La Masonería: Una columna de la humanidad

By on 09/05/2017
Guillermo Chavez

La curiosidad impulsa al individuo a buscar, más allá de la apariencia caótica, los fundamentos de la organización social. La indiferencia, a los principios del soporte social, somete al individuo a la prisión estéril de la experiencia empírica. Es por eso, que la curiosidad de los hombres extraordinarios ha estimulado el progreso y la indiferencia de los individuos ordinarios atrapa a la sociedad en la viscosidad de la regresión.

En consecuencia, la historia de la humanidad es incongruente y hasta sospechosa de falsedad al explicarse únicamente con los hechos y los actos realizados en el mundo infecundo e ineficaz de la experiencia práctica. Es necesario, el examen profundo e intenso para conocer el orden y la conexión de esos hechos y esos actos con las ideas construidas por la razón y la inteligencia, para estar en posibilidad de conocer los elementos del pasado que permanecen y así edificar un futuro con firmeza y solidez.

La historia superficial de la humanidad constantemente concentra, en un lugar específico y en un tiempo determinado, a un considerable número de hombres extraordinarios que con sus pensamientos y sus acciones diversas y hasta contradictorias en entre sí, han orientado a la humanidad.

Sin embargo, un examen profundo y trascendental concluirá que la diversidad y contradicción de los pensamientos y de las acciones de esos impresionantes hombres son absolutamente aparentes. Con base a que se generan y están fundidos en los mismos principios y en idénticos valores; gestados en una misma fuente universal e inagotable.

Algunos ejemplos: Abraham Lincoln, Bethoveen, Francisco de Miranda, Benjamín Franklin, Galileo, Franklin Roosevelt, Gral. O’higgins, Mahatma Gandhi, George Washington, Isaac Newton, Louis Armstrong, José Martí, John Wayne, Mario Moreno Cantinflas, Martin Luther King, Napoleón Bonaparte, Nelson Mandela, Juan Domingo Perón, Pitágoras, Porfirio Díaz, Rubén Darío, Salvador Allende, Sigmund Freud, Miguel Hidalgo, Walt Disney, Simón Bolívar, Mozart, entre otros inmortales hombres.

Las admirables obras construidas por cada uno de estos fascinantes hombres, entre otros, son diversas en la estructura y en la esencia; la distancia de sus lugares de radicación es enorme e imposibilitaba la comunicación; además, vivieron en épocas separadas por los siglos. Sin embargo, a estas construcciones las une exactamente los mismos principios de libertad, de igualdad, de fraternidad, la ciencia, la virtud, la filantropía, la lucha constante en contra de los vicios, de las pasiones, el honor, es decir, los pensamientos y las acciones que les condujeron a la construcción de las extraordinarias obras revela su pertenencia a la Antigua Orden de la Masonería.

Las obras edificadas por estos ilustres masones coinciden con exactitud en su estructura y en su esencia, implícitos los principios y valores ya indicados. Admirable es la conservación, a través del paso del tiempo, de estos principios y valores en el contenido de cada obra construida por un masón y que los siglos son incapaces de pervertir. De esta forma la obra masónica se ajusta a los dictados de la evolución, impulsando el progreso de la sociedad fundado en principios universales.

A manera de conclusión: La curiosidad conduce al individuo a conocer los fundamentos permanentes, evitando la confusión y desorientación de la apariencia. La incertidumbre natural en el hombre ha conducido a la humanidad por caminos certeros, pero también por veredas que le someten a la esclavitud y el retroceso.

En estas condiciones, la historia superficial de la humanidad muestra retrocesos y progresos irregulares; acontecimientos determinantes pero aislados; enfrentamientos entre el oscurantismo y la libertad. Es, sin embargo, menester el estudio profundo de estas trasformaciones de la humanidad para conocer lo permanente y constante, que son el sostén y apoyo de la evolución de la humanidad.

En la búsqueda de ese elemento permanente que sostiene a la humanidad, se encuentra una colmena repleta de hombres extraordinarios que, a pesar de la diversidad de sus obras, de la distancia de los lugares y de los siglos que los separan, coinciden de forma admirable en la estructura y esencia de sus construcciones que permanece y continua a pesar del paso agresivo del tiempo: la Antigua Orden Masónica conserva esos principios y valores inmutables que los masones aplican en beneficio de la humanidad.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!