La ignorancia genera, el prejuicio nulifica.

By on 14/02/2017
Guillermo Chavez

La ciencia permite admirarse de la increíble organización y del extraordinario funcionamiento de los sistemas del cuerpo humano: el nervioso, el respiratorio, el circulatorio, el digestivo, entre otros más.

Sin embargo, la organización y funcionamiento de estas estructuras son independientes de la voluntad del hombre y obedecen estrictamente a los impulsos de los fenómenos naturales. El único sistema que depende de la voluntad del hombre es el cognoscitivo, es decir, el primer impulso en la búsqueda del conocimiento necesita de la voluntad y no de la violencia de los fenómenos naturales. En consecuencia, una vez adquirido provisionalmente el conocimiento, este estimula la voluntad en el hombre para que ejercite sus acciones.

El proceso del sistema cognoscitivo o la facultad de conocer del hombre se divide, en términos generales, en dos grandes etapas:

La primera, la empírica o sensible, que consiste en los datos caóticos y aparentes del exterior que el hombre percibe a través de los sentidos (oído, vista, olfato, tacto y gusto) y…

La segunda, la inteligible o comprensible, que estriba en el entendimiento y en la organización de aquellos datos caóticos percibidos del exterior y, que están a disposición de la inteligencia para que emplee la experiencia sensible en la solución de los problemas o dilemas del hombre.

La voluntad es la facultad de querer del hombre que determina la acción del sistema cognoscitivo: a una voluntad pasiva, una acción nula del proceso de conocimiento; a una voluntad activa, un proceso cognoscitivo con alta adquisición momentánea de conocimiento.

Resumiendo: la voluntad es la generadora del nivel de funcionamiento del proceso de conocimiento: desde la nula hasta la máxima búsqueda del mismo.

La debilidad y confusión del proceso cognoscitivo son engendradas por la voluntad contingente del hombre, al contrario, el vigor y la precisión del resto de los sistemas del cuerpo humano obedece a la satisfacción de las necesidades y a su funcionamiento con base en las leyes naturales.

La ignorancia y el prejuicio son las dos actitudes principales del hombre que reflejan, en sus acciones o hechos externos, la voluntad o la carencia de ella para buscar el conocimiento. Inicio su explicación.

La ignorancia, entendida simplemente como la carencia de conocimiento, es sin duda alguna el estado más hermoso del hombre, desenvolviéndose en dos posturas: la primera, el hombre carece de voluntad en la obtención de conocimiento, esta actitud pasiva únicamente lo conserva en la ignorancia; la segunda, el hombre, con admiración y curiosidad, tiene la voluntad de investigar activamente para lograr conocer.

Por otro lado, el prejuicio es la actitud del hombre de creer ser poseedor del conocimiento sin serlo, confunde creer con saber. En consecuencia esa falsa creencia le impide iniciar el proceso de conocimiento.

La voluntad de conocer es absolutamente nula, perdiéndose en la absoluta actitud de las creencias con sus trágicas consecuencias: la superstición, el ocultismo, la hipocresía, la esclavitud, vicios, entre muchos más.

Un ejemplo: el médico no es incapaz al ignorar el estado de salud del paciente que por primera vez lo consulta. Para salir de esa ignorancia y conocer la condición de salud del paciente, el médico con voluntad firme debe iniciar una investigación con exámenes médicos para determinar con exactitud y tener conocimiento certero de la salud del paciente; el médico al no tener voluntad en conocer la salud del paciente difícilmente podrá conocer su condición.

El medico al prejuzgar la condición médica, es decir, el medico cree que el paciente tiene cierta condición de salud sin antes realizar una investigación por medio de exámenes del estado de salud del paciente.

Para concluir: La ignorancia es el estado más hermoso del hombre, pues le permite y coloca en aptitud de obtener y generar conocimiento. La voluntad es determinante para abandonar ese estado de ignorancia y con actitud dinámica obtener el máximo saber; el prejuicio es la actitud del hombre que nulifica toda la posibilidad de obtener conocimiento. Por ende, la ignorancia es una poderosa generadora de conocimiento; el prejuicio paraliza cualquier indicio de voluntad en la búsqueda del conocimiento.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!