La naturaleza no juega, el hombre sí.

By on 13/06/2016
Guillermo Chavez

El desorden del hombre es la causa de las desgracias de la humanidad y la desventura del individuo.

La naturaleza  doto al hombre de razón: órgano responsable de ordenar o ajustar la  conducta o acción del  hombre a las leyes de la naturaleza; los demás seres vivos lo hacen instintivamente, por  eso carecen de razón. Todo individuo afirma, dogmáticamente, que es poseedor de una gran cantidad  de razonamiento; esta creencia, le ciega e impide ejercitarla.

Los fenómenos de la naturaleza son perfectos: el orden y la armonía es el resultado de su obediencia indefectible a las leyes universales. La conducta o acciones del hombre, como pertenecientes a la naturaleza, son una especie de extensión o continuación de ese sistema y esa armonía; esa prolongación puede ser limitada o negada cuando el hombre ejercita  el libre albedrio de  manera  caprichosa, sin conocimiento  y sin razón.

Abundemos. El hombre al ejercitar el libre albedrio, es decir, su facultad de decidir, tiene que hacerlo con conocimiento y fundado en la razón; así, al decidir, su conducta o acción esta se ajustara perfectamente a los mecanismos de la naturaleza; de lo contrario, sí no lo hace con conocimiento y en base a la razón,  esa conducta o acción decidida por el libre albedrio estará  fuera  del orden y armonía de la naturaleza: la consecuencia; será un desorden, causará el casos  y desgracia  a la humanidad y la  desventura  al individuo.

Un ejemplo: Un individuo en el ejercicio caprichoso de su libre albedrio, sin conocimiento y sin razón, decide construir una casa  en un  arroyo de corriente de  agua natural; en temporada de lluvia ese arroyo se llenará de agua y destruirá la construcción, estando en serio peligro la vida de los individuos que habiten esa casa. Aquí, el libre albedrio decidió de  manera  caprichosa, sin conocimiento  y sin razón, limitando la continuación de la armonía de la naturaleza en las acciones  del individuo y solo provoco desgracias.

Otro ejemplo: ese mismo individuo, en base al conocimiento y la razón ejercita el libre albedrio  y decide construir  la  casa  encima  de un  cerro con el  fin de  que en tiempo de fuertes lluvias no esté en peligro de ser  destruida la construcción y que los  habitantes estén a salvo y en el mínimo riesgo  de perder la vida. En este  ejemplo, la acción del individuo, que  decidió el libre albedrio en base  a la razón y el conocimiento, está en armonía con los fenómenos naturales y difícilmente habrá desgracias.

El egoísmo individual y social nos tiene cautivos en la ilusión de dominar y conquistar la naturaleza; cegándonos para no entender que a la naturaleza únicamente de le vence obedeciéndola. Los graves problemas sociales y los múltiples dilemas del individuo en la actualidad, son sin duda alguna producto de las acciones del hombre fuera de los lineamientos de la razón. Las consecuencias a la conducta sin razón del hombre son terribles; la naturaleza  carece  de contemplación.

A manera de conclusión: El individuo juega. Juega con su libre albedrío tomando decisiones caprichosas, sin conocimiento y careciendo de fundamentos razonables; juega, al no querer considerar que la decisión equivocada despertará todo el poder de la naturaleza  en su contra sin contemplaciones de ningún tipo; las desgracias, las  calamidades  y las desdichas que la sociedad ha sufrido, sufre  y sufrirá; las tristezas, el dolor, la amargura que el individuo percibió, ha percibido y percibirá son la  reacción implacable y justa de la naturaleza a las acciones y conductas sociales  e individuales que fueron concebidas y decididas de manera caprichosa y equivocada por el ejercicio del libre albedrío, sin fundamentarse  en la  razón y conocimiento.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!