La ignorancia genera; el prejuicio nulifica.

By on 02/05/2017
Guillermo Chavez Guillermo Chávez

La ciencia permite admirarse de la increíble organización y del extraordinario funcionamiento del sistema nervioso, respiratorio, circulatorio, digestivo entre otros más del cuerpo humano: la voluntad del hombre es ajena y extraña a estas estructuras, con excepción del sistema cognoscitivo del hombre, al ser el único con una dependencia considerable de la voluntad, sin embargo, con la misma fascinación.

El proceso del sistema cognoscitivo o la facultad de conocer del hombre se divide, en términos generales, en dos grandes etapas: la empírica o sensible, consistente en los datos caóticos y aparentes del exterior que el hombre percibe a través de los sentidos (oído, vista, olfato, tacto y gusto); la del entendimiento, radica en la organización de aquellos datos caóticos percibidos del exterior, armonizados por medio de la razón a la esencia o naturaleza de las cosas externas, terminando con la combinación, de esos datos organizados, a través de la inteligencia para ser empleados en resolver los problemas o dilemas del hombre mismo.

La voluntad es la intención del hombre que determina la acción del sistema cognoscitivo: a una voluntad pasiva, una acción nula del proceso de conocimiento; a una voluntad activa, un proceso cognoscitivo con alta adquisición de conocimiento.

Resumiendo: la voluntad es la generadora del grado de funcionamiento del proceso de conocimiento, variando desde la nula hasta la máxima obtención de conocimiento. La debilidad y confusión del proceso cognoscitivo es su dependencia de la voluntad contingente del hombre; la fortaleza del resto de los sistemas del cuerpo humano es la necesidad y seguridad de su funcionamiento en base a las infalibles leyes naturales.

La ignorancia y el prejuicio son las dos actitudes principales del hombre que reflejan en sus acciones o hechos externos el grado de intención (voluntad) para adquirir o no conocimiento. Inicio su explicación.

La ignorancia, entendida simplemente como la carencia de conocimiento, es sin duda alguna el estado más hermoso del hombre, desenvolviéndose en dos posturas: la primera, el hombre carece de voluntad en la obtención de conocimiento, esta actitud pasiva únicamente lo conserva en la ignorancia; la segunda, el hombre, con admiración y curiosidad, tiene la voluntad de investigar activamente para lograr conocer.

Por otro lado, el prejuicio es la actitud del hombre de creer ser poseedor del conocimiento sin serlo, confunde creer con saber. En consecuencia esa falsa creencia le impide iniciar el proceso de conocimiento. La voluntad de conocer es absolutamente nula, perdiéndose en la absoluta actitud de las creencias con sus trágicas consecuencias: la
superstición, el ocultismo, la hipocresía, la esclavitud, vicios, entre muchos más.

Un ejemplo: el médico no es incapaz al ignorar el estado de salud del paciente que por primera vez lo consulta. Para salir de esa ignorancia y conocer la condición de salud del paciente, el médico con voluntad firme debe iniciar una investigación con exámenes médicos para determinar con exactitud y tener conocimiento certero de la salud del paciente; el médico al no tener voluntad en conocer la salud del paciente difícilmente podrá conocer su condición.

El medico al prejuzgar la condición médica, es decir, el medico cree que el paciente tiene cierta condición de salud sin antes realizar una investigación por medio de exámenes del estado de salud del paciente.

Para concluir: La ignorancia es el estado más hermoso del hombre, pues le permite y coloca en aptitud de obtener y generar conocimiento. La voluntad es determinante para abandonar ese estado de ignorancia y con actitud dinámica obtener el máximo saber; el prejuicio es la actitud del hombre que nulifica toda la posibilidad de obtener conocimiento. Por ende, la ignorancia es una poderosa generadora de conocimiento; el prejuicio paraliza cualquier indicio de voluntad en la búsqueda del conocimiento.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!