El individuo y la sociedad con prejuicios generan discriminación

By on 20/09/2016
Guillermo Chavez

Cuando la conducta y el pensamiento del individuo no están ajustados exactamente a los principios universales como la justicia, libertad, equidad y otros más, se tiene el riesgo inminente de la depravación.

Cuando la actitud dogmática y falsa del individuo origina una supuesta certeza de perfección en su conducta y pensamiento, complementada con la engañosa creencia de la carencia de verdad en la conducta y pensamientos del individuo contrario, se tiene una consecuencia terrible de una depravación más profunda y más generalizada: la discriminación.

Inevitable es indicar los elementos de la estructura que forman el concepto de discriminación, de esta manera: es una conducta generada por un prejuicio y por la carencia de principios universales, que beneficia o perjudica sin razón a un individuo o a un grupo en igualdad de condiciones con otros individuos, pero sin considerarlos.

Además, el individuo y la sociedad que son prejuiciosos y discriminatorios demandan hipócrita e inmediatamente el rechazo del pensamiento prejuicioso y de la conducta discriminatoria; argumentando, con base en su dudoso pensamiento reflexivo, ser ellos quienes combaten los prejuicios y deduciendo, con apoyo en su sospechosa conducta  razonable, también ser ellos quienes combaten la discriminación.

Sin embargo. El resultado son las condiciones del individuo y de la sociedad en este tiempo: un profundo abismo que separa entre sí a los individuos y un enorme precipicio que excluye a los grupos sociales entre ellos mismos. Separación y exclusión que están en permanente y constante crecimiento.

Por un lado. la gran mayoría de los individuos de la sociedad decide en asuntos religiosos con base en preceptos divinos que no conocen; toman determinaciones políticas sin comprender lo mínimo de la ciencia política; encuentran y practican soluciones en materia económica aun careciendo de entendimiento de esta compleja actividad; apoyan propuestas sociales sin saber las causas y las consecuencias de esa proposición; en todas las actividades desarrolladas por el hombre el individuo se orienta apoyado en su falsa  creencia de saber.

Estos son ejemplos de prejuicios: se decide sin conocer; se toman determinaciones sin comprender; se encuentran y practican soluciones sin entender; se apoyan propuestas sin saber; se orienta con base en la inseguridad de la creencia. Así pues, prejuicio es la consideración y actuación del individuo en un tema que carece del conocimiento necesario.

Por otro lado. La sociedad está compuesta por una generalidad de individuos presos de la simulada y vacía creencia de ser los únicos propietarios de la verdad absoluta, defendida con las  débiles armas del dogmatismo pero fortalecidas con su necedad.

Por ejemplo. El individuo cautivo considera verdaderos los preceptos divinos que no conoce y decide orgullosamente asuntos religiosos, calificando de falsos los preceptos divinos del contrario; estima la firmeza de la ciencia política sin comprenderla, determinando posiciones políticas, pero certificando la debilidad de las posiciones políticas del adversario; valora la solidez de sus soluciones en materia económica sin entenderla, más insiste en la fragilidad de las soluciones opuestas; juzga de verdadera una propuesta social, apoyándola sin saber las causas y consecuencias de esa proposición, considerando de falsa la propuesta diferente; aprecia la seguridad en sus creencias que le orientan en todas las actividades del hombre, definiendo de falible la creencia del que no comparte la suya.

Estos ejemplos ordinarios de discriminación nos permiten definirla como una conducta engendrada por un prejuicio y por la incapacidad de practicar los principios universales, beneficiando o perjudicando sin razón a un individuo o a un grupo en términos de igualdad con otros individuos sin valorarlos.

Los prejuicios y los paradigmas se nutren y desarrollan libremente en el pensamiento del individuo en sociedad, generando innumerables conductas discriminatorias. La carencia de conocimiento, la falsa creencia de saber y la convicción recalcitrante de la falsedad de la opinión del adversario en relación a un tema en particular, precipitan al individuo y a la sociedad al abismo profundo y oscuro de la discriminación, al beneficiar o perjudicar sin razón a un individuo o a un grupo en condiciones de igualdad con otros individuos que no valora.

Es cuanto ¡un abrazo fraterno!