La creencia: ¿una necesidad humana?

By on 25/04/2017
Guillermo Chavez Guillermo Chávez Martínez

La historia registra hechos y actos que a través del tiempo han influido, determinando el desarrollo y la orientación de la humanidad. Descubriendo que existen conductas generalizadas y corrientes de pensamiento que han permanecido desde los inicios de la humanidad hasta nuestros días y, también, desenmascara esos comportamientos e ideas propios de una época y de un lugar determinado; así, la historia certifica lo que es permanente y lo que es accidental; lo que está en orden y lo que está en desorden; lo que es verdadero y lo que es aparente.

Para determinar estas tres condiciones, la humanidad considera que los siglos que ha caminado, son los siglos que el hombre ha recorrido; que él es el motor que la mueve; indiscutiblemente, la humanidad no puede ser lo que el hombre no es, es precisamente lo que él es.

El hombre y la humanidad están íntimamente fusionados, tan es así, que las heridas que ha sufrido la humanidad le han sido provocados por el hombre, también, las lesiones que ha experimentado el hombre las ha generado la humanidad. De esta manera, la humanidad considera que lo permanente, lo que está en orden y lo que es verdadero es el hombre considerado individualmente como un universo de necesidades físicas, intelectuales y espirituales, obligado a satisfacerlas por medio del impulso de sus instintos y sus facultades intelectuales y espirituales incitando al desarrollo y perfeccionamiento de las facultades física, intelectuales y espirituales del hombre.

La naturaleza dotó al hombre de las facultades intelectuales para que las emplee como herramientas en el aprovechamiento justo de los recursos naturales para satisfacer sus necesidades gracias al impulso de los instintos. Además, las facultades intelectuales deben satisfacerse precisamente con la búsqueda del conocimiento.

Las facultades intelectuales del hombre satisfacen las necesidades naturales de conocimiento de forma limitada, es menester, que el hombre conserve esa necesidad insatisfecha de conocimiento a fin de que lo incite a la búsqueda del conocimiento e impulse constante y permanentemente su desarrollo hacia el perfeccionamiento. Más allá de los límites de las necesidades naturales, más allá de las necesidades intelectuales están las necesidades espirituales. Es decir, más allá de los instintos, más allá de las facultades intelectuales está el dominio de la fe espiritual pretendiendo satisfacer esa gran necesidad humana: la de creencia.

Para fines de este trabajo entendamos la definición de necesidad de una forma simple, como la ausencia o carencia de los elementos esenciales para el desarrollo de un órgano o facultad –intelectual o espiritual- del hombre, impulsando a la actividad del instinto y de las facultades para que la satisfagan –excluyendo a las necesidades sociales por motivos obvios del objetivo de este trabajo- ; es menester también entender de manera sencilla el significado de creencia como la certeza con fundamentos en la fe, donde la razón pierde su capacidad.

Recapitulando: La naturaleza dotó al hombre de la necesidad de creencia para que continuara permanentemente la búsqueda del conocimiento aun fuera de su ámbito de dominio físico e intelectual y se atreviera a explorar el campo del conocimiento trascendental. Por lo tanto, el hombre por derecho natural tiene la libertad absoluta de creer en lo que el considere pertinente; no existe el derecho de un tercero a imponer una creencia.

Sin olvidar que las necesidades del hombre son la base y fundamento en la actividad de la humanidad, su dinámica esta fincada en los principios universales cuando está orientada a satisfacer una o varias necesidades del hombre. Cuando las acciones de la humanidad se alejan de la razón en solventar las necesidades, se convierten en estériles, vacías y únicamente originan desgracias y tragedias universales.

La libertad de creencia del hombre ampara su derecho natural de satisfacer de manera individual esa necesidad
espiritual con todas las herramientas posibles por estar en el campo de la especulación apoyado con las bases del conocimiento intelectual previamente adquirido y fincado firmemente, a fin de evitar los desvíos y confusiones comunes en este conocimiento trascendental.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!