La Luz Viene de Occidente

By on 23/05/2016
Guillermo Chavez

Primordial en este trabajo es entender que Luz significa el conocimiento de los deberes para con Dios, para con la humanidad y para consigo mismo, el desconocimiento de esos deberes se llama Oscurantismo. Sin embargo, los conflictos que bañan de sangre a la humanidad a través de la historia, se engendran en la falsa creencia discriminatoria de ser generadores únicos y absolutos de Luz, radicalizando recalcitrantemente la agresión a la oposición considerada fraudulentamente como Oscurantismo. Determinante para la humanidad resolver el desorden arraigado en el pensamiento y en las acciones del hombre al no delimitar el campo del Oscurantismo y el terreno de la Luz; su solución reclama un conocimiento con fundamento de las cosas divinas para establecer deberes puros que alcancen la armonía del hombre para con Dios; su satisfacción exige un profundo y estricto análisis del hombre y de la sociedad para arrancar su esencia y otorgarle los deberes que logren la conformidad; el compromiso es que el hombre se conozca a sí mismo y establecer con certeza imparcial los deberes que le conduzcan a su desarrollo.

Oriente, palabra mística que significa fuente inagotable de Luz, proveniente del lugar que simboliza el nacimiento del Sol en los Templos Iniciáticos. Civilización que habita en ese punto geográfico del globo terrestre con costumbres y religiones mágicas y misteriosas depositarias de los grandes enigmas de la divinidad que cuidan celosamente. La dinámica de las sociedades Orientales gira alrededor de los conceptos divinos gravitando alejada del hombre considerado como individuo. Heredando a la humanidad diversas concepciones de la divinidad imposibles de escudriñar provocando así la creencia Occidental de un legado místico.

Al Occidente del planeta habita una civilización producto de la modernidad, sustentada por costumbres consumistas nutridas por el materialismo. Fincadas en el reconocimiento y establecimientos de los derechos universales y naturales del Hombre, además en los ideales, también universales, de Libertad, Igualdad y Fraternidad empuñadas por la Revolución Francesa. Occidente, lega a la humanidad la necesidad de reconocer el valor inmutable del hombre y la obligación en la aplicación conocimiento científico en beneficio de la Humanidad.

La civilización Oriental sumerge su actividad en los conceptos pulverizables de la creencia en la divinidad. Conceptos imperceptibles por la incapacidad propia del hombre, originando una estructura religiosa con concepciones que van más allá de nuestras fronteras y en muchas ocasiones contradictorias entre sí; Oriente es pues sinónimo de Oscurantismo: en estas condiciones es imposible para el individuo conocer sus deberes para con Dios, para con la sociedad y para consigo mismo; legítimamente un tercero puede argumentar que su verdad es única, sin necesidad de acreditarla, inclusive aplicarla aun en contra de la voluntad del hombre pro medio de la fuerza. Al contrario, la actividad vigorosa de la civilización Occidental se centra en los derechos naturales y universales del hombre apoyados por los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Gravitando su desarrollo en el conocimiento científico que lenta y constantemente descubre la esencia de la estructura de la naturaleza, del hombre, del Universo, entre otros más. Así, el hombre está en plena condición de adquirir el conocimiento necesario e indispensable para establecer con exactitud sus deberes.

Para concluir: Al igual que la civilización de Oriente el misticismo difunde el Oscurantismo: el misticismo producto de la explotación irracional e infundada evita el conocimiento certero y verificable de la estructura fundamental del hombre, de la sociedad y de la divinidad; esta absoluta ignorancia conduce irremediablemente al Oscurantismo; en cambio, la civilización Occidental bajo el método científico se desarrolla conforme adquiere pleno conocimiento verificable de la naturaleza del hombre y de la sociedad con la posibilidad de verificarlo indefinidamente, otorgando su conocimiento exacto de la esencia y naturaleza para estar en plena posibilidad de establecer deberes del hombre para con la sociedad y para consigo mismo. Reconociendo la imposibilidad momentánea de verificar el aspecto divino, debido a la incapacidad natural del hombre. Es pues, Oriente sinónimo de Oscuridad… Occidente sinónimo de Luz.

Es cuánto ¡un abrazo fraterno!