Iniciativa más nunca obligación

By on 12/10/2016

El diagnóstico es un momento inolvidable en la vida de una persona. Este momento viene acompañado de incertidumbre, nerviosismo y miedo. Aún después de acudir con el médico, es común que la familia se encuentre con algunas dudas y confusión respecto a lo que se enfrentará en los próximos meses.

Cuando los pacientes o la familia requieren más orientación, recurren a otras personas. Aún cuando en Ciudad Juárez existen 3 asociaciones dedicadas enteramente a la atención de pacientes con cáncer, de manera frecuente se recurre a otros sobrevivientes a los que se les solicita dar asesoría y acompañamiento a las personas que son recién diagnosticadas.

Aquí surge una nueva situación; una situación a la que muchos sobrevivientes se enfrentan y que no pueden evitar por temor a incomodar a las personas que les solicitaron ayuda.

Como hemos comentado anteriormente, el cáncer es una enfermedad para la que existen tratamientos que pueden llevar a la cura. El cáncer también es un proceso que puede llegar a ser complicado de asimilar para algunos pacientes y para sus acompañantes.

Este proceso de asimilación es único para cada persona; por lo que habrá pacientes que tienen una actitud extrovertida o más abierta: que les gusta compartir detalles de su proceso y de su salud; y que no se incomoda si recibe preguntas o comentarios. Mientras que para muchas otras personas el proceso es distinto: prefieren compartir los detalles de su salud solo con un grupo selecto de personas y no se sienten cómodas compartiendo detalles con terceras personas o respondiendo preguntas respecto a su diagnóstico o tratamiento.

Cualquier proceso de asimilación debe de ser respetado. No se debe forzar a que los pacientes adopten otras formas o actitudes de inmediato. Es un proceso que puede durar meses o inclusive años. Puede darse un cierre al momento de ser dado de alta, o puede tomar unos años después de terminar el tratamiento. Cada persona se enfrenta a su cáncer desde una situación –emocional, económica y social–única, por eso es importante reconocer y respetar los tiempos y procesos de los pacientes.

Cuando se acude a otros pacientes o sobrevivientes en búsqueda de apoyo, es importante primero detenernos e identificar si la persona esta cómoda compartiendo su experiencia; y sobre todo si es que la persona ha ofrecido la ayuda con anterioridad. Si la persona no ha externado que está lista para escuchar y atender las dudas de otros pacientes, es necesario entonces recurrir a otra persona o institución.

En más de una ocasión, sobreviviente me han compartido que fueron obligados a asesorar a otros pacientes, sin que ellos aún se sintieran cómodos con su enfermedad. Esta situación más que ser beneficiosa, termina siendo dañina para ambos personas. Se daña al sobreviviente al forzarlo a recordar y abordar temas personales y delicados; y se desinforma al actual paciente, al recibir información que no está certificada o con un sustento más allá del empírico.

No es responsabilidad de los sobrevivientes resolver las dudas de otros pacientes; y si algunos lo hacen es por iniciativa propia, por gusto, por que disfrutan hacerlo.

No es responsabilidad de los sobrevivientes dar asesoría, sobre todo cuando ellos aún tienen dudas y siguen aprendiendo de su tratamiento, efectos secundarios y reacciones.

No es responsabilidad de los sobrevivientes dar acompañamiento. Ellos tienen derecho a decir que no. Tienen derecho a declinar una invitación para resolver dudas. Tienen derecho a mantener su experiencia en privado.

Si un sobreviviente quiere compartir su historia será a su tiempo y en la forma en la que se sienta cómodo.

Identifiquemos y respetemos los procesos de cada paciente y sobreviviente.
En caso de necesitar asesoría o acompañamiento, hagamos uso de los servicios que ofrecen las asociaciones de nuestra ciudad. Éstas si tienen la obligación de ofrecer orientación e información.

Lourdes Tejada
Presidenta en | + artículos

Titulada en Diseño gráfico y pasante de la Maestría en Acción Pública y Desarrollo Social. En su experiencia destaca el ser co-fundadora de una asociación civil y ser miembro fundador de una red de agrupaciones juveniles. Ganadora del Premio Nacional UVM por el Desarrollo Social, cuenta además con el Premio Estatal de la Juventud, el Reconocimiento a Mujer del Año de Ciudad Juárez y la mención de Mujer Líder de México.