El hombre continua prisionero de la sociedad

By on 03/01/2017
Guillermo Chavez

La reacción instintiva de la sociedad, a la acción de los factores determinantes de la economía mundial, está condenada a permanecer en ese ámbito vicioso que le domina mientras continúe esclavizada a los instintos y carezca del valor necesario para emplear la inteligencia.

Valga este trabajo como reflejo de la preocupación personal por la reacción social, vacía y estéril, a las vertiginosas consecuencias de la economía global que escapan a la capacidad del gobierno mexicano.

Inicio. En la búsqueda de salvar los obstáculos en el desarrollo individual y en el progreso social es fundamental y decisivo reconocer la paupérrima capacidad del hombre para obtener conocimiento y así estar en condiciones de considerar a la ignorancia como su estado elemental y constante que delimita y define su capacidad.

Como todas las cosas existentes, también la ignorancia tiene un lado pasivo y el otro activo.

El lado pasivo de la ignorancia,es cuando el hombre tiene la inflexible y la falsa creencia de ser poseedor absoluto de la verdad, generando una parálisis en el proceso natural de conocimiento que le impide su búsqueda. De esta manera engendra el nacimiento de una fuerte y destructiva actitud o conducta discriminatoria alimentada por la perversa superstición (interpretación sobrenatural e irracional) y el depravado fanatismo (defensa apasionada) convirtiéndose de esta forma en una fuente inagotable de desgracias humanas.

Por el contrario, el lado activo de la ignorancia, es esa voluntad de buscar el conocimiento investigando la naturaleza o esencia de las cosas con base en la razón e impulsada por la curiosidad y la admiración del hombre por el mundo. La ignorancia activa genera la búsqueda del conocimiento desarrollando la ciencia, desenvolviendo los preceptos de moral, aumentando el conocimiento de sí mismo, entre otras  más.

Ante la incapacidad del individuo para conocer la totalidad de una situación, es necesaria la unión de varios individuos para compartir las diferentes percepciones de esa situación y así acercarse un poco más al conocimiento total de esta situación y vencer temporalmente a la ignorancia.

Sin embargo, es trascendental que con la firmeza en el deber individual de cumplir con el conocimiento certero de la percepción que le corresponde y así los demás confíen con seguridad, evitando rigurosamente la superstición y el fanatismo.

Por un lado, también es vital impedir que uno de los individuos pretenda imponer por la fuerza como verdad absoluta a los demás su corta y frágil opinión. Por otro lado, debe considerarse la vital importancia de que el individuo no se someta por ocio o temor a la opinión de otro.

Es momento de considerar que la solución a los múltiples y diversos conflictos que obstaculizan el libre desarrollo de la sociedad mexicana no se encuentra en el impulso natural de los instintos conductores a las desgracias  humanas.

La satisfacción de esos conflictos ineludiblemente debe fundarse en procesos inteligentes generadores de progreso: el individuo debe reconocer su frágil capacidad de obtener conocimiento y la necesidad imperiosa de la también frágil capacidad de otros individuos para que así unidos tengan un mayor conocimiento de una situación u objeto. Evitando la destructiva discriminación engendrada por la superstición y el fanatismo. El individuo debe cumplir moralmente con el conocimiento certero en la proporción que le corresponde y compartirlo recíprocamente con otros individuos que en confianza unirán sus esfuerzos y se acercaran un poco más al conocimiento total.

Es así que con gran preocupación observo que el individuo continúa prisionero de la sociedad, dominado por los instintos y alejado de su herramienta más poderosa: la inteligencia.