misma hacia la perfección. En esta condición, el hombre se somete a los mecanismos de los fenómenos naturales para evolucionar conforme le indica la naturaleza. La función del hombre radica en someterse instintivamente a las determinaciones de los fenómenos naturales que le afectan; en consecuencia no tiene responsabilidad en su desarrollo.

Por otro lado, estimar que la sociedad es una creación del hombre, es considerar que sus fundamentos radican en la razón y en el libre albedrio del individuo. La estructura y organización de la sociedad está construida en términos de la razón y libre albedrio ejercitados con libertad absoluta a fin de responsabilizar al hombre del exacto ajuste de sus acciones a los procesos naturales que lo conducirán a la perfección a través del progreso, al aprovecharse equitativamente de los recursos que la naturaleza le ofrece para la satisfacción justas de sus necesidades.

La naturaleza es hostil al hombre; la sociedad es un refugio benévolo. La naturaleza reclama del hombre su fortaleza para aceptarlo; la sociedad lo adopta débil y caótico. El individuo se encuentra en dos extremos: la naturaleza y la sociedad; la naturaleza espera al hombre para fortalecer su debilidad natural y así inmiscuirlo en los procesos naturales hacia su perfección por medio de la evolución. La sociedad acepta y consiente al individuo frágil y desordenado condicionándolo a generar utilidad social en términos materiales, que se reflejan en un supuesto avance en el progreso.

Con estos argumentos, percibo que la sociedad no es producto de la naturaleza: los múltiples actos del hombre y de la sociedad inexplicablemente antinaturales bajo los términos humanos así lo acreditan. La actividad del hombre se aleja cada vez más a beneficiar al individuo en sí mismo, fortaleciendo sin medida todo aquello que le destruye; los procesos naturales están ausentes en este conflicto del hombre con la naturaleza.

Por lo tanto, mi percepción es que la sociedad es creación del hombre bajo los siguientes términos: El hombre con base en la razón creo la sociedad con sus semejantes para solventar sus necesidades que su debilidad le impide satisfacer por sí mismo; la sociedad se convierte en una especie de extensión artificial de la naturaleza. La libertad ejercida en el uso de la razón y del libre albedrio para la construcción de la sociedad actual responsabiliza al hombre de las condiciones actuales de la colectividad. La condición para ejercitar la libertad es la responsabilidad; la libertad sin responsabilidad es otra cosa menos libertad.

El hombre en las condiciones actuales en el uso de la razón y del libre albedrio, no está en posibilidades de sostener y corregir la estructura de la actual sociedad; carece de capacidad para buscar y encontrar las características de una sociedad mejor, lamentable es afirmar y defender que la forma de nuestra sociedad actual es la única, la mejor; imposible otra forma de sociedad. El temor y la pereza dominan el uso de la razón y el ejercicio del libre albedrio; el hombre, así lo parece ser, está contento y satisfecho con la dinámica, organización y orientación de la sociedad de hoy.

Resumiendo: La naturaleza, en consecuencia también la evolución, abandonó al hombre en la edificación de la sociedad por su egoísmo, su pereza y cobardía. En efecto, la sociedad es creación del hombre: la naturaleza dotó al hombre de dos herramientas necesarias en la construcción de la colectividad: la razón y el libre albedrio; herramientas que el hombre descuido e inicio la construcción de la sociedad sin ellas; solo así, satisface la respuesta al porqué de tantas acciones inhumanas y antinaturales del hombre. Efecto y secuela es el supuesto progreso social que al avanzar en su desarrollo solo aumenta paso a paso los eslabones de la cadena que esclavizan más y más al individuo.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!

  • Amador Martos García

    Interesante reflexión. En el artículo se habla de la razón (interior individual), la colectividad (interior intersubjetivo), la sociedad (exterior colectivo) y el libre albedrio del individuo (praxis como exterior individual, conductual). Estos cuatro conceptos puesto entre paréntesis son conocidos como los “cuatro cuadrantes” en la inconmensurable obra de Ken Wilber, el cual trata precisamente de lo que apunta el artículo: la evolución de la conciencia. Según Ken Wilber, la conciencia se manifiesta siempre en esos cuatro cuadrantes. Recomiendo vivamente complementar la reflexión de este artículo con la lectura de la obra de Ken Wilber. A mi parecer es el Kant de nuestra época, sin embargo, no descubierto todavía por el academicismo pragmático y el materialismo científico que impera en la sociedad Occidental.

    Gracias Gillermo por tu reflexión tan interesante.

  • Cesar Cisneros

    El progreso es un ciclo constante e inevitable.