Ignorancia. Triste enfermedad del milenio.

By on 24/03/2017
Raúl Ruiz

Hoy me ocupo del tema, LA ERA DE LA IGNORANCIA, donde paradójicamente los tiempos de hoy habrían de ser considerados con el distintivo contrario, pues según Alvin Toffler, nos encontramos en la era del conocimiento.

A nuestra época se le ha denominado de infinidad de maneras, Seguramente alguna de estas la habrá usted escuchado: la “era de la información”; “era de la globalización”; “sociedad postindustrial”; etc.

Recordará también que antes de concluir el milenio, por mucho tiempo se habló de la “era nuclear”, la reina de las épocas. Y ahora, más tarda uno en “bautizar” el momento o ciclo, cuando otra novedad califica este periodo.

En lo que sí podemos estar de acuerdo es en algo así:

“La estupidez es una de las grandes fuerzas de la historia, cosa bastante conveniente para una clase política que se resiente contra todo aquel que se muestra capaz de pensar de manera seria e independiente”. Sidney Hook.

A la etapa en que nos ha tocado vivir donde paradójicamente deberíamos tener más conocimiento, resulta que se profundiza más la brecha del discernimiento.

El motor impulsor de todas las nacientes tecnologías, es el conocimiento que se genera en la mente de una persona y que adquiere un extraordinario valor añadido, y luego al ser procesado por otras, genera nuevos estadios de conocimiento.

Sin embargo, en este esfuerzo, la mente parece cansarse. Pocos son los que no claudican en su empeño por saber un poco más y se produce una pereza cerebral que luego se propaga como un halago a la simpleza.

El conocimiento tiene por tanto que estar presente y ser accesible, para romper con esa pereza y darle iluminación a la mente.

Hasta la fecha el conocimiento se entendía como la capacidad de acumular datos, teorías y experiencias, casi siempre con carácter individual, luego, con el impulso de la tecnología: las herramientas informáticas en la Era del Conocimiento, se crea otro tipo de conocimiento, diferente.

Desde hace escasos años y gracias al empuje de la herramienta informática se impulsa dentro de la empresa la función de aprendizaje. Y se le da una estimación similar al “otro” conocimiento. O sea al tradicional, al que te dejaba un capital intelectual sólido. Que con el tiempo, ha sufrido una tendencia a la baja, hasta considerarse como “conocimiento inútil”.

En esta era donde se supone el CONOCIMIENTO priva como el activo más importante de un individuo o una organización, paradójicamente se produce una conmoción en la que aflora la ignorancia como la némesis del conocimiento, pero con maquillaje y disfraz que potencia la mediocridad al grado de concederle prestigio e importancia al ignorante, al inculto, al iletrado.

Los parámetros que otrora medían la capacidad intelectual y de conocimiento del individuo, se fueron perdiendo paulatinamente y en esta lucha entre erudición versus cretinismo… cretino mata erudito.

Culpables de esta desigual pugna donde la cultura y el conocimiento se desploman ante el brío de la ignorancia, son las instituciones educativas. No sólo son laxas en la exigencia docente, sino que promueven la ignorancia, con programas de pase inmediato desde los primeros años de formación, hasta su titulación automática.

Luego, el regalo de los doctorados honoris causa, que con el tiempo han visto deteriorado su espíritu. Originalmente, este reconocimiento se hacía a los eruditos cuyos logros eran honrados con un doctorado que igualaría sus otros galardones académicos. Como el caso de Umberto Eco, quien fuera reconocido como doctor Honoris Causa por todas las universidades del mundo.

Ahora la competitividad está en “el otro conocimiento”. El de la tecnología. Y los doctorados, se les pueden otorgar a personajes de la política que son muy ignorantes, pero que en ese momento ostentan un cargo que puede ser útil a la institución.

En esta vereda de la competitividad, surge el otro problema, el del analfabetismo tecnológico, pues son aún verdes los procesos educativos encaminados a la alfabetización tecnológica, que permitan desarrollar los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para hacer frente a los derroteros del milenio.

El analfabetismo digital es el nivel de desconocimiento de las nuevas tecnologías que impide que las personas puedan acceder a las posibilidades de interactuar con estas, es decir, por una parte navegar en la web, disfrutar de contenidos multimedia, sociabilizar mediante las redes sociales, crear documentación, etc.

TRES TIPOS DE ANALFABETISMO DIGITAL

  • Manejo de la computadora personal
  • Manejo de software esencial
  • Background informático

Tenemos entonces una generación de niños y jóvenes que no tienen ni uno ni otro conocimiento, viven dentro en un mundo interconectado, que los ha llevado a definir su forma de interactuar a través de la frivolidad y la simpleza que les otorga su Smartphone y la Google-información.

Raúl Ruiz
Analista Politico | + artículos

cartapacio
De or. inc., quizá del b. lat. chartapacium 'carta de paz'.
1. m. Cuaderno para escribir o tomar apuntes.
2. m. Funda en que los muchachos que van a la escuela meten sus libros y papeles.
3. m. Conjunto de papeles contenidos en una carpeta.
4. Programa que se transmite por Radio México Noticias 970 AM de Lunes a Viernes a las 5 de la tarde
5. Columna Política que se publica los viernes en Juárez a Diario.com