Jamás dobles la rodilla ante los hombres; solamente ante Dios: Lincoln

By on 04/07/2017
Guillermo Chavez

La impenetrable oscuridad que engendran las costumbres y las creencias en el pasado, se ilumina repentinamente con los vigorosos actos de los hombres extraordinarios, que hoy hacen vibrar de emoción al que percibe ese sentimiento inmortal y esa reflexión universal que generaron a aquellos actos.

Lejos, muy lejos, en el tiempo de la lucha por la Independencia de los Estados Unidos, pero, parte esencial y fundamental en la consumación de la misma, está un hombre de dimensiones imponderables que la historia aún no ha logrado aprehender en su totalidad: La necesidad de soledad por la angustia y la depresión que le tienen cautivo toda su vida, debido quizás, a la pérdida de sus hermanos, padres y abuelos durante su niñez o a la profunda y dolorosa muerte de sus dos pequeños hijos, hizo de Abraham Lincoln un hombre confundido y desorientado que busco con desesperación un motivo que le aferrará a la vida y lo encontró: la abolición de la esclavitud.

El pensamiento y los actos del Presidente Abraham Lincoln son de los más admirados y respetados en la historia de los Estados Unidos: la inquebrantable honestidad; la vigorosa concepción de libertad; la solidez y universalidad de su pensamiento; el fundamento razonable de sus convicciones; entre otras virtudes más.

Precedido de un trabajo inacabable, en 1862, en plena Guerra Civil y ante el Senado, el Presidente Lincoln firma la ley que decreta la abolición de la esclavitud. Después de ese gran trabajo basado en altos conceptos libertad, igualdad y fraternidad el Presidente Lincoln visitó una comunidad negra en la población de Richmond Virginia; un hombre de color, agradecido profundamente, iba a doblar su rodilla para hincarse ante el Presidente Lincoln, éste tomándolo con firmeza de la mano evitó que se arrodillara ayudándolo a ponerse de pie, para pronunciar estas lapidarias palabras que sentencian un profundo conocimiento universal: ¡¡¡ jamás te arrodilles ante los hombres, solo ante Dios ¡¡¡.

Ante estas hermosas palabras que todavía cimbran el pensamiento y el sentimiento más profundo. El hombre de color se inclinó levemente ante el Presidente Lincoln quien le respondió la reverencia inclinándose también ante el hombre de color. Evento que desconcertó a la costumbre de los norteamericanos quienes sorprendidos e incrédulos no digerían que el presidente de los Estados Unidos se inclinara ante un hombre de color y esclavo.

Para entender y comprender la profundidad y la universalidad de este pensamiento en especial del Presidente Lincoln, es menester conocer el contexto histórico en que le corresponde desenvolverse y desarrollarse: un ambiente radicalmente hostil y agresivo al pensamiento del Presidente.

La formalidad de la Independencia de Los Estados Unidos de Norteamérica se consumó el 4 de Julio de 1776, sin embargo, los principios y postulados de la declaración de Independencia se realizaron con el paso del tiempo. Casi un siglo después, la abolición de la esclavitud.

La abolición de la esclavitud es el ideal que orienta y vigoriza las acciones del Presidente Lincoln, generando un encarnizado conflicto entre en Norte y el Sur de los Estados Unidos. Llamándola Guerra Civil o Guerra de Secesión.

El Norte sustentaba su economía en la producción industrial; el Sur sostenía su economía en la producción agrícola con base en los esclavos. En el Norte, las Organizaciones Abolicionistas insistían en la abolición de las leyes que permitían la inhumana esclavitud. Al contrario, los estados del sur continuaban defendiendo la figura de la esclavitud como base de su sistema social y económico principalmente.

En 1861 Lincoln es electo Presidente de los Estados Unidos, siendo candidato del Partido Republicano, derrotando al Demócrata Douglas radical defensor de la esclavitud. Motivo, este, suficiente que impulso a los estados del sur a proclamar su independencia formando una nación denominada Estados Confederados de América. Provocando la guerra más cruenta que ha sufrido esta nación: la Guerra de secesión. En 1865 el sur se rindió y el Presidente Lincoln recuperó la unidad nacional aboliendo la esclavitud en todo el territorio de los Estados Unidos.

Para terminar este trabajo. El Presidente Lincoln arranca de las entrañas de su vida esta lección inmortal: jamás te arrodilles ante el hombre, hazlo solo ante Dios.

Considerando que ha estado cautivo permanentemente de las tragedias familiares al morir sus hermanos, padres y abuelos siendo aún niño; al perder dolorosamente a sus dos hijos cuando eran unos chiquillos y estimando que ante la adversidad política hostil y agresiva que le ofrecen los defensores de la esclavitud, el Presidente Lincoln realiza su ideal: abolir la esclavitud en los Estados Unidos.

El desconcierto de su vida emocional, que le condena a la confusión y desorientación, le obliga a empeñarse en la abolición de la esclavitud, generada por su profunda concepción de la Libertad, dictada en esta inmutable sentencia: “ jamás te arrodilles ante el hombre, hazlo solo ante Dios” .

El alto sentido de discreción del Presidente Lincoln, al parecer para evitar la discriminación, lo certifica la historia al no encontrar evidencia alguna que acredite la pertenencia del Presidente a alguna Orden o Institución Secreta. Es suficiente reconocerle por sus actos ante la sociedad, lo cual así debe ser.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!