La Libertad: Un Ungüento Que Alivia y Suaviza

By on 07/03/2016
Guillermo Chavez

Con demasiada imprudencia la humanidad ha generado una exorbitante cantidad de pensamientos estériles, generando una lúgubre oscuridad en la búsqueda del conocimiento. Hoy, el hombre se encuentra cautivo de ese descomunal amontonamiento de basura mental incrementado a través de la historia, al considerar falsamente a esas quimeras como una verdad certera, ahogándose en el realismo ingenuo que le priva del pensamiento fértil y útil.

Así, atrapado inocentemente en la multitud de errores que perciben los sentidos del exterior, el hombre supone reflexionar profundamente y cree poseer los elevados principios universales que nutren y satisfacen la esencia del ser  humano. Descubriéndolo el fiel reflejo de una raquítica debilidad en sus acciones que engendran todas las enfermedades sociales que hoy padecemos y las ausentes conductas vigorosas alimentadas por esos principios fundamentales que le darían aliento y vitalidad a la humanidad.

Ahora bien, y como ejemplo de la perversión y vicios a que permanentemente han sido sometidos los conceptos que revelan el pensamiento de la humanidad en cualquier  tiempo, expondré: el valor universal de la libertad ha sido falsificado y deformado por el hombre de todos los tiempos: con un afán de dominio, civilizaciones se han apoyado en el argumento de libertar a los pueblos a fin de esclavizarlos  ellos mismos. Convirtiendo este valor universal de libertad en el germen de grandes conflictos irracionales que han dejado tapizado de desgracias el camino de la humanidad durante siglos; también, el hombre, considerado individualmente, se cree libre con capacidades ilimitadas en todos los aspectos, pero sin la intención de profundizar en el conocimiento de esta falsa ilusión ante el temor de encontrar la certeza de la permanente determinación de sus actos por motivos ajenos que lo esclavizan por su desconocimiento y lo liberan al conocerlos. Así, nuestros tiempos reciben un desgastado y paupérrimo contendió del concepto de libertad que no se ajusta de manera alguna en la orientación a la conducta humana de nuestro tiempo.

En relación a lo anterior: Ante las múltiples y diversas definiciones del concepto de libertad que en ocasiones son radicalmente contrarias, son sin duda producto de intereses egoístas. Opondré el siguiente argumento que pretende definir el valor universal de libertad: el concepto libertad es todo desenvolvimiento natural de los elementos esenciales de la estructura de una cosa, que no es evitado por un factor ajeno. Un ejemplo a fin de esclarecer: una planta, para desarrollar todas sus potencialidades de manera óptima, deberá estar aislada de cualquier obstáculo que impida su fácil desenvolvimiento; si encuentra un obstáculo que evite su natural crecimiento, ya no tendrá  libertad. Lo anterior es simple cuando se refiere a las cosas por estar estrictamente determinadas sus transformaciones en base a las leyes  naturales de causa y efecto que explica la ciencia. Al aplicarla a la acciones del hombre, la búsqueda es enormemente compleja al estar determinadas por preceptos de la moral y de la ética.

Prosiguiendo: Las acciones del hombre están rigurosamente determinadas por motivos externos e internos, difícil y complicado estén determinadas por su voluntad; al encontrarse enferma en un rincón sofocada por el materialismo egoísta existente. El hombre ejerce su libre albedrío únicamente para elegir y decidir: esta elección o decisión es el fundamento de la responsabilidad moral del hombre en las consecuencias de sus acciones.

Concluyo: lamentablemente la humanidad ha convertido el conocimiento en una  herramienta de dominio social. Los conceptos deben ser objetados permanentemente para conocer su esencia y determinar su valor intrínseco o su manipulación egoísta, certificando su validez actual. La libertad no está en el tiempo futuro ni en el espacio lejano; la libertad radica en el profundo conocimiento de las modificaciones necesarias e inevitables de los elementos esenciales en el hombre y en la responsabilidad moral de las decisiones surgidas de su libre albedrío: la libertad concluye cuando un factor tercero ajeno evita el desenvolvimiento de estos cambios convirtiendo la libertad en esclavitud.

Someternos con conocimiento a las transformaciones ya previamente determinadas por la esencia o naturaleza de las cosas, es gozar de plena libertad con tranquilidad  y en paz. La libertad es un delicioso ungüento que alivia y suaviza las heridas provocadas por la esclavitud: la esclavitud es el dominio de ese obstáculo tercero ajeno que impide el desarrollo natural de los elementos fundamentales de las cosas y principalmente la evolución de ese fascinante y maravilloso ser: el hombre.  

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!