Filosofía del medio ambiente

By on 06/12/2016
Guillermo Chavez

Complejo enigma
Las facultades intelectuales dignifican el impulso de los instintos en la relación del hombre con la naturaleza. Pero, el mal uso y aplicación de esas facultades ha resquebrajado esa relación vital de dependencia del hombre: la naturaleza es indiferente con el hombre.

Si el hombre obedeciera únicamente a los impulsos de los instintos, ajustaría con certeza su conducta a los dictados y transformaciones de la naturaleza. Sin embargo, en la búsqueda de dignificar su conducta instintiva el hombre utiliza sus facultades intelectuales de manera inadecuada en esa vital relación, confundiendo el egoísmo y la ambición con la inteligencia y la razón.

En consecuencia, las condiciones fracturadas del aprovechamiento por la humanidad de los recursos naturales, requieren de la inmediata intervención de la filosofía a fin de que los orígenes tengan cimiento con el uso de la razón, erradicando el egoísmo y fortaleciendo los fines con la aplicación de la inteligencia, desalentando la ambición.

Al contrario, los Organismos Internacionales incentivan múltiples proyectos para sanear y aliviar, en lo posible, esta falla  del hombre. Organismos que tutelan con disimulo los intereses políticos y económicos que solventan el aprovechamiento sin medida justa de los recursos naturales. En consecuencia, la intención de solución proveniente de estos organismos no es legítima, por fingir su objetivo de sanar la relación del hombre con la naturaleza y así obedecer a intereses  ajenos y extraños.

Aunando a lo anterior, las  sociedades occidentales, dominadas por el materialismo están sometidas a los mecanismos productores  de recursos económicos y ajustan su actividad a la explotación ilimitada de los recursos naturales.

Es pues, casi imposible, que estas  sociedades busquen la solución, a la incapacidad del hombre para relacionarse con la naturaleza,  en las  ideas, en los principios fundamentales, en la reflexión, en el análisis  puro, en la filosofía  total: esto les parece inútil e hilarante.

No olvidemos que la  filosofía es la reflexión individual para buscar las respuestas a preguntas simples, ordinarias y personales e indagar también las respuestas a esas preguntas absolutas, generales y extraordinarias.

Analicemos dos aspectos, el primero es el fundamento de la relación del hombre con la naturaleza: la razón.
La razón es la facultad que tiene el hombre de armonizar su pensamiento, su conducta con  la naturaleza y la esencia  de las cosas. El hombre solo puede vencer a la naturaleza obedeciéndola: si no la obedecemos toda su enorme fuerza traerá destrucción. La única  forma de obedecer a la poderosa naturaleza es que el hombre con su actividad utilice con  exactitud y precisión cada elemento de la naturaleza  que pretende aprovechar. Si no es así, si emplea  de manera  equivocada un elemento de la naturaleza, esta, sin contemplaciones reaccionara con fuerza y traerá destrucción.

El segundo es el egoísmo humano, el cual ha cancelado  el uso  de  razón. La  actividad  del hombre se basa en el interés político  y económico.

El hombre tiene el derecho natural y legítimo de aprovechar los recursos naturales para la satisfacción de sus necesidades primarias, con la condición de usarlo con justa medida, es decir, única y exclusivamente para solventar sus necesidades naturales.

El egoísmo del hombre sustentado en intereses  políticos  y económicos, está violando e incumpliendo esa relación originaria con la naturaleza. Las consecuencias de esta conducta  irracional del hombre no es  la destrucción de la naturaleza, es al contrario, la destrucción del hombre por la naturaleza.

Los métodos  y sistemas  ya empleados  en aliviar  esta  relación deteriorada han fracasado y continuaran fracasando; el motivo, son proyectos  de los intereses políticos  y  económicos que provocan esta mala  relación.

Ya las pretendidas soluciones basadas en recursos  económicos no funcionaron. Es menester reflexionar y reconocer la profunda necesidad que el hombre tiene de la razón como herramienta para construirnos un hogar cómodo junto  a nuestra  madre: la naturaleza.