La Resiliencia ¿qué tan difícil es adaptarnos a las adversidades?

By on 03/05/2018
Lic. Eduardo Quezada Compañ

Hoy en día vivimos sometidos a un número cada vez más creciente de situaciones y acontecimientos estresantes y traumáticos que nos impiden vivir en condiciones de bienestar y felicidad. Sin embargo, no estamos indefensos, la Resiliencia es la capacidad humana para resistir y afrontar ese bombardeo incesante de eventos que nos causan sufrimiento, de tal forma que la experiencia nos fortalece, adquirimos mayor confianza en nuestras habilidades y nos volvemos más sensibles a los padecimientos que otras personas estén experimentando, así como más hábiles para generar cambios y minimizar o erradicar las fuentes originarias del estrés o el trauma.

Resiliencia es un término de la física que se ha incorporado a la psicología y que destaca la actitud de aquellos que se sobreponen con coraje, aguante y tesón a las crisis y a los hachazos del destino. Brilla en todos los campeones, porque no existe un solo triunfador que, al mismo tiempo, no haya sido un perdedor.

Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias. El dolor emocional y la tristeza son comunes en las personas que han sufrido grandes adversidades o traumas en sus vidas. De hecho, el camino hacia la resiliencia probablemente está lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional.

Una de las premisas más destacables dentro del estudio de la resiliencia según el sitio “Mindful Science” postula que los acontecimientos no son traumáticos hasta que los percibimos como traumáticos; es nuestra percepción e interpretación de lo que nos pasa lo que determina la forma en la que experimentamos lo que nos pasa. Cuando percibimos la adversidad como un desafío y encontramos seguridad interior, nuestras capacidades interiores emergen. Cuando percibimos la adversidad como una amenaza o un evento potencialmente traumático, anulamos nuestros mecanismos psicobiológicos de crecimiento y creamos un problema duradero que puede derivar en estados depresivos.

¿Cualquier persona puede ser resiliente?

La respuesta es sí. Pero para ser resiliente no basta con quererlo, sino que hay que adoptar un compromiso con uno mismo. Es lo que se llama: La voluntad del querer, y la voluntad del querer pasa por:

  • La firmeza de la decisión.
  • La percepción de que un problema es superable.
  • La aceptación de que se puede ser feliz aceptando las situaciones más duras y traumáticas que uno se pueda imaginar.

La resiliencia puede ser entrenada y desarrollada: podemos inclusive aprender a percibir los estímulos de forma diferente para replantearlos en términos positivos. Cuanto más nos esforzamos por ser resilientes, más reforzamos esta capacidad; cuanto más caemos en actitudes victimistas y derrotistas, más se atrofian nuestras fortalezas interiores.

La perseverancia y la confianza en su capacidad para evitar los peñones y otros obstáculos son importantes. Puede ganar valor y perspicacia al navegar con éxito en las aguas embravecidas. Las personas en quienes confía y le acompañan en el viaje, pueden especialmente ayudarle a enfrentarte a los rápidos, las corrientes y otras dificultades del río.

Por tanto meditemos en que “Lo que te hace crecer como persona son las derrotas bien asumidas, aceptadas y configuradas por dentro en el mapa del mundo personal. (…) Nihil difficile volenti: Nada es difícil, si hay voluntad. No hay obstáculo que no pueda ser vencido si la voluntad está fortalecida.”

Es cuanto:.

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Eduardo Quezada Compañ
Abogado • Columnista | | + artículos

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