La Confusión de Libertad y Verdad en Juan Pablo II

By on 01/02/2016
Guillermo Chavez

La solidaridad y la caridad entre los hombres se fortalece al separarlos de sus ideas: con el objeto de trabajar en ellas, construyendo en su lado sólido y vigorizando su aspecto débil. Reconocer al hombre que difundió por vez primera una idea no es hacerlo propietario de ella: las ideas son universales, son de todos; cada generación tiene la dicha de recibir, de la anterior, ideas que le ayudan a suavizar su existencia, pero, también tiene la obligación de continuar construyendo esa idea en beneficio de las generaciones posteriores; con el Criticismo, que es la actitud del hombre que determina la naturaleza y límites de una idea, delimita también la firmeza y fragilidad construyendo las extensiones necesarias y posibles para que en el futuro el hombre continúe la construcción solida de la extensión en las ideas. Las ideas son Universales, carecen de susceptibilidad de ser propiedad exclusiva de un individuo u organización; el pretender ser posesionario único de las ideas e imponerlas a otros por medio de la fuerza degenera en conflictos sangrientos. La historia y la vida ordinaria llenan sus páginas con ejemplos de ello.

Los siglos a través de la historia han tejido una estructura compuesta de conceptos que el hombre ha definido del modo más radical y opuesto y de hechos que se reducen a la imposición por medio de la dominación de una idea totalmente ajena al conquistado. Cabe ahí la imperiosa necesidad de someter al Criticismo, en los términos antes dichos, con el objeto de perfeccionar las ideas y en especial aquellas sustentadas por alguna Autoridad en cualquier campo: así en la aplicación de la idea a la vida concreta del hombre los efectos destructivos serán mínimos y las consecuencias benéficas serán la generalidad.   

Verbigracia: el brillante Papa Juan Pablo ll en bellas pero confusas palabras nos dice textualmente: “Solamente la libertad que se somete a la verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la verdad y en realizar la verdad”, continua diciendo literalmente: “La Iglesia se dirige al hombre en pleno respeto a su libertad; propone, no impone nada; respeta las personas y las culturas, y se detiene ante el sagrario de la conciencia”. Resumiendo. Pienso, el Papa pronunció esta valiosa y trascendental sentencia en base a los argumentos anteriores: que la libertad sometida a la verdad conduce al verdadero bien de la persona. Utiliza fundamentalmente tres conceptos: Libertad, Verdad y Bien.

Por un lado, Juan Pablo ll, no considera que la libertad es que lo existe actúa simplemente por la necesidad inherente a su naturaleza y no se es libre cuando aquello cuya existencia y acción está determinada por otra cosa de manera exacta y fija; además, tampoco estima que la verdad es una armonía entre la esencia o naturaleza de la cosa y el pensamiento; tampoco toma en cuenta que lo Bueno es todo aquello que está en equilibrio. La libertad, la verdad y lo bueno son valores que se complementan en sus funciones y no es necesario que una absorba a otra para funcionar tal y como Juan Pablo ll lo manifiesta al decir que solamente la libertad sometida a la verdad conduce a lo bueno: si la libertad es sometida deja de ser libertad, será cualquier otra cosa menos libertad. La verdad es absoluta, es decir, su independencia no requiere la influencia de algo más para existir como verdades. La libertad es dinámica y la verdad es estática: la libertad da impulso para llegar a la verdad y esta a su vez es el punto de inicio de la libertad; jamás sometida una a la otra, se extinguirían.

Por otro lado, subrepticiamente Juan Pablo ll suprime la validez de esta sentencia al continuar diciendo que la Iglesia se dirige al hombre con pleno respeto: el Papa al hablar en nombre y representación de la Iglesia está incapacitado para hacerlo de los conceptos universales como la Libertad, la Verdad, el Bien; los límites de la Iglesia le impiden pronunciar definiciones absolutas; en justicia, serian valiosos con carácter universal los pronunciamientos de todas y cada una de las organizaciones o Iglesias existentes. Es menester para la validez de los pronunciamientos que estos sean hechos con el carácter de un hombre universal sin los límites que le impone la Iglesia o que la Iglesia manifieste que esos principios universales son su meta y no su exclusividad por ser propiedad del hombre. Es posible formular esta interrogante ¿El Papa al pertenecer a la Iglesia Católica podrá afirmar la propiedad exclusiva de los valores Universales?

A manera de conclusión: los valores universales como la libertad, la verdad y lo bueno son valiosos por sí mismos, su carácter de absolutos los hace independientes sin la necesidad de una influencia externa para tener valor: si requieren un influjo exterior no son valiosos por sí mismos. Además los valores Universales son propiedad de todos los hombres, el pretender su exclusividad los deja cautivos de los límites de los hombres e Iglesias reduciéndolos a meros preceptos: Es menester para conservar el valor de principios universales respetar su independencia absoluta, sin referentes.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno¡