La Naturaleza y La Sociedad Construyen en Silencio

By on 19/07/2016
Guillermo Chavez

El límite de la capacidad del hombre es la periferia de la naturaleza: la ciencia es una simple imitación de los fenómenos naturales desarrollada por la tecnología en beneficio o perjuicio del hombre según la decisión política; sumando, a esta fragilidad, la arrogancia del hombre de poseer un conocimiento trascendental, es decir, el conocimiento que está más allá de la capacidad humana, que nos conduce al saber infundado que genera únicamente esa poderosa herramienta de dominación y hegemonía que ha esclavizado al hombre a través de la historia.

Tanto el conocimiento trascendental, que no se justifica ni valida por ser una legítima aspiración de la humanidad, como el conocimiento científico, bajo el dominio de los intereses político; ambas son condiciones que obligan al hombre a reflexionar de inmediato y con templanza en la validez o invalidez del conocimiento por esta consecuencia grave: así como el desenvolvimiento normal de un fenómeno construye en la naturaleza en absoluto silencio, de esta misma forma, el desarrollo adecuado de un conocimiento construye en la sociedad en total silencio. También y lo preocupante radica en que así como el desenvolvimiento anormal y defectuoso de un fenómeno destruye la naturaleza con explosión inmanentes, de igual manera el desarrollo inadecuado de un conocimiento aplicado a los sistemas colectivos destruye a la sociedad con un estallido inseparable.

Por otro lado. Además de que la naturaleza alimenta el pensamiento del hombre con información aparentemente caótica, éste no está conforme ni satisfecho y busca más allá de esa apariencia caótica, nutriendo de esta manera su pensamiento con los datos certeros y ordenados que la reflexión descubre y le proporciona.

También, en analogía, el hombre alimenta su pensamiento con esos datos de forma caótica que la sociedad le proporciona precipitadamente; mas, el hombre no conforme con esos datos sin valor, busca por medio de la reflexión la información ordenada y profunda de los hechos sociales en la estructura que le da firmeza y seguridad.

Para los fines de este trabajo es necesario entender como silencio la ausencia de reacciones de una persona o cosa en actividad a las influencias externas. Así, el fenómeno natural expandiéndose normalmente carece de la necesidad de reaccionar a un factor ajeno; más si el progreso de ese fenómeno natural interfiere en el crecimiento de otro fenómeno natural, forzosamente ambos fenómenos reaccionaran a una influencia ajena acompañada de una detonación. De igual forma en la sociedad, el desenvolvimiento normal de los mecanismos estructurados con conocimiento carecerán de la necesidad de reaccionar a un poder extraño a esos mecanismos; pero, sin embargo cuando ese engranaje es afectado con la acción del desarrollo de otros mecanismos, el enfrentamiento será inevitablemente asociado de crujido.

Un grave peligro es percibir defectuosamente y creer falsamente conocer a la sociedad con base al conocimiento de los hechos y con el conocimiento trascendente; es necesario el entendimiento y la reflexion para conocer con un poco más de certeza a la sociedad fiel reflejo de la naturaleza.

Concluyendo: Las estructuras fundamentales que sostienen nuestra organización social están crujiendo con fuerza y constancia, al igual que crepitan los procesos naturales previos a la destrucción. No se escucha en la sociedad ese silencio constructor que caracteriza el desarrollo óptimo y adecuado de los fenómenos de la naturaleza. Al igual que la destrucción en la naturaleza tiene su fundamento en la interferencia del desenvolvimiento de un fenómeno en otro; de esta misma forma la destrucción de la organización social es con base a la interferencia de un conocimiento aplicado en un mecanismo social que confronta e interfiere el desenvolvimiento de otro engranaje de la sociedad erigido con base al conocimiento. La destrucción de la sociedad tiene relación íntima con el escándalo, la algarabía, el bullicio y otras manifestaciones del hombre cuando se encuentra desorientado. Los fenómenos mal desarrollados destruyen a la naturaleza independientemente de la voluntad del hombre; el conocimiento aplicado erróneamente en los sistemas que destruyen a la sociedad depende única y exclusivamente de la voluntad del hombre.

La construcción de la naturaleza es en absoluto silencio. La destrucción de la naturaleza es con una explosión estruendosa. Análogamente, la construcción de la sociedad es silenciosa y anónima; la destrucción de la sociedad es un griterío confundido.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!